Opinión

Iros a cagar

By 5 de junio de 2026No Comments
Federico-Gutiyrrez-Cifuentes.-Iros-a-cagar

Estimados vecinos de Lavapiés y alrededores, a principios del mes de mayo recibimos en la plaza de Nelson Mandela y aledaños la visita de los integrantes del grupo nazi ultraderechista Núcleo Nacional.

Este encuentro inesperado y sin anunciar tenía como objetivo concienciar a todos los vecinos del barrio que Lavapiés es España y al mismo tiempo recordar que de regularizar inmigrantes nada, que deportaciones ipso facto. Para resultar más convincentes, en lugar de repartir hojas informativas a los tranquilos transeúntes de la zona o una pancarta encabezando sus proclamas, utilizaron medios más “sutiles”. Con sus cabezas tapadas, ya que prefieren guardar su intimidad, portaban objetos de comprensión y convencimiento tipo puño americano, navajas karambit y espráis de defensa personal con la marca oculta para no hacer publicidad.

Los cachorros de Vox −no tengo pruebas, pero tampoco dudas− vinieron a tocar las pelotas, y amenazan con volver, aunque a tenor del resultado de la prueba es más que difícil que vuelvan. La rápida intervención de los efectivos policiales, tanto nacionales como municipales, dio al traste con el escarceo. La presunta protesta dio comienzo a las 20:25 horas y finalizó poco después de las 20:30 con el resultado de cinco detenidos, uno de ellos menor, y otros dieciocho identificados, o sea, los veintitrés que venían.

He pensado mucho en escribir sobre esta noticia ocurrida en nuestro querido barrio, y no por miedo, sino porque realmente hablar de estos personajes es darles una notoriedad que no merecen. ¿Qué se puede tener en la cabeza para actuar de esta forma? ¿Estos “defiendepatrias” son los que nos van a asegurar las pensiones en el futuro? ¿Estos indeseables van a realizar los trabajos que los españoles de bien no quieren?

Tengo muy presente el sketch de José Mota en las pasadas navidades: “Los inmigrantes fuera, pero la ecuatoriana del servicio doméstico de mi casa no, aunque sea comunista y del Rayo”.

También me gustaría hablaros de un dato que ha salido a la luz en los últimos días. La delincuencia en el barrio de Lavapiés baja un 7%. No he logrado averiguar si es sobre diez, cien o mil casos. Es una buena noticia. No podemos esconder la realidad con la que convivimos y es la constante presencia policial por nuestras calles. Si esta misma iniciativa se extrapolara a otros barrios, el porcentaje también descendería, solo se mantendría como tal en el barrio de Salamanca.

La multiculturalidad de este barrio no es de 2026, este pequeño pueblo dentro de Madrid ha sido diferente desde tiempos infinitos. La singularidad de la zona solo la entienden los que se escalabraron aquí la primera vez.

La primera prostituta la vi en la calle de la Encomienda, el primer ser humano de color en el Campillo del Mundo Nuevo, el primer yonqui en la corrala, el olor a frito en la calle Argumosa, los cubos de orín que tiraban por los balcones de la calle Amparo, los gatos muertos en el solar de Embajadores, el gitano que vendía mantelerías “francesas” por las casas o la que ofrecía  papeletas a cinco pesetas para la rifa de una olla exprés en las escaleras del Mercado de San Fernando. Las plazas llenas de Celtas Cortos, pies arrugados y dedos amarillos. Mujeres con la cabeza llena de rulos en la cola de la panadería, niños con remiendos en lo que parecían pantalones, niñas saltando a la comba, gente chillando como si se fueran a matar, carteristas de guante blanco, timadores de carrera y escupitajos al suelo, ojos con parche, profesores vocacionales, monjas sin clausura, abuelas limpias, abuelos respetables, madres de casa y padres de taberna.

¿De verdad me van a venir estos fascistas a decirme lo que es mi barrio y con quién o no quiero convivir? Iros a cagar.