Juan Miguel Nogués García
La teoría de la burocracia de Weber es un instrumento de dominación y consiste en una forma de organización jerárquica del trabajo, donde los funcionarios o trabajadores están especializados en su campo y funciones. Establece las condiciones para que una persona con poder justifique su legitimidad; además, explica cómo los sujetos sobre los que se ejerce tal poder son sometidos a él.
La organización administrativa de tipo burocrático planteada proporcionará el más alto grado de eficacia en el trabajo y la organización. El objetivo de tal organización será resolver los problemas de la sociedad y por extensión los de la empresa. Weber establece las condiciones para que una persona con poder justifique su legitimidad; además, explica cómo los sujetos sobre los que se ejerce tal poder son sometidos a él. Es en el Estado de derecho en el que se plasma la teoría citada y en el desarrollo del mismo a través de las constituciones de los diversos Estados.
La verdad es que ese sistema ha quebrado tanto en el ámbito nacional como en el internacional, pues mientras hasta ahora los sistemas originarios del liberalismo burgués han sido los que han gobernado los destinos de las sociedades a través no solo de entramados nacionales, sino también internacionales, en forma de democracias cuyos representantes son elegidos por un determinado espacio temporal, en la actualidad somos testigos de que la corrupción altera todas las Administraciones y los procesos electorales son adulterados de forma grosera.
A nivel internacional vemos cómo Nigel Farage es receptor de una donación de 84 millones de euros para fines electoralistas en Reino Unido, abriéndose una investigación policial sobre presuntas corruptelas llevadas a cabo por él para fines presuntamente ilegales. La donación viene de empresarios ligados a las criptomonedas. Los laboristas han enviado una petición urgente a sus afiliados para que envíen donaciones personales, pues algo así no ha ocurrido nunca en la historia de la política británica, pues el dinero es un acelerador de la manipulación en los procesos electorales.
Donald Trump ofrece 5.000 dólares a todos los ciudadanos si gana las elecciones de medio mandato. En la cultura de lo efímero en la que estamos viviendo, con un desenfreno por el consumo compulsivo, el hacer este tipo de ofertas es sin duda alguna un ejemplo ilustrativo de lo más degenerado y agresivo para la democracia.
Tampoco es ajena a ello la justicia, pues un personaje como Alejandro Betancourt, procesado por la Audiencia Nacional por el “insignificante” hecho de un fraude de 3.778 millones de euros de un supuesto préstamo que se firmó en marzo de 2022 por parte de la petrolera venezolana PDVSA y la empresa privada Administrador Atlantic, y que sirvió para blanquear dinero con la adquisición de patrimonio en España, cuando se intentó su detención en una finca de Toledo, este ya se había fugado de España y está tutelado por Trump, pues es el personaje que va a llevar, con la tutela de EE. UU., los negocios del petróleo de Venezuela y, aunque España solicite la extradición, esta no se va a llevar a cabo.
Ante el conflicto generado en Ceuta, hemos aludido a la burocracia y el Estado de derecho al que sirve y la pregunta que se plantea es la siguiente: ¿qué modelo de Estado tienen nuestros representantes? Pues lo que está manifiestamente probado es el fracaso en la respuesta ante una irrupción de miles de desesperados en territorio español. Y lo peor: ¿están todas las instituciones del Estado en la misma línea de actuación? O, por el contrario, ¿ha habido o hay dejación de funciones y responsabilidades en la actuación de los distintos agentes?
Lo cierto es que la verdad no se sabrá, pues son muchos los espacios que ocupan la breve descripción de situaciones que se han recogido en este breve artículo y que tiene muchas aristas: geopolíticas (la relación con Marruecos, el papel de la Unión Europea, la política de Trump para interferir no solo en España, sino en el desarrollo de la UE), económicas (nuestras relaciones con Argelia), políticas (¿qué concepto de Estado se tiene en las élites de España?) y otros muchos etcéteras.
Lo más acuciante es que los árboles no nos dejan ver el bosque y que lo que vemos es un enfrentamiento de los pobres contra los más pobres, los más desasistidos, los que han perdido la vida con la esperanza de tener una vida digna basada en la formación y en el trabajo, algo tan antiguo como la aspiración de cualquiera que pertenezca a la clase trabajadora y su ambición de superarse a sí mismo. No nos volvamos locos, la verdad es invisible.
Más artículos de Juan Miguel Nogués García
