Opinión

El milagro económico: exprimir tu nómina

By 5 de junio de 2026No Comments
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El milagro económico: exprimir tu nómina

Dentro de las economías de mayor tamaño en Europa, España se ha convertido en el país que más ha subido la fiscalidad de los salarios desde la pandemia. Un trabajador en nuestro país ha pasado de pagar un 39,8% en 2019 al 41,4% en 2025, en impuestos y cotizaciones sociales.

El porcentaje de la renta que los españoles dedicamos a pagar el IRPF es el más alto desde que hay registros. No ha parado de crecer desde la última gran reforma estatal, que se produjo en el año 2015. El tipo efectivo del impuesto se situó el año pasado en el 15,1%, un nuevo máximo histórico desde que la Agencia Tributaria (AEAT) recopila datos. La AEAT explica que “como en años anteriores, la subida del tipo (del IRPF) se debe a las subidas de las retribuciones salariales y de las pensiones medias”. Hacienda se refiere al hecho de que las rentas brutas de las familias se incrementaron un 7,2% el año pasado. Lo que no dicen es que nuestras obligaciones tributarias crecieron todavía más: lo hicieron un 10,9% respecto a 2024. Así que, si las cuentas no fallan, los salarios se han devaluado casi un 3,7%, si se tiene en cuenta la inflación.

Cuando las rentas de asalariados y pensionistas aumentan es lógico que el porcentaje que pagamos por el IRPF vaya subiendo. Es un tributo progresivo que hace pagar más a quienes más ganan. Sin embargo, lo que ocurre es que este incremento se ha producido sin que los salarios hayan ganado poder adquisitivo. Los datos del último informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sobre la fiscalidad de los salarios reflejan que el sueldo medio bruto en España ha crecido por debajo de lo que lo han hecho los precios del consumo en los últimos años. Aun así, la carga fiscal que soportan las nóminas ha ido aumentando. Se da la paradoja de que, por cada euro extra, pagamos más de un euro en impuestos. Así que no nos extrañe que con estos salarios tengamos un nivel de vida peor que el que teníamos hace 10 años.

Para revertir esta situación, sería necesario adaptar esas grandes cifras del impuesto a la inflación (o la subida de los salarios). Es decir, deflactar el impuesto, como algunas autonomías han hecho, aunque de manera muy parcial. Esto implicaría que tanto el Estado como las comunidades autónomas renunciaran a una valiosa fuente de ingresos en un momento en el que desde Bruselas exigen ajustes fiscales. Cuadrar las cuentas con menos ingresos cuando sube el gasto en defensa, en pensiones, sanidad o en los intereses de deuda es, evidentemente, más difícil.

Según datos del Gobierno, el año pasado las arcas públicas recibieron 325.356 millones de euros, un 10,4% más que el año anterior y un nuevo récord. Este aumento de ingresos se produjo en buena parte gracias al IRPF, que recaudó 142.466 millones (un 10,1% más), y al IVA, que ingresó 99.532 millones (un 9,9% más). Esto se explica por el aumento de la renta y los beneficios, el impuesto de sociedades o el IVA, además de por una serie de decisiones normativas adoptadas por el Gobierno, como la vuelta a la normalidad del IVA de la energía y los alimentos o las subidas fiscales al tabaco.

Resumiendo:

Un trabajador promedio en España destina aproximadamente entre el 40% (familias con hijos) y el 41,4% (trabajador soltero medio) de su coste laboral anual total al pago de impuestos y cotizaciones sociales, según los datos más recientes de 2025 y 2026. Esta carga, conocida como cuña fiscal, incluye tanto lo que se descuenta directamente de tu nómina como lo que la empresa paga por ti a la Seguridad Social.

Concepto Importe estimado
Coste total de tu trabajo (sueldo + SS empresa) 31.440,00€
Total impuestos directos (IRPF + SS tú + SS empresa) -12.273,60 €
Total impuestos indirectos (IVA y otros al consumir) -2300,00 €
IMPUESTOS TOTALES ANUALES 14.573,60 €

 

De cada euro que tu empresa invierte en ti (31.440 €), tú terminas disfrutando realmente de unos 16.866 € en capacidad de compra real. Esto significa que casi el 46% de nuestro esfuerzo laboral se va en impuestos.

Y a esto habría que incluir el impuesto de tracción mecánica (IVTM) si tienes coche; impuesto sobre las primas de seguros (IPS) si tienes pólizas de hogar, vida o coche; impuesto especial sobre hidrocarburos si usas coche de combustión; impuesto especial sobre la electricidad, por la luz; recargo por emisiones de CO2 del gas…

 

María Ángeles Fuentes Moreno