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Entrevista a Juanma Bajo Ulloa

By 1 de junio de 2026No Comments
Entrevista nhu a Juanma Bajo Ulloa. Cartel El Mal

La dificultad de ver su última película, ‘El mal’, en las salas comerciales de Madrid

Juanma Bajo Ulloa siempre ha hecho un cine difícil, y a nadie se le ocurre cuestionarle como uno de los directores más importantes del cine español. Un director que no se adapte al pesebre wokista lo tiene difícil y, si además no se corta ni un pelo a la hora de decir lo que quiere y como quiere, la cosa se complica más.
Sus dos últimas películas, Baby y El mal, te pueden gustar o no, pero no te van a dejar indiferente por la fuerza y la intensidad que desprenden y que las aleja del cine previsible que últimamente se ofrece en salas y plataformas.
Juanma llega solo y confiado, y desde el primer minuto queda claro que va a responder a cualquier pregunta que se le formule. Hace el cine que quiere y lo hace como quiere, y el sistema tiene la suerte de que no despliegue su capacidad para cuestionar de un modo más explícito a un sistema absurdo que no tendría “media hostia” si este monstruo del cine devolviera los agravios sufridos.
Desde NHU proponemos a quien nos lee que no se pierda su última película en el Pequeño Cine Estudio, muy cerca del barrio, o en la sala que la proyecte en cada momento. Últimamente se teme la inteligencia y se teme la independencia, y desde el día de la entrevista cada miembro del consejo que ha visto la película discute con intensidad sobre lo que ha entendido e interpretado. No, nadie permanece indiferente ante la presencia del “mal” en su manifestación más descarnada e inapelable. Ahora aquí tienes la entrevista y, cuando puedas, tendrás que ver la película si es que te atreves…

P. Bueno, Juanma, siempre pedimos al entrevistado que se presente. En tu caso, a lo mejor, no sería necesario, pero empezar por esta pregunta es ya un clásico…
R. Soy Juanma, el hijo de Reme, segundo de tres hermanos varones, nacido en Vitoria, apasionado de la música y también del cine, y convertido en cineasta prácticamente desde la adolescencia, además de luchador infatigable por la libertad de creación.
P. Ver esta última película, como te decía hace un momento, es casi un acto de rebeldía. Lo están poniendo difícil…
R. Sí, nos lo han puesto difícil. Creo que siempre ha sido difícil la creación y más la cinematográfica, porque –me parece que lo decía Orson Welles− el cine es el juguete más caro que hay. Escribir un libro requiere unas páginas en blanco y un bolígrafo, y hacer un cuadro requiere un óleo, un espacio en blanco también y unas pinturas. O crear música: necesitas una guitarra, puede no estar ni afinada, pero puedes inventarte algo, o incluso sin guitarra, con una flauta o cantando. Pero el cine requiere de unas herramientas muy caras, requiere de cámaras, requiere de unos espacios que tienen que estar a tu disposición, requiere de una financiación enorme, de actores… Todo se vuelve extremadamente sofisticado y complicado. La película media en España −hay gente que desconoce los datos de cómo se hace el cine y demás− cuesta dos millones y medio o tres, va fluctuando. Conseguir ese dinero es muy complicado. Siempre ha sido complicado.
Cuando, además, sigues un camino de libertad creativa, y ya no solo cuando hablamos de cine, sino cuando hablamos de cualquier camino en la vida, se paga un peaje muy alto. Yo creo que lo que más caro le sale a un ser humano es la libertad. De hecho, la gente pierde muchas cosas por conseguir la libertad, incluida la propia vida. Pero nos hemos encontrado con una época en la que la creatividad está al servicio de los intereses de los que viven en lo más alto de la pirámide social y que marcan las reglas.
P. Pero, en tu caso, es muy descarado porque una película de Juanma Bajo Ulloa debería verse en treinta o cuarenta salas de Madrid…
R. Sí, pero nunca ha ocurrido. A veces la información se va perdiendo con el tiempo; pero, si me remito a mis primeras películas, hay un proceso. Todo esto es un poco complicado para explicarlo en una entrevista, pero hay un proceso que es el siguiente: cuando aparece un creador que puede tener una determinada influencia en la sociedad, en el público, porque es reconocido, porque la gente se emociona con su relato, porque hace reír, porque hace llorar, lo que sea, normalmente el poder lo capta. Entonces ocurre eso que suele decir la gente: que se ha vendido, algo que oímos continuamente. Se ha vendido al comercio.
P. Y en algunos casos es verdad.
R. Sí, en muchos casos es cierto. ¿Qué significa “te has vendido”? Significa que ya no estás haciendo lo tuyo, estás haciendo lo que debes hacer; es decir, lo que cae bien, lo que es más comercial, lo que le gusta al sistema. Eso es venderse. Entonces, ¿qué me ocurre? Yo hago Alas de mariposa y tengo un reconocimiento, lo había tenido con mis cortos también. Gané el Goya con un corto y con Alas de mariposa gané la Concha de Oro. Recibo, de alguna forma, la aprobación del sistema y se me capta. Pero, a partir de la segunda película, la cual la hago también de forma independiente, La madre muerta, me convierto en un elemento inconveniente, molesto. ¿Por qué? No por lo que digo, porque tampoco en mis películas digo nada antisistémico, simplemente hablo del ser humano; pero el hecho de que hables y elijas a tus actores libremente, que vayas por un camino absolutamente independiente, eso no gusta porque no estás participando de la narrativa del sistema, la que sea, que en este caso es enfrentarnos, consumir, etc.
Por tanto, ya en La madre muerta empiezo a tener graves problemas; de hecho, tengo que estrenarla fuera de España. Voy al Festival de Venecia, voy a una serie de festivales. Invito a los lectores a que vean en la Hemeroteca las críticas de La madre muerta en los periódicos españoles. Fueron unas críticas nefastas, horribles, malísimas, decían que la película era un bodrio… Pero han pasado treinta años y se sigue reeditando en Blu-ray. Es considerada una película valiosa, pero la realidad no fue esa. Me veo obligado a hacer una comedia comercial para salir del ámbito del cine tan intimista y que era tan manipulado por los medios porque me trataban mal, y hago Airbag precisamente un poco para poder escapar. Si haces una película muy intimista, estás en manos realmente de los medios, de lo que digan, de esa manipulación; pero, cuando haces una película como Airbag, da igual lo que digan las reseñas porque el boca a boca fue mucho más potente y mucho más rápido. Salió muy abierta, con muchas copias, era una comedia popular. Se enfadaron mucho los medios, y también podréis leer cosas terribles de la película, las reseñas que salieron en aquella época, pero el público soberano la eligió, por lo que la película tuvo un recorrido comercial enorme. Y, a partir de ahí, sigo haciendo cine y continúo pagando el peaje de esa libertad expresiva o de esa libertad creativa en cada una de mis películas. Tengo graves problemas para financiarlas, para difundir el mensaje en los medios, y no hay casi entrevistas. Y, si las hay, las hay más hacia mi persona, esperando un titular porque me consideran polémico, un enfant terrible, pero no tanto porque haya un interés en mi obra. Y ocurre lo mismo con Frágil, la siguiente película y que da nombre a mi productora. Con Rey gitano, con Baby y ahora con El mal siempre hemos tenido problemas para distribuir las películas
P. En todo caso, tu cine es difícil, y luego tiene una tremenda personalidad. Tu cine no se puede confundir con nada.
R. No es un cine para todos los públicos, pero es que ni siquiera el público para el que podría potencialmente ser un cine adecuado consigue enterarse a veces de que he estrenado una película, porque no hay repercusión. Te pongo un ejemplo: cuando estrenamos Rey gitano, una comedia del 2015, a la revista Cinemanía le gustó mucho la película y quería hacer un reportaje como vosotros ahora. El reportaje empezaba hablando de Airbag. Comenzaba diciendo que “Juanma hizo una comedia en el año 97 que tuvo mucho éxito, un récord histórico de recaudación, y ahora vuelve a hacer comedia con Rey gitano”. Me llaman de Cinemanía y me dicen que están buscando en la Hemeroteca entrevistas de Airbag para recoger imágenes, información, porque empieza la entrevista mencionando esa película y no encontraban nada. Y les dije que no había nada. No nos hacían entrevistas. Explícame cómo es posible que, habiendo hecho la película con más recaudación de la historia del cine español hasta el año 98 o 99, no nos hicieran entrevistas a los miembros del equipo. ¿Qué explicación puede tener? Una muy sencilla: no pertenecíamos al grupo mediático de poder que realiza las películas en este país y que tiene un paraguas mediático.
P. Hace poco me ha ocurrido a mí. Vi Baby y todavía estoy haciendo la digestión…
R. Son películas que tienen un componente reflexivo muy grande. Son imágenes que conectan. Había una persona en un coloquio que hizo un comentario de Baby que me llamó mucho la atención porque me pareció muy adecuado. Me dijo que es la primera vez que veía un sueño en tiempo real, que era como estar soñando algo con unos personajes de sueño y que era una especie de espejo en el que reflejarse: reflejar sus miedos, sus deseos, sus debilidades. Ese personaje de la protagonista, que tiene un hijo y que no sabe cuidarlo porque es una persona débil, una persona que no tiene autoestima. Tiene que superarse a través del amor para empezar a quererse a sí misma y a su hijo. ¡Spoiler! Pero va de eso. En todas mis películas hay una metamorfosis. Incluso en Airbag los chicos del principio de la película, esos pijos que se van a casar, no son los mismos que llegan al final de la película; al final de la película son hombres más maduros. Cuando empiezas son unos niñatos adolescentes. Ocurre lo mismo en Alas de mariposa y en El mal. En todas las películas hay un proceso de los personajes que pasan de un lugar más oscuro o más frívolo o más débil o más erróneo a encontrar un camino, a encontrarse a sí mismos a través seguramente del amor.
P. Cuando comentas, lo he leído en una entrevista, eso de que las películas de ahora son promocionables, son todas muy parecidas y muy previsibles, es el extremo contrario a tu cine. O sea, tu cine ni es promocionable ni es previsible en este momento, un momento en el que todo es relato, Agenda 2030… Y no es que te metas con el sistema.
R. No, no hace falta meterse. Lo que suelo explicar en las entrevistas es que la gente a veces no tiene conciencia de que la narración, las películas, las series, lo que vemos, nos enseña. Son relaciones que nos han enseñado muchas veces cómo es el ser humano, cómo se comporta. Yo he aprendido y me he convertido en quien soy viendo películas, escuchando música, leyendo libros, viendo obras de teatro. Esos creadores me han enseñado a mí. También mis padres me han enseñado unos usos y costumbres, unos comportamientos, una ética, pero también el cine. Es decir, el audiovisual es una herramienta muy poderosa de emoción, va directo a la emoción. ¿Qué ocurre? Que el sistema o los gobiernos, llámalo como quieras, conocen el enorme poder que tiene el audiovisual, las películas. Entonces, desde el principio, intentan de alguna forma controlarlo. ¿Cómo lo controlan? Pues lo controlan controlando a los creadores. ¿Cómo controlas a un creador? Pues bajo tu paraguas mediático, bajo tu ala, en forma de ayudas, de lo que sea. Y yo no estoy en contra de las ayudas. Hay gente que me ha dicho: “Ah, tú recibiste ayudas”. Claro, ojalá nos dieran ayudas. Pero una cosa es que recibas una ayuda para que puedas realizar una obra artísticamente complicada y otra cosa es que recibas ayuda para hacer propaganda de un sistema. Es lo que estamos viendo. Es muy diferente, ¿no?
P. De hecho, es muy descarado. Ellos llaman ahora a todos los ministerios Ministerio de Transición Ecológica, de Transición Cultural, de Transición para… Y si tú no estás para empujar su proceso de transición hacia su Agenda 2030…
R. Exacto, hay un fin detrás. Lo que pasa es que lo hacen muy bien porque tienen unos medios enormes para, como hacen los trileros, poner siempre una cuestión humanitaria detrás. Van a la emoción, como hacemos los cineastas cuando contamos, por ejemplo, la historia del niño perdido en los grandes almacenes mientras su madre lo busca y no lo encuentra. Y, sobre todo, saben muy bien cómo utilizar a las personas que somos idealistas. Yo veo a gente muy buena, gente que es muy idealista, que es muy comprometida, pero que está absolutamente adoctrinada por partidos políticos y por medios de comunicación que son profundamente corruptos. No lo entiendo y les digo: “Pero ¿no te das cuenta de que quien te está dando esa información es alguien en quien no se puede confiar? No te fijes en lo que dice, fíjate en lo que hace”. ¿Cuál es el resultado de lo que está pasando en nuestra sociedad en los últimos quince o veinte años? ¿Es bueno o es malo? ¿Estamos mejor o estamos peor? Te han subido la pensión cincuenta euros. ¿Y cuánto vale la cesta de la compra? ¿Cien euros más? Te han engañado.
P. Contigo creen que eres pura transgresión desde el principio, pues no han conseguido llamarte facha como les gusta hacer. Pero, por ejemplo, sí he leído que te han llamado misógino…
R. Es que las palabras han perdido valor. Llevo haciendo películas de mujeres desde los quince años. Las mujeres son las protagonistas en todas mis películas. Siempre hablo de que me interesa más el mundo que no conozco.
P. Pero es que no hay ni que explicarlo, es que quien piense eso es imbécil.
R. Una de las cosas que hace siempre el poder, el sistema, el totalitarismo es la manipulación del lenguaje. Se crea un neolenguaje en el que las palabras, como decía Rocío Jurado respecto al amor, de tanto usarlas pierden el sentido. Todas esas palabras que antes tenían un enorme valor, como solidaridad o empatía, lo han perdido. Fascismo era una palabra que significaba algo, facha era una palabra que significaba algo, machista y misógino significaban algo, pero ahora no. Ahora es tal la gratuidad con la que se reparten los adjetivos que han perdido todo su valor. Además, es curioso cómo descubres que casi todo lo que se lleva al exceso es lo contrario. Es decir, esta es la época de la supercomunicación, pero nunca he visto más gente incomunicada que ahora. Esta es la época de la sobreinformación, pero nunca he visto gente menos informada que ahora. Esta es la época del feminismo, pero nunca he visto más machismo que ahora, o nunca he visto más racismo que ahora. Cuando pones el foco en la raza es porque tienes un problema con la raza. Cuando pones un problema en la protección de la mujer como si fueras su padre y tuvieras que decirle lo que tiene que hacer eres profundamente machista. Es básicamente lo contrario. De hecho, muchas veces personajes que se han manifestado, por ejemplo, como defensores de los niños, finalmente se descubre que son pedófilos. Es muy sospechoso ver a alguien que tiene una obsesión con la raza o con lo que sea. Yo le digo a la gente que no se fije tanto en lo que oye, sino en lo que hacen las personas, en el resultado.
P. De hecho, estos no se ocultan porque ya vienen con el concepto de Laclau de significante vacío. Nadie se pregunta “¿vacío de qué?”. Vacío de significado. Es la época del relato hueco.
R. Alardear de algo siempre indica lo contrario. Cuando alguien alardea de lo humanista que es, y lo estamos viendo permanentemente con todos los partidos políticos, lo que tienes que averiguar, y no hace falta ser un profesional de la psicología, es la carencia que hay detrás y la necesidad que tiene. Es como la gente que asegura que nunca miente y piensas: “Qué sospechoso es este tío que me está diciendo que nunca miente”. Nadie que no miente necesita decir eso, nadie necesita decirlo a no ser que necesite ocultar lo contrario. Pero es tan abrumador el mecanismo informativo y sistémico que es muy difícil quedarse fuera. Además, a la gente le da pánico quedarse fuera del grupo. Digamos que se establece lo que es bueno y lo que es malo, y queda establecido por los medios de comunicación tras décadas de adoctrinamiento. Uno piensa: “Si digo esto voy a estar en el lado de los malos y no quiero estar en ese lado”. Y entonces la gente se calla, pero luego en privado sí que te lo cuentan. Te dicen: “Estoy un poco harto de que me insulten, de que me llamen esto por ser hombre o de que me llamen tal cosa por decir que hay más delincuencia, pero cuando me pongan el micrófono no lo voy a decir porque me da miedo que me señalen con el dedo”. Hemos vuelto al señalamiento. Hemos vuelto a tener que estar en un bar y hablar bajo porque igual el de al lado te oye y te dice: “¿Usted qué ha dicho? Es usted un no sé qué”. ¿Qué es esto?
P. Pedro Sánchez es un buen actor. ¿Lo contratarías para una peli?
R. Creo que hay una necesidad de interpretación en todos los políticos.
P. Pero ¿no es buen actor?
R. Puedes ver perfectamente su mecanismo de interpretación, lo que pasa es que vemos lo que queremos. O sea, la gente tiene una disonancia cognitiva que le acaba haciendo creer lo que le interesa creer y ver lo que le interesa ver. Tomar decisiones contra el sistema, por ejemplo, trae consecuencias, así que la gente prefiere dejarse llevar. Esto tiene que ver mucho con la identidad. Lo que suelo explicar es que crear una identidad propia es algo doloroso, es algo que cuesta. Naces en un barrio, tus padres te dicen una serie de cosas, tus amigos otra serie de cosas, vas recibiendo una información, pero tienes que discernir lo que te parece bien de lo que te parece mal. Tienes que informarte, tienes que esforzarte en saber qué cosas te interesan y cuáles no, en saber quién eres. Y eso es la creación de una identidad, y cuesta. La gente normalmente no se toma tantas molestias para crear su identidad. ¿Qué hace? La compra. Yo compro la identidad que me toca. ¿De dónde soy? De Vitoria, así que soy abertzale y del Alavés, claro está…. Pues igual no eres abertzale ni del Alavés. Igual te gusta más el Logroñés y resulta que no te interesa el abertzalismo porque no crees en las nacionalidades, pero tienes que comprar eso porque en tu colegio todos son así y no quieres que te señalen con el dedo.
P. Pero es que ahora, encima, no se ocultan. Es decir, todo el mundo sabe que Soros ha pagado la fiesta esta de Barcelona, por ejemplo…
R. Todo el mundo lo sabe, pero aceptar eso e ir de nuevo contra el relato oficial que ponen en la televisión 24/7 diciéndote lo mismo todo el rato… Yo lo noto en la gente mayor que está sentada delante de la televisión. Cuando en privado les cuentas cosas se sorprenden, pero luego vuelven a la televisión y su cabeza vuelve otra vez al redil. Es muy difícil.
P. O sea, no es que no le gustes a este Gobierno, es que no le gustas a Soros, ¿no? ¿Por qué no le gustas a Soros?
R. Cuando hablamos de Soros, hablamos de BlackRock. Lo que no le gusta es la libertad de expresión que pueda exponer su chiringuito. Cuando hay una creación que es libre, eso provoca que el ciudadano reflexione, que tenga criterio propio. Han quitado la filosofía de los colegios. ¿Por qué? Porque la filosofía te empuja a pensar, a preguntarte cosas y no dar nada por sentado. Cuando quitas la libertad de pensamiento, quitas la filosofía, quitas a los creadores que provocan reflexión en la sociedad, ¿qué nos queda?: adoctrinamiento, borreguismo, consumo, bulimia… Veo una película y veo otra, y son todas iguales. De hecho, ves una película en no sé qué plataforma y a los diez minutos se te ha olvidado. Yo he puesto la misma película varias veces porque no recordaba que la había visto la semana pasada. Antes no me ocurría eso. Veía una película porque alguien me la había recomendado y esa película se quedaba dentro de mí. Hablaba de esa película con mis compañeros, le daba vueltas, soñaba con ella. Todo eso me convertía en una persona mejor, en una persona diferente. Pero ahora al material que hay ya no lo llaman obras, lo llaman… ¿Cómo lo llaman? Lo llaman contenido. Las películas ahora son contenido, un contenido que adoctrina o no dice absolutamente nada, que no te lleva a ningún lugar, que no se queda dentro de ti. Es material de usar y tirar. Es anorexia, es bulimia: lo consumo y lo vomito.
P. Cómo me gustaría que un director que se atreva hiciera cine sobre esta pesadilla de la pandemia. Todas aquellas escenas de la gente confinada, las mascarillas…
R. Pero es que no podría decir la verdad.
P. El temor a que te respiren cerca…
R. El temor a decir que no te quieres vacunar.
P. Yo no estoy vacunado. Y eso lo digo.
R. Hay varios que no estamos vacunados, pero es que ha habido gente en la televisión que ha dicho que éramos delincuentes y que había que meternos en la cárcel.
P. Claro, así es.
R. Es que lo han dicho en la televisión. La gente no quiere ser un delincuente y que le metan en la cárcel, con lo cual ha habido gente que se ha vacunado por miedo a…
P. Coacción.
R. Coacción pura y dura. ¿Hay alguna demostración de los resultados y de dónde ha salido la pandemia? ¿Tenemos alguna información en la que todos podamos confiar? No. No tenemos ni puta idea de dónde salió, no sabemos qué intereses hubo, no sabemos qué intereses tenían las farmacéuticas para que nos vacunáramos tres veces. Hay gente que ha tenido infartos por problemas de vacunas y otras cosas que estamos escuchando. Hace unos meses, tuve una conversación con un médico que había llegado a escribir un libro de sus experiencias con gente vacunada. Me decía: “¿Recuerdas lo de los móviles que se pegaban en la piel?”. Y me empezó a enseñar vídeos en los que se veía cómo a un señor se le pegaba el móvil en la espalda. Pues el libro que ha escrito no lo puede publicar. ¿Por qué? Porque, si lo publicara, sus compañeros le echarían.
P. Pues es curioso que en el cine no se haya visto nada de eso.
R. Es que no vas a ver nada.
P. Algo que nos dio la vuelta a la vida…
R. Es que no vas a ver nada de eso. Y tampoco vas a ver películas que hablen de infinitos temas que interesan a la población y que son reales. Tan solo vas a ver cuatro temas permanentemente en el cine: ecologismo, que ahora es alarmismo climático; el feminismo hegemónico y radical; la inmigración y su blanqueamiento, incluso cuando es irregular e inadecuada; y trans, el mundo LGTBI trans. Esos son los cuatro temas que están en todas las películas. Salte de ahí y ya verás lo que te pasa.
P. Voy mucho a los Renoir porque me gusta el ambiente de estos cines, y ayer vi una peli… La verdad, cuando salí dije “¡hostias!”. Es de una directora marroquí, me imagino que ya sabes quién es. Es una coproducción hispano-marroquí-alemana. Ella dice que denuncia el machismo en el mundo musulmán…
R. Empiezo a reírme ya…
P. En Tánger transcurría todo… Parecía un lugar renacentista. Nada que se pareciera a un país con una dictadura tremenda.
R. Ahí lo tienes. ¿Cómo se llama esa película? Propaganda, claro. Propaganda sistémica. No es una película, no es una creadora: es una propagandista. Pero lo curioso es que el creador, durante toda la historia de la humanidad, trabaja para el sistema en la medida en que el sistema tiene el dinero para contratarle. Por ejemplo, a Velázquez para que haga un cuadro de los reyes, o a Goya para que haga… Goya, por cierto, hizo un cuadro realista de los reyes, y se enfadaron mucho con él. Pero de acuerdo, trabajas para el sistema. Sin embargo, por un lado, cuando veías a esos renacentistas y a esos pintores barrocos, muchos de ellos sí que creían en lo que estaban haciendo. Es decir, era gente comprometida con la religión o con la belleza, tenían una espiritualidad, creían en ella, y eso se transmitía en los cuadros que estaban haciendo de escenas bíblicas o de Jesucristo. Y, por otro lado, entre los creadores siempre ha habido al menos una rama de ellos que han sido profundamente críticos con lo establecido y han sido perseguidos por ello. Eso es parte de la historia de la humanidad, y con los cineastas ha sido exactamente igual. A Pasolini se lo cargaron.
P. Por ejemplo, a mí la película de Amenábar sobre Unamuno me encantó, y mira que no es la más transgresora del mundo. Pero es que la última es un insulto a la inteligencia. Y, bueno, no quiero que hables mal de Amenábar.
R. ¿La cárcel de Argel es Chueca? En fin, a lo que voy es que siempre ha habido unos creadores que, de alguna forma, incluso en las comedias…. ¿El humor con quién se mete? El humor va de abajo arriba. Criticas a los que están arriba precisamente porque son intocables, te metes con ellos, y eso es la válvula de escape del pueblo para no salir a la calle con un bate de béisbol y destrozar los cristales de los bancos. Por ejemplo, te ríes viendo una película donde alguien le roba a un banco, que es lo que nos gusta, que roben a los bancos. Pues ahora resulta que los creadores no solamente no son transgresores y no se meten con el sistema, sino que son felices participando de las consignas del sistema. Es que van a los premios y se abrazan con los políticos.
P. Tú vives en el País Vasco, ¿no?
R. Entre el País Vasco y Madrid.
P. ¿Desde allí se piensa que en Madrid somos todos fachas y de Ayuso?
R. Si aquí hay un adoctrinamiento, en el País Vasco es una alienación extrema. Ahí no te puedes salir del tiesto porque es un pueblo. La gente ha de tener un discurso determinado y, si te sales de esto, ya eres señalado inmediatamente. De alguna forma, creo que Euskadi ha sido siempre una especie de laboratorio. Es una sociedad muy civilizada, rica, donde la gente era honesta con el trabajo y cumplía. ¿Sabes aquello de que si te dabas la mano no hacía falta hacer un contrato? Y se ha utilizado como un banco de pruebas. Ahora mismo la lucha obrera, por ejemplo, y la lucha de la independencia han desaparecido. Ahora es contra el machismo, militancia antifascista, antimachista, cosas que no entiendes muy bien qué diablos son. Les preguntas a estas personas y no te saben explicar. Pero vas por la calle y todo son pancartas contra el fascismo, contra el machismo. ¿Y el obrero? ¿Y la independencia del País Vasco? Si hasta había incluso gente dispuesta a matar por la independencia. La Universidad del País Vasco se ha declarado feminista. Su gran logro es que ahora es feminista… ¿Y antes qué era? ETA, al desaparecer, dijo que era una organización marxista-feminista y no nos habíamos enterado. Lo dijeron el día que desaparecieron.
P. Nosotros hemos tenido contacto con la gente de Bitziza del País Vasco. Gente muy interesante durante la pandemia.
R. No los conozco.
P. Muchos venían del mundo abertzale, pero han sido claramente antivacunas y muy valientes. Han sido una referencia.
R. Ahora hay un hombre que tiene un centro que se llama Ekai Center. Es Adrián Zelaia, que está exponiendo también todo esto, el no saber dónde se ha quedado la lucha real de la izquierda y explicándole a la gente cómo ha sido engañada y adoctrinada por intereses que nada tienen que ver con los del ciudadano, con los de la clase obrera, con los de la gente oprimida. Hay unos mecanismos políticos y mediáticos, junto con las grandes corporaciones, que están en lo alto de la pirámide y nadie sabe quiénes son; bueno sí, Soros y otros. Están imponiendo una agenda y están usando, como explicaba al principio de la entrevista, la buena voluntad y la buena fe de la gente que se autodefine como solidaria, como idealista. Esa gente, de alguna forma, tiene una cierta ingenuidad y es muy manipulable. Yo reconozco haber sido manipulado en otra época. Creo que luego he despertado y noto que mucha gente a mi alrededor sigue siendo muy manipulada por su buena fe.
P. Nosotros creímos que todo el mundo estaba tragando y llegamos al País Vasco, en pleno confinamiento, y nos encontramos con veinte mil personas en la calle contra la gestión de la pandemia. ¡Veinte mil personas, y ni una referencia en los medios de comunicación!
R. Eso no lo viví yo.
P. En Bilbao. Tremendo. Contra la televisión vasca también.
R. Es que todo es una manipulación al nivel que os digo.
P. Dije: “Coño, los ‘bárbaros’ del norte siguen vivos”.
R. Hay mucho miedo y, lamentablemente, hay mucha gente que está empezando ahora a levantarse. Además, es gracioso porque woke significa ‘despierto’, y es justamente la gente dormida la que apoya eso. Hay que despertarse para darse cuenta de que el “despierto” está dormido.
P. Te preguntaba esto de Madrid. ¿Tú ves Netflix y esas cosas? La serie Salvador, ¿la has visto?
R. No, no la he visto, pero me han hablado de ella.
P. Bueno, pues es que aquí, lo que fue Hogar Social, que era un antro de ultraderecha, en esa serie lo llaman Amar Madrid, porque aquí la ultraderecha es la que ama a Madrid…
R. No, no la he visto, pero en toda serie, en toda película europea, americana y especialmente española, tienes que introducir los elementos de corrección política que están impuestos. Además, son reglas no escritas y las tienes que respetar. Eso ha hecho que el cine sea profundamente homogéneo. El cine español nunca ha sido más homogéneo que ahora y nunca ha sido más exactamente igual una película a otra.
P. Estos de Netflix, ¿están en relación con productoras?
R. Las productoras trabajan para las grandes compañías. Verás que en Netflix aparecen películas de negros empoderados, películas de mujeres masculinizadas…
P. A lo mejor Netflix es la revolución que estábamos esperando, ¿no?
R. Pues cuando ellos se den cuenta de que go woke, go broke, y empiecen a cambiar esa agenda ya porque no funciona. No funciona meter, por ejemplo, en el siglo XI o el siglo X dos negros como si fueran vikingos escandinavos, por la inclusión forzada. Lo ves y dices: “Vale, acepto pulpo como animal de compañía, pero esto no me lo trago”. Ya están empezando a darse cuenta de que eso no se lo traga nadie y que es algo totalmente ridículo y, sobre todo, innecesario. Creo que ya están empezando a hacer guiones que son más verosímiles y que no están supeditados a ninguna ideología.
P. Demos la oportunidad de que alguien más pregunte… He leído en un blog anarquista, que se denomina Anarquista, que critican tu crítica a las subvenciones del cine español y hablan del tema de la mujer. Mi opinión es que la discriminación positiva es discriminación también…
R. Y la de cualquiera que tenga dos dedos de frente y que no esté adoctrinado.
P. ¿Tú piensas que es beneficioso que se incluya?
R. Hay una frase de Marie Curie, una mujer muy reconocida por todos, aunque igual ahora es fascista, que dice: “La forma más gráfica de decirle a alguien que es inferior es darle ventaja”. ¿Que tú quieres decir que alguien por ser mujer te va a discriminar? Muy bien, hago las subvenciones bajo plica. Es decir, no se sabe quién ha escrito el guion y demos los puntos en función de la calidad de dicho guion. A partir de ahí, veremos quién recibe y quién deja de recibir. Y vamos a asegurarnos de que nadie, por su condición, su sexo, su raza, etc., es discriminado o sesgado. Pero es que no es ese el interés que tienen estos señores. Estos señores tienen otro interés, que es “no te preocupes, que te voy a subvencionar para que hables de mi tema”.Y es lo que se ve en el cine: una película subvencionada hablando del tema que nos están imponiendo a todos los borregos que pagamos por ver esa propaganda. Entonces, estos que trabajan para el sistema, ¿qué van a decir? Se enfadan cuando dices la verdad, que es un fraude y que eso es paternalismo del Estado hacia unas personas que ya tienen un talento determinado. No hace falta que nadie venga a decirles a las mujeres por dónde deben conducirse en la vida. Les dicen: “Pobrecitas, tomad el dinerito porque solas no podéis”. Yo no entiendo cómo las mujeres están aceptando esta estafa, y solo ellas pueden terminar con eso.
P. Algunas no lo aceptamos.
R. Pues me alegro un montón, porque a mi alrededor es tremendo. Dicen: “Bueno, es que si me lo dan, ¿por qué no lo voy a coger?”.
P. Otra pregunta es sobre el cansancio que ha producido el cine de memoria: la misma película vista cien mil veces.
R. Ojalá fuera de memoria, pero es que no hay más que una visión.
P. Estar fuera del sistema, ¿te está generando también problemas con tus compañeros directores?
R. Mis compañeros directores no son mis amigos. Yo tengo mis amigos ya hechos, algunos de ellos desde que era chaval, y tengo relación o buena relación con algunos profesionales del cine con los que he tenido más confianza porque hemos empezado juntos. Hay un respeto y hay un aprecio hacia algunos de ellos, aunque no estén en mi ámbito de amistades. Pero os puedo decir algo muy claro: una cosa es la conversación en privado con cualquiera de estos cineastas delante de una caña en un bar, que te van a decir blanco, y otra es cuando les ponen un micrófono y sabes que van a decir negro. Esto lamentablemente es así. Os puedo decir que, cuando acabé de hacer las declaraciones que he realizado en algunos medios, he recibido en las redes miles de comentarios de apoyo: “Gracias, ya era hora de que lo dijera alguien, etc.”. Alguien me propuso: “Oye, ¿tienes algunos compañeros que puedan apoyar esta misma tesis para hacer de alguna forma un colectivo?”. Y le dije: “Ni uno solo de ellos se va a exponer públicamente a decirlo”.
P. Entonces no son amigos.
R. Bueno, antes lo contaba: hay un terror a no pertenecer al grupo y a ir por libre. Además, ya se ha encargado el Estado de que el cine esté profundamente supeditado a las ayudas y que no tenga una libertad. No hay una industria real supeditada al resultado económico, a que la gente decida libremente qué película va a ver. Esos están en el pesebre, esperando la ayuda porque, de lo contrario, se quedan fuera del pastel. Todos están callados y recibiendo la ayuda o soñando con ella. Es más, crean las narraciones que van a ser apoyadas por el sistema. Ya no es una cárcel mental de la autocensura, sino que son básicamente propagandistas del sistema, a sueldo la mayoría de ellos, no voy a decir el cien por cien, pero sí muchos de ellos. Hay algunos más honestos, otros menos, pero es penoso. Pero también están felices de serlo y de ser premiados por ello, porque luego les dan premios, claro.
P. Para cerrar, porque ya son treinta y seis minutos y se va a ir a cuatro páginas o más porque es muy interesante, ¿dónde podemos ver la película? Los millones de personas que aquí, en Madrid, van a querer ver El mal, ¿dónde podemos ir a verla?
R. La película lleva ahora cuatro meses en cartel y se mantiene en el Pequeño Cine Estudio. Ahí va a seguir por ahora, pero no sé cuánto, si una semana, un mes… Nos vamos, por ejemplo, a Ibiza la semana que viene a ponerla en unos cines que nos la han reclamado y en algunos cines de provincias donde no la habían puesto y ahora la reclaman. Pero no sé si pasará a alguna plataforma de estas de pago. No es el lugar adecuado para esta película porque es una película muy climática, muy atmosférica, en la que se crea un universo propio y tienes que estar metido en ese lugar de sonido, de música, de imagen, y en tu casa no es lo mismo. Pero supongo que, en algún momento, estará en alguna plataforma de pago.
P. Ayer, hablando con gente, no sabían que se podía ver en el Pequeño Cine Estudio.
R. Pues sí. Primero, nosotros no tenemos medios para hacer una distribución porque somos una productora totalmente familiar y yo, creo que ya lo sabe todo el mundo, he hipotecado mi casa tres veces. No tenemos gran capacidad de distribución y la promoción la hemos hecho en internet, en las redes, con una empresa que nos apoyó, pero estás en manos de los medios de comunicación. Pero, claro, si la película tiene tan poca distribución y tan poca exhibición que la gente no se entera de que existe, entonces es la pescadilla que se muerde la cola.
P. Luego dicen que por qué la gente sigue viendo tus películas un montón de años después; o sea, mejoran con el tiempo.
R. Lo estaba contando antes, cuando uno revisa los comentarios que se hacían de películas como La madre muerta. Esta semana acaba de salir a la venta el Blu-ray de Alas de mariposa y de La madre muerta. Sale, además, con extras, la banda sonora, imágenes nuevas… Y entonces pienso en todos aquellos que se esforzaron tanto en agraviarme, y resulta que estas películas se convierten al final en películas de culto. Creo que incluso, gracias a esa agresión, las películas han continuado con su vida propia. Así que yo, que no imaginaba ni que iba a rodar una película en mi vida, pues me encuentro con esta situación, que treinta años después…
P. Si te quitan las casas y luego pasas a la historia como…
R. Mi madre preferiría un término medio y pasar menos a la historia… Pero, bueno, mi madre ya es una señora mayor y es muy luchadora, no se rinde ante nada y no la puedes amenazar porque sabe cómo enfrentarse a quien haga falta. Ella lo ha asumido y ha dicho: “Mi hijo ha sido libre haciendo su obra”. Me ha apoyado siempre y hasta me dijo: “Hijo mío, pues si nos quedamos sin casa ya buscaremos otro refugio”.
P. Pues tu estilo es otro, pero una peli sobre la pandemia vendría muy bien.
R. Mira, me llamó una asociación de hombres maltratados. Hace poco Soto Ivars sacó el libro Esto no existe. Yo creo que no hay nadie que no conozca un caso de algún hombre al que le haya pasado algo terrible con alguien que lo haya denunciado injustamente, una mujer que se ha aprovechado de las leyes para quitarle los hijos o la casa, lo que sea. Igual que hay hombres que han maltratado a mujeres, hay mujeres que han maltratado a hombres. Pero no existe el relato de la mujer maltratando o aprovechándose de un hombre. Y, justamente, anular o invisibilizar la capacidad de un ser humano de tener su lado oscuro lo convierte en inhumano.
Me decía uno: “¿Pero no va a haber una peli que hable de eso?”. Le contesté que nunca la va a haber, nunca se va a financiar, nunca se va a rodar, nunca se va a distribuir, nunca se va a exhibir, nunca se va a promocionar. Y me llamaba el presidente de esa asociación de hombres maltratados para decirme: “¿Y si buscamos el dinero?”. Y le dije: “¿Y qué hacemos con el dinero? Ruedo la película, ¿y qué hago?, ¿dónde la exhibo? Nadie la va a exhibir, no me van a hacer entrevistas”. Él estaba alucinado, y le pregunto: “¿Has visto alguna película, alguna serie, algún lugar, donde aparezca un hombre que es manipulado por su mujer, que es maltratado, que es asesinado, que es quien recibe algún tipo de agresión?”. Nunca hemos visto una película así ni la vamos a ver. Y quien dice eso dice infinitos temas que no son tocados en el cine…

En algún momento hay que cerrar y hemos vuelto a caer en hacer una entrevista larguísima que, por su interés, no es fácil de recortar. En esta publicación se puede leer lo que no se puede leer en ningún sitio y parece que la gente se lee este periódico de ciclo mensual de principio a fin, y ya hemos sabido que en el número anterior alguien se molestó en hacer desaparecer algunos ejemplares y con este lo mismo ocurre algo similar. No aprendemos…
No han podido evitar la distribución del número anterior y tampoco lo van a poder evitar con este número, y solo imaginar al cretino que consigue tirar ocho ejemplares que roba de un establecimiento a la papelera ya tiene su gracia… Pobre tipo arrastrando miseria ese furtivo censor y qué lujo poder disfrutar de alguien lúcido, fresco y valiente como este polémico y distinto creador de películas irrepetibles.