Opinión

Se busca estudiante como cliente: funcionamiento del foro de empleo

By 16 de julio de 2026No Comments

Carlota Magdaleno Ruiz

Había recibido la invitación de un Foro Empleo. Anda, universidad privada. Qué bien, gratis. Había unos talleres y una conferencia-teatro, además de alguna charleta de algún empresario molón del cual no tenía ni idea, pero sí sabía que su empresa era competitiva. Después de ser alabado repetidas veces por su entrevistador, el gran mensaje del CEO fue que los jóvenes teníamos que dejar de lado todas nuestras preocupaciones sobre inteligencia y seguir su ejemplo: no era el más brillante, pero tenía un equipo muy bueno que es capaz de gestionar igualmente de bien. Sonaba fenomenal, pero, teniendo una visión pragmática, me dije que lo mejor era ir paso a paso y participar en algún que otro taller ofrecido por el mismo foro. Elegí uno sobre hablar en público, que lo hacía una empresita de comunicación. Hicimos una especie de competición de comunicación gráfica, aunque honestamente todos los equipos dejábamos mucho que desear. En cualquier caso, nosotros ganamos con la excusa de que teníamos uno de los estilos artísticos más variopintos. El premio, unas bolsitas promocionales y unos bolis. Enseguida vi que había una dirección de internet y de redes sociales. En la página web no encontré ningún curso ni precios. Pregunté por formación y enseguida le dieron la vuelta al asunto para buscar qué necesidades a largo plazo me encontraban. Señalé que me gustaría promocionar un ensayo sobre ideologías políticas. Frotándose las manos, me soltaron que primero, para un primer contacto y precisar el proyecto, tenía que darles cien euros para una hora de su tiempo y conocer más en detalle mi proyecto. Espera, ¿quiénes eran los que buscaban trabajo? Desde que se aprobó la Ley Orgánica 11/1983, del 25 de agosto de 1993, de Reforma Universitaria, y el Real Decreto 557/1991, de 12 de abril, sobre creación y reconocimiento de universidades y centros adscritos, las universidades privadas en España han crecido de forma constante, lo que ha tenido un impacto directo en el entorno educativo universitario cada vez más competitivo.

Asimismo, parte de la demanda universitaria se ha debido a los efectos de la crisis económica: a partir del curso 2007-2008 se produjo una entrada al sistema universitario de estudiantes sin precedentes. Tanto es así que incluso los propios rectores de las universidades han hablado de «burbuja universitaria» haciendo referencia a una realidad altamente competitiva, donde las propias universidades se ven en la necesidad de ofrecer su oferta formativa de forma distintiva. Es así como estas han desarrollado mecanismos de promoción y captación de alumnos con el objetivo de aumentar la cantidad de matrículas gracias a sus técnicas de comunicación, siendo de forma más marcada por parte de las universidades privadas. En el caso de las universidades de Inglaterra desde hace algunas décadas, han desarrollado planes estratégicos de captación de alumnos basados en la promoción de valores relacionados con el prestigio y la labor investigadora. Por otro lado, la existencia de rankings se ha visto impulsada por la necesidad de competir en un mundo globalizado donde también se busca captar a alumnado internacional. Para atraerlo, se llega a emplear los rankings mundiales que permiten ordenar de forma «objetiva» dónde se sitúa cada universidad, pero tanto la Asociación Europea de Universidades como la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) tienen reticencia hacia esta perspectiva jerárquica al considerar que existen tantas clasificaciones como perfiles de estudiantes y que la mejor universidad es aquella que más se ajusta a las necesidades y preferencias del futuro alumno. No obstante, el concepto mismo de alumno se limita a que una persona reciba una enseñanza; pero, si las instituciones tienen una necesidad de elaborar estrategias para aumentar las matrículas, ya sería hablar de alumnos-clientes y, en caso de ser posible, fidelizarlos.