Por Ana María López Expósito
En 1962, la Unesco declaró que Corín Tellado era la autora más leída en castellano después de Cervantes. Se sabe que leía en especial a Alejandro Dumas, Balzac, Miguel Delibes y Pedro Mata. “He sacrificado mi vida a la literatura. Me hice daño a mí misma, pero dejaré de escribir cuando me caiga la cabeza sobre la máquina. Yo no me rindo. El amor nunca pasa de moda y, aunque mis novelas puedan parecerse entre sí, todas son diferentes. El desamor es lo que más está presente en ellas”, escribió en una ocasión.
Publicó 5000 títulos traducidos a más de 27 idiomas. Considero que sus novelas constituyen un documento social de la España de posguerra y de la evolución de la mujer en el mundo hispánico. El verdadero valor radica no solo en la literatura popular, sino en la historia cultural del siglo XX. Guillermo Cabrera Infante la llamó “la inocente pornógrafa”, admirando su habilidad para sugerir pasión y deseo sin recurrir a escenas explícitas. Aunque es famosa por sus novelas románticas, también escribió novelas eróticas bajo los seudónimos de Ada Miller y Ada Miller Leswy.
Hoy en día, somos conscientes de que muchas mujeres de una generación vivieron otras vidas gracias a Corín Tellado López. En aquella España de la posguerra se veía mucho dolor, jóvenes embarazadas abandonadas por sus novios, padres egoístas que destruían la felicidad de sus hijos, envidia y traiciones, orgullo y celos, mentiras y calumnias. Todo este sufrimiento la autora lo convertía en material novelable que los lectores comprendían muy bien por haberlo visto de cerca. Ante el dolor que hace sufrir a los personajes de sus novelas, Corín Tellado no propone como solución la venganza ni la huida, sino el sentimiento amoroso que puede, según la novelista, transformar el mundo. Les donó un vocabulario para hablar de amor, alimentó la pasión, las trasladó a otros paisajes, les diseñó unos hombres solo para ellas, todo adornado con erotismo. Hay que destacar en ella su gran disciplina, pues era capaz de escribir una novela en dos días. Se inspiraba en historias de la vida cotidiana y sus personajes cuentan con una gran humanidad. Creo que merece un reconocimiento como mujer especial:
Mujer fantasía, con tu ternura
la esperanza en tus páginas habitaba
entre besos, miradas, susurros y tormentos.
Tórtola de universos enamorados,
dama del sueño, pasión y desvelo;
con paso firme y sereno
dibujaste anhelos soñados.
Por ello tu nombre ha quedado
anclado en la memoria
de tus lectores enamorados.
Fuiste tejedora de historias
con tinte pasión-armonía,
forjando amores, dudas y tormentos
que hicieron ameno el día a día.
Entre sus principales obras nos encontramos con Atrevida apuesta (1946); Boda clandestina (1947); Incomprensión (1048); No quiero a esa mujer (1949); La isla dorada (1949); Me casé con un celoso (1959); Lucha oculta (1950); Te amo; No me engañes; Milagro en el camino; Amargos sentimientos…
