Editorial

Voces fuera de los márgenes prediseñados

By 4 de junio de 2026No Comments

Seguimos haciendo un esfuerzo enorme para dar voz a quienes no tienen voz, como seguimos dando espacio a gentes del barrio que quieren romper el cerco y abrirse paso en el mundo de la cultura, por ejemplo. No sabemos qué hacer con la cantidad de escritores esforzados (hablamos de escritores y de escritoras), y algunos con mucho talento, que nos piden espacio. También nos interesa mucho el trabajo permanente de entidades diferentes a todo lo conocido, como Triángulo o Dragones, y sobre todo en lo que los hace distintos. Que un colectivo LGTBI se esté fajando a tope con el proceso de regularización incluso a personas que, por cultura, religión o procedencia, pueden tener algún prejuicio con sus expresiones afectivas o sexuales es algo muy valioso, y organizar en actividades deportivas y de otro tipo a gentes muy diferentes también. Eso de que Lavapiés es diverso y multicultural es uno de los mayores tópicos y simplificaciones que hemos oído o leído, y cuando la gente que se curra la relación entre “diferentes” avanza de verdad en ese sentido, nos impresiona muchísimo.

La entrevista a Bajo Ulloa forma parte del primer grupo de entrevistas en las que exploramos los márgenes, porque solo disponer de la sala del Pequeño Cine Estudio para ver su última película en todo Madrid es un escándalo, por mucho que el cine de Bajo Ulloa no sea un cine convencional y que con Baby y El mal esté explorando experiencias sensoriales de alta intensidad. No necesitamos estar totalmente de acuerdo con lo que dice Bajo Ulloa para entrevistarle, como tampoco lo hemos necesitado para entrevistar a Lucía Etxebarria o David Uclés, por hablar solo de los recientes.

Cuando gente cortita de entendederas nos quiso vender los populismos, los significantes vacíos, los relatos uniformantes o las polarizaciones simplificadoras, nos facilitó acuerdos y consensos en este entorno, a pesar de venir muchos de espacios compartidos en el intento de cambio y no en la traición a ese cambio: la ventana de oportunidad no era para la gente, era para sus propios negocietes personales.

Ahora, cuando salen informaciones muy suculentas de investigaciones periodísticas, sumarios, informes de la UCO, de la UDEF o de fiscalías de otros países, alguno intenta liarnos proponiendo una revisión de todo el proceso, de la transición, de la constitución, o una consulta sobre la monarquía y la república. A la gente de este periódico o del espacio de debate anexo no nos asusta ninguna consulta ni ningún análisis y, justo por eso, hablar de la forma de gobierno, de las actividades de expresidentes o de memoria, cuando todo está enruidado y ensuciado hasta la náusea, es el intento más patético y desesperado que se pueda imaginar.

Cuando han salido informaciones sobre “los otros” o ha caído un gobierno de “los otros”, nadie ha criticado nada que no fuera que lo que salía nos sabía a muy poco; pero no va a ser ahora, precisamente, cuando para salvar indecentes nos pongamos a chapotear en mierdas antiguas.

Como decimos, no nos asusta ningún debate o análisis, y si lo que se pretende en algún caso es reemplazar una deficiente democracia occidental por una república socialista, se dice con claridad. Si alguien pretende decir que quiere federalismo, quien justifica un sistema autonómico con desigualdades y privilegios, o que quiere república quien cree en fueros y privilegios medievales, si alguien pretende decir algo así y ser tomado en serio, lo va a tener difícil. Eso de que la gente vota mal, eso de que hay que cerrar medios de comunicación o censurar las redes, y que cualquier truco de ingeniería electoral sería lícito por nuestro bien, es una mierda, y no cree en la asamblea o en la democracia de base quien embute votos detrás de una cortina o esconde una urna en un proceso interno. La transición fue pactada y negociada, y lo hemos hablado mil veces, y también que no fue fácil ni gratis, pero es tan evidente que quienes ahora denuncian esos procesos no tienen la valentía ni la decencia que se demostró en luchas vecinales, sindicales y políticas entre pistolas aún humeantes que habrá que saber qué esconden o qué pretenden. Lo mismo solo es un intento de hacerse perdonar que justo ellos, y precisamente ellos, no asumieron el menos riesgo o tragedia y ahora se disfrazan de cualquier cosa. Nada aleja más de la posibilidad de transitar desde esta monarquía democrática (menuda contradicción) que el espectáculo que se está dando desde la izquierda, y cuando en las encuestas se dice que el monarca, las fuerzas de orden público o los autónomos tienen mucho más prestigio que los políticos, los sindicatos, un tejido asociativo o unos medios de comunicación totalmente subsidiados, el lío que hemos armado entre todos es de una dimensión descomunal. Más nos vale no depender de ayudas, porque de eliminar esas ayudas sí va Vox, como también va de la “prioridad nacional” y no de cargarse las pensiones, de añorar a Franco o de cantar el Cara al sol. Y, si van a sumar las derechas, el problema va a ser qué izquierda movilizada nos va a quedar. No hay mucha duda de que este barrio es de izquierdas, y que izquierdas alejadas del Gobierno y sus socios como Adelante Andalucía, la Chunta o el BNG están conectadas con el mundo rural y con las clases populares también es evidente; tan evidente como que, el Primero de Mayo, entre los sindicatos que terminaron su manifestación en el Casino de la Reina no había ni un solo partido de la izquierda parlamentaria, porque solo caminan detrás de UGT y CC.OO. y con la cabecita un poquito agachada.

Eso de que “viene la derecha y la ultraderecha” es una simplificación pensada para secuestrar las urnas, y se nota, y suele proceder de algo muy parecido a la peor ultraderecha. La derecha no ha ganado ningún debate público, y lo mismo que el populismo de izquierdas (el populismo no es izquierda), el de derechas está siendo receptivo a necesidades y propone soluciones simplificadas. Los migrantes regularizados y los nativos de aquí tenemos necesidades similares, y no somos enemigos ni objetos de uso político; y los gobiernos no pueden usar a golpe de chequera a entidades, asociaciones, espacios o instituciones. Y, si lo hacen, será nuestra puñetera culpa. Este barrio tiene su identidad y hablando de derecha o izquierda cada vez quedamos menos gente “politizada”. Y hasta en nuestro consejo abierto cada vez producen menos interés las tensiones políticas.

Cuando empezamos con todo esto, mucha gente decía que en sus espacios no se podía hablar de política, de religión, de sexo o de lo que fuera, y nosotros respondimos que aquí se puede hablar de todo eso y de mucho más. El mes pasado hemos querido hablar en los debates de los viernes de distintos aspectos del 15M y ha sido un fracaso supino. Nadie quiere hablar ya del 15M y menos entre quienes proceden de allí, o por lo menos se lo creyeron de algún modo y no han podido medrar con esa “marca”. En lo que respecta a nosotros, cerramos esa reflexión o la acotamos como análisis histórico, y nos ha costado cuatro debates muy vacíos en los que la gente que ha asistido ha preferido hablar de otras cosas más actuales. No sabemos cómo les habrá ido a otros en las convocatorias para ver documentales viejos, y habrá sido algo tan triste como los espacios habilitados para hablar de memoria en el Ateneo de Madrid. Definitivamente, la gente quiere hablar de otra cosa y no siente la amenaza de la momia de Franco y sí de pandemias reales o inventadas, y de ingenierías sociales que impongan la parálisis y el miedo a todo.

Intentaremos acertar con los próximos debates de los viernes, y si no acertamos y la gente va dejando de venir nos lo tendremos bien merecido. En cuanto a los contenidos del periódico y de que sobre todo nos llegan denuncias anti-Ayuso, las seguiremos publicando sin problema y sin esperanza de que una alternativa a Ayuso pueda tener algún éxito en Madrid, no tanto por mérito de Ayuso, sino por demérito de las alternativas. Sobre Almeida, más o menos lo mismo para no repetirnos. Tampoco nos engañamos de que, si el PP suma solo en Madrid, tanto en el ayuntamiento y la comunidad las ayudas a asociaciones, medios hiperlocales, teatros de barrio, ateneos, colectivos y demás emprendimientos sociales dependientes se irán manteniendo más o menos. Pero, si necesitan sumar con Vox, no habrá ni un céntimo para nada ni para nadie. Lo que venga a futuro o lo sostiene la gente o no lo sostiene nadie. A nivel de gobierno y poder real lo sostiene Trump, el Gobierno chino, el petróleo que se le roba al pueblo de Venezuela, Soros, Gates o Elon Musk y batracios de ese tipo y pelaje.

Es lo que hay, de momento…