Verde suave
Algún día diré: he llegado
a tus brazos. En este fuego.
Bienvenido el vino tuyo,
mirando al cielo, me das el pan.
Cuánto te he esperado. Estabas
en las estrellas y en los cometas
del oeste, viajando a caballo
por senderos cruzados. Estoy cansado.
No sé qué me pasa. No me preguntes.
Escucho la canción del limonero.
Solo quiero su música, solo su música.
Si canto, lloraría de alegría.
Si me miro de frente, sonrío,
me gustan mis ojos y mi rostro.
Solo quiero brillar: contigo.
Quiero pisar tierra, después,
descansar. Bienvenido a casa.
La puerta la he abierto.
Mañana seguiremos juntos.
Alfonso Becerra
