Los agricultores de la tractorada de Madrid no son fachas
Los agricultores y ganaderos de la tractorada de Madrid no son fachas, y quien lo vea así es más tonto que mis c… También se podría calificar de un modo muy divertido al delegado del Gobierno en Madrid, que dejó a 1000 de los 1500 tractores que llegaron a Madrid fuera de la ciudad, pero es que ese sujeto es muy limitadito en capacidades y en convicciones.
Hemos redactado este artículo solo para decir esto de que no son fachas, para decir que el acuerdo de Mercosur no beneficia a ningún campesino humilde de un queridísimo país de nuestra América tan visitada y donde somos tan bien tratados siempre.
Lo hemos redactado para recordar que cuando la izquierda era izquierda los tratados de libre comercio se denunciaban porque suponían desregulación y recorte de derechos.
Lo hemos redactado para recordar que los buenos resultados de izquierdas reales y conectadas con los pueblos, como CHA y BNG, se oponen a ese acuerdo y denuncian que va a ser letal para el mundo rural. Lo hemos redactado para dejar claro que el ecologismo urbanita y dopado de subvenciones y Next Generation nos la sopla y nos lo sopla.
Fuimos con cierto reparo porque reconocemos que la bandera nacional nos genera aún incomodidad; pero, aunque había alguna, había muy pocas y sin embargo había muchas más banderas regionales. Lo que sobre todo había eran pancartas de sindicatos agrarios que no son precisamente los oficiales y subsidiados.
Había un sujeto con una bandera española con unas letras verdes en las que ponía Vox y que gritaba que ya solo quedaba Vox, mientras la gente se apartaba, y me pareció que ese mismo sujeto era el que en una movilización anterior agitaba una bandera preconstitucional mientras la gente también se iba apartando y alguien decía a quienes le advertían de que estaba molestando que le dejasen, que estaba loco y que estaba buscando provocar. Y a saber si no a cambio de alguna compensación.
Para no mentir, también observamos a un grupo reducido de unos cinco o seis retirándose a mitad de la manifestación con la pancarta del sindicato de Vox, también ante la indiferencia de quienes se cruzaban con ellos.
La mayoría de las pancartas y de los gritos de la gente recordaban que no querían políticos cerca instrumentalizando la movilización.
Gente mayor y gente joven, hombres y también muchas mujeres, cientos de tractores en un número que impresionaba a cualquiera y que puede justificar el cagazo del delegado.
Esa gente es durita, algunos habían viajado a 40 km por hora toda la noche en un tractor y no tienen problema en gritar que saben que las subvenciones son una trampa. Nos advierten de que está en riesgo la alimentación de los madrileños y las madrileñas.
Si la izquierda política no estaba donde tiene que estar no es culpa de esta gente y, desde luego, nosotros no nos confundimos.
La gente les aplaude, generan simpatía, y si algún pijoprogre les pretende señalar puede salir muy desplumado. También parece que ya no les importa demasiado que algún medio de comunicación apesebrado les difame con total descaro e impunidad.
Tampoco vamos a extendernos mucho más, y quien quiera informarse que se informe porque no vamos a dar a la gente todo masticado. Pero, si aquí te prohíben un pesticida barato y ese pesticida impregna las judías verdes que llegan de otro lugar con menos requerimientos que contienen restos fecales, el cabreo es muy entendible.
Aquí hay regulación laboral, medioambiental, sanitaria y de todo tipo, y si lo que entra no cumple esos requisitos es porque el acuerdo lo negocia y firma gente de mierda.
¿Está todo clarito?
