Educar en el respeto a los derechos humanos
Uno de los objetivos de la educación es “el fortalecimiento y el respeto de los derechos humanos”. No localizamos una línea clara que fortalezca esta visión. No deberíamos olvidar que la educación no es ni un bien comercial ni una herramienta de políticas públicas, la educación es en primer lugar un derecho humano. Y como derecho humano su fin está definido en varios instrumentos internacionales.
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena, que se celebró en junio de 1993 (la viví junto con nuestro inolvidable Joaquín Ruiz-Giménez, participando en algunas ponencias), fue un evento crucial organizado por las Naciones Unidas, donde surgió la Declaración y Programa de Acción de Viena, como un documento para la ayuda de una mejor convivencia entre los seres humanos, renovando esfuerzos para fortalecer y seguir aplicando el cumplimiento de los derechos humanos a nivel mundial.
El artículo 26.2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos dice: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en su artículo 13.1, con una formulación muy similar, señala: “Convienen en que la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Convienen asimismo en que la educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones…”. Podemos observar y constatar que la educación, desde una perspectiva de derechos humanos, tiene como fin principal el pleno desarrollo de la personalidad, y que este derecho debe estar al servicio del fortalecimiento de los derechos humanos.
Los derechos humanos son imprescindibles para el desarrollo de la vida personal y social. Estando íntimamente relacionados, es imposible que los derechos humanos se respeten si no somos educados para su respeto y defensa. No alcanzaremos una verdadera educación si no se nos garantizan todos los derechos, incluido obviamente el derecho a la educación conforme a los derechos humanos.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse en su cumplimiento y respeto, a fin de que tanto los individuos como las instituciones se inspiren constantemente en ella, promoviéndola mediante la enseñanza de la misma; fortaleciendo su comprensión, su tolerancia y la amistad entre las naciones, los grupos étnicos o religiosos; promoviendo actividades que aseguren el mantenimiento de la paz. Cumplir con los derechos humanos nos garantiza vivir más libres y seguros.
Francisco José Alonso Rodríguez
Politólogo, sociólogo, presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos, del Centro de Estudios Ateneos y del Centro de Estudios Manuel Azaña
