Miguel González
Sé que soy aliento fugitivo,
y mis entrañas arderán en el fuego de la muerte,
y que algún día no podré decir más:
«Y a partir de ahora…».
Cuando llegue ese día,
un tiempo de esperanzas vanas habrá acabado,
¡porque nada te aprovecha ya, que te has acabado!
Ilusiones, esperanzas,
¡vanidades que se lleva el tiempo!
Cabellos, huesos, rótulas,
¡todo arderá en el fuego de la muerte!
Pero mientras,
vivamos en esta fútil y vana vida terrenal,
¡vivamos!,
y busquemos ese sentido que nos hace falta
como el aire que respiramos.
¡Porque todo arderá en el fuego de la muerte!
Y al lado de ese ser que quiero,
ser feliz a mi manera, a mi única y singular manera,
esperando que el tiempo devane mi alegría.
¡Porque todo arderá en el fuego de la muerte!
y mis entrañas arderán en el fuego de la muerte,
y que algún día no podré decir más:
«Y a partir de ahora…».
Cuando llegue ese día,
un tiempo de esperanzas vanas habrá acabado,
¡porque nada te aprovecha ya, que te has acabado!
Ilusiones, esperanzas,
¡vanidades que se lleva el tiempo!
Cabellos, huesos, rótulas,
¡todo arderá en el fuego de la muerte!
Pero mientras,
vivamos en esta fútil y vana vida terrenal,
¡vivamos!,
y busquemos ese sentido que nos hace falta
como el aire que respiramos.
¡Porque todo arderá en el fuego de la muerte!
Y al lado de ese ser que quiero,
ser feliz a mi manera, a mi única y singular manera,
esperando que el tiempo devane mi alegría.
¡Porque todo arderá en el fuego de la muerte!
Poema perteneciente al libro Alma tétrica, nuevo poemario, recientemente publicado, de nuestro colaborador Miguel González.



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