Autor: José Antonio Tejedor Herranz
¿Cuántas veces nuestra mirada va más allá de las cosas a las que aspiran nuestros ánimos? ¿Será como un sueño inalcanzable, una utopía?
Podemos tener objetivos, metas altas que nos hagan pensar su procedencia y estar agradecidos de aquellas personas que nos tienden la mano aparentemente sin esfuerzo ni reclamo, expresando su felicidad, viendo como resultado que fueron útiles en la búsqueda de nuestro camino.
Pero ¿quién haría semejante locura en estos tiempos?
Afortunadamente, me considero una persona soñadora, a pesar de los golpes duros o de los aprendizajes a los que me enfrenta la vida. Y es que, a veces, recuerdo la escena de ese niño construyendo con sus manos al borde del mar, sin miedo a la fuerza de las olas, castillos, mariposas o formas imaginarias, sin preocuparse de su permanencia mientras lo hace. Pero, claro, trasladar lo soñado a la vida adulta resulta más comprometedor ajustarlo a la realidad. Y es que la edad dorada del ser humano, la juventud y el goce de vivir con el paso de los años van mermando y empujándonos al borde de peligrosos despeñaderos psíquicos.
Vuelvo a tomar otra de mis obras de la serie Barro y cenizas, presentada a través de mi marca personal, MR. JATH, titulada Al borde del camino, porque considero que está acorde o puede encajar, al reflexionar sobre el paso del tiempo y la manera de construir nuestra propia vida, con el título del artículo.
Es una obra muy trabajada con materia orgánica, restos marinos, ceniza y geles que aportan una estructura texturizada, llena de microrrelieves, integrando la pincelada y el uso de la espátula como resultado del trabajo. He querido utilizar colores tierra para que transmitan solidez y acercamiento hacia la naturaleza. Una persona puede ver en unos tonos ocres la calma de un paisaje conocido, mientras que otra descubrirá en la misma escena la urgencia con romper con cargas del pasado y empezar de nuevo. Y es que así ocurrió.
Como anécdota, esta obra la he expuesto recientemente y hay muchas personas adultas que se sienten identificadas con la imagen principal, y es que, a pesar de que el fondo de la composición muestra un mar y una montaña en un segundo plano, quise enfatizar el plano principal, donde dialoga y acciona la imagen con el espectador.
Una persona me dijo que mis pinturas la hacían pensar: “Me imagino quemando mi pasado”. Otra me dijo: “Me imagino rompiendo y quemando todas las cartas que me envía Hacienda”. El resultado evoca a un sentimiento introspectivo del ser y a una manera de dejar atrás cosas que han sido un obstáculo en sus vidas. Vemos que la realidad está sometida al cambio; las personas pueden tomar otros caminos, las circunstancias pueden transformar nuestros proyectos. Ahí es cuando comprendo que mi obra deja de pertenecerme como creador y comienza a formar parte también de quien la contempla.
Pero no se trata de que todo desaparezca. El tiempo pasa, pero tiene valor lo que hacemos con él. Tenemos que utilizar nuestra creatividad para seguir caminando.
Estar al borde del camino nos puede hacer sentir las diferentes etapas por las que pasamos; una primera sería nuestra infancia, donde transmitimos una imaginación sin límites, hacia la construcción de nuestros deseos, en este caso “castillos”. La arena texturizada refleja una realidad que cambia y evoluciona. El adulto, antes niño, contempla la escena, acciona, experimenta y recuerda sus vivencias. Y el camino, integrado en nosotros, nos sitúa ante la continuidad de la vida, sin olvidar lo vivido y con la mirada hacia un futuro, a veces, incierto, aunque todavía ofrece posibilidades.
Esos castillos, esos sueños los tenemos que adaptar a nuestras circunstancias actuales y ver si, realmente, vamos en la dirección correcta o descubrimos que nuestro destino es diferente al que habíamos imaginado.
Por eso, al situarnos al borde del camino, la invitación no es detenernos ni contemplar el horizonte con melancolía, sino tomar impulso. Para que nuestros sueños sigan avanzando y dando forma a lo que imaginamos, así ningún castillo habrá sido construido en vano…
¡Continuemos soñando, por favor! ¡¡Gracias!!
Pié de foto
Obra realizada por José Antonio Tejedor Herranz (@mister_jath)
Título de la obra: ‘Al borde del camino’ 162x114x3 cm T. mixta
Más artículos de José Antonio Tejedor Herranz
