Opinión

Traspasando límites

By 6 de octubre de 2026No Comments
Persona sonriente junto a una pintura abstracta con figuras geométricas y una línea roja

Obra realizada por José Antonio Tejedor Herranz (@mister_jath)

José Antonio Tejedor Herranz

En este mundo tan movido y cambiante, el ser humano se moviliza constantemente. Viaja a otros lugares a experimentar nuevas experiencias, costumbres, tradiciones. A veces, lo hace sin apenas entender la cultura que quiere descubrir tomando como guía o salvavidas aplicaciones de traducción instantánea.
Cuando dependemos de la inteligencia artificial, conseguimos aquello que la IA puede hacer. Cuando dependemos de un amigo que utiliza la IA para ayudarnos a entendernos, obtenemos lo que el amigo puede interpretar. Puede que nuestra mirada o los objetivos que queremos conseguir sean casi inalcanzables. No es que exista salvajismo ante la incomprensión. A la espera de un intérprete para la captación del mensaje, ¿cuál sería la respuesta? Aceptar lo que su interpretación resuelve permitiendo incluso ciertas incoherencias, incluso obtener como respuesta algo que no habíamos preguntado.
Quizás estaríamos viviendo nuestro primer límite.
Esta vez he tenido la valentía de traspasar los míos, queriendo darme a conocer un poco más a través de mi marca, Mr. Jath. Porque hay momentos en los que, para avanzar, simplemente hay que salir de donde uno se siente seguro.
Y, en este caso, he querido sacar la pintura de mi espacio habitual de trabajo, limitado por cuatro paredes, y enfrentarme a una realidad diferente. Pintar en la calle, rodeado de personas, de otros artistas, de miradas curiosas y de situaciones que no podía controlar Ni siquiera el desarrollo de mi propia obra lo tenía bajo mi control. Pues, a veces, llegaban momentos de vacío que gracias a un café amigo pude superar. Experimenté una nueva forma de relacionarme con el mundo.
Esta obra nace de esa experiencia: de atravesar límites que muchas veces no están fuera de nosotros, sino que viven en nuestro interior en forma de temor, de inseguridad o de resistencia al cambio.
El significado está en saber con lo que me puedo encontrar al otro lado y, para ello, tengo que atreverme a cruzarlo.
La interpretación de esta obra puede tener matices conceptuales e imaginativos, partiendo del punto de partida desde lo conocido. Para emprender esa nueva aventura, he proyectado a media altura y hacia la parte derecha del lienzo la trayectoria horizontal en tonos oscuros que lleva la mirada hacia un elemento circular, mecánico y tecnológico evocando a un avión. Considerado como el principal punto de mayor tensión y transformación en la composición, que marcha rumbo a lo desconocido, a otro país que tal vez hemos visto en un mapamundi, en una aplicación de teléfono o en algún sueño premonitorio. Y ese avión abandona el espacio aéreo conocido y, en ese tránsito, atraviesa una línea roja imaginaria que divide dos realidades: puede entenderse como una frontera o también como una decisión, que en este caso está marcada con un trazo saturado de color rojo carmín, justo delante de la aeronave. Esa línea omite ser barrera física para convertirse en frontera mental.
A medida que el avión toma altura, percibimos una percepción del mundo diferente. La propia composición del cuadro invita a un recorrido. Lo que se ve desde el avión sobre un fondo construido a partir de tonos terrosos, ocres, verdes, amarillos y azules, es un paisaje que queda atrás. Aparecen numerosos signos geométricos, pequeñas formas que parecen desplazarse por la superficie sin obedecer a un orden aparente, asociados a edificios que pueden apreciarse como pequeños microchips que van desapareciendo según aumenta la distancia. Son elementos que pertenecen a un mundo reconocible, pero que al alejarse se perciben de otra dimensión.
Y es que es un viaje intercontinental. Un viaje que marca un antes y un después. Cuando atravesamos esa línea roja vamos sintiendo extrañeza en nosotros mismos, al estar en un nuevo territorio sentimos la necesidad de buscar nuevos apoyos, que pueden venir directamente de una persona, de una conversación, de una obra de arte, de una experiencia o incluso de una herramienta tecnológica aplicada a salvar las dificultades en la comunicación.
Ninguna herramienta puede cruzar el límite por nosotros. Puede hacer una buena labor de interpretación, traducción o acompañamiento. Pero el paso tenemos que darlo nosotros.
Quizás Traspasar los límites vaya más allá de un simple viaje, o de pintar fuera del estudio.
Habla de la necesidad de seguir creciendo como persona en sentido cultural y humanitario, adentrándonos en mundos alejados de nuestro control. ¡Gracias!

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