Alfonso Becerra Álvarez
En la atardecía sombra de calles parpadeantes de vida
El barrendero comienza su turno en la puerta del cantón
Adoquines, papeleras, alcorques descienden a la plaza
Brisa de Lavapiés, desde un balcón suena un acordeón
Caminando con carro y escoba en encendido bullicio
Barrendero urbanita transeúnte de las calles castizas
Vidas condensadas, plazas, cuestas aledañas y gentío
Miradas alumbran la jornada de hojarasca recogida
Del barrio multicultural a héroe, escoba de humildad
Vecinos agradecidos, miradas siempre con amabilidad
Tardes de atalayas, vidas pasean en horas de la jornada
Barrendero recoge en la sintonía final del acordeón
Hasta la próxima ronda cuelga su uniforme en el cantón
Mirando un día atrás, regresando a su tren, bajando el sol
