¡Cuando España más lo necesitaba,
un día eternamente recordable,
un día de memoria inolvidable,
todo el pueblo en armas se levantaba!
¡Nadie ante el invasor se acobardaba,
armados con guadañas y sin sable,
matando al enemigo detestable,
matándolo cuando se le atacaba!
«¡Muerte al gabacho!», gritaban doquier,
¡tomando furioso el pueblo las calles,
bramando airado al de ira enloquecer!
¡Lastimeros se pronunciaban «ayes»
en aquel madrileño amanecer
y el infame moría por las calles!
Miguel González
Poeta comunero
