Editorial

En este espacio no van a tapar la boca a nadie

By 5 de octubre de 2026No Comments

EDITORIAL

En este espacio no van a tapar la boca a nadie

Hemos tenido algún incidente curioso en este número del periódico y eso nos permite ver las cosas con cierta perspectiva. Seguramente, cada caso aislado no hubiera pasado de ser una anécdota más, pero la suma evidencia una realidad oscura y peligrosa.
Lo ocurrido en Ceuta nos impactó con fuerza, y más después de un proceso de regularización también peculiar y no “homologado” en Europa; una Europa que es un espacio de libre circulación compartido y a la que hay que pedir ayuda económica para compartir las dificultades que supone ser su frontera sur. No podemos caer en la ingenuidad de pensar que los migrantes que llegan a España se quieren quedar en España. Si fuera cierta la simplificación de que Europa se ha vuelto facha, tendríamos un problema muy serio, porque es destino preferente para millones de migrantes que quieren entrar en un espacio de derechos y oportunidades que no es perfecto, pero que, en su imperfección, mantiene la distancia con otros espacios mucho más cerrados. Saber qué pasa en Europa es urgente y simplificar los análisis nos lo impide. Reducir todo a que Europa es facha, Ceuta es facha, Madrid es facha, los jóvenes son fachas, los barrios más pobres son fachas, el mundo rural es facha, y otras imbecilidades similares, esconde una censura de expresión y pensamiento muy fea. Sobre todo, porque quienes declaman así con frecuencia se alejan de los problemas de las clases populares, y les gusta la pasta y el poder más que a un tonto un pirulí.
Aquí se va a seguir hablando de todo, en los artículos y en los debates o “cafés”, como corresponde a quienes creemos en el humanismo y en la comunicación directa.
Cuando quisimos hablar de Ceuta y pegamos unos cartelitos, nos sorprendió ver esos cartelitos arrancados con nocturnidad y cobardía; con lo de la “ley de nietos” y sus derivadas, nos encontramos con la simplificación y la descalificación de quienes no han tomado partido, pero sí quieren saber exactamente de qué se trata y de la afectación en los distintos e inminentes procesos electorales. También supuso cierta tensión el abrir el debate sobre afectos, relaciones y modelos de pareja. Últimamente todo genera tensión, y ya no es porque las opiniones y experiencias sean diversas, sino porque molesta que algo se hable sin prejuicios o juicios previos.
El espacio público es sagrado para el nativo y para el migrante, y si la gente es confinada en sus casas, no puede salir de ellas y no puede moverse con libertad por su ciudad o por su barrio, esa gente se enfada. Cuando en la pandemia algunos aceptaban y jaleaban la rareza de los confinamientos y entendían que la policía vigilase calles vacías, seguramente no intuían el rosario de posibilidades de confinamientos y limitación de libertades que se nos venía encima. Por supuesto que siempre por nuestro bien, por nuestra seguridad o por motivos sanitarios. De ese modo, y también para protegernos, se nos vigila, se nos censura y se nos prohíbe pensar mal y opinar mal; también votar mal, por supuesto.
Nadie va a controlar los temas de los cafés de los viernes y nadie va a controlar tampoco el contenido de los artículos de estas páginas.
Con la entrevista de cada número nos hemos visto obligados a decidir que esa sana costumbre de dejar al entrevistado revisar sus respuestas es algo que ya no vamos a hacer nunca más. Nos reescriben las entrevistas, algunos no solo tocan sus respuestas, sino que se atreven incluso a tocar las preguntas, y ni siquiera se dan cuenta de que nos cuelan en sus respuestas revisadas algunas valoraciones que, por supuesto, se pueden publicar, pero no eludiendo al entrevistador. Podemos poner que alguien dice que los ceutíes son racistas, pero ese alguien va a ser replicado sin la menor duda por el entrevistador; y si dice que quienes han asaltado una pequeña ciudad por la fuerza y con complicidades evidentes tienen que ser trasladados a la península y repartidos por pueblos y barrios, vaciando el espacio a la espera de nuevos asaltos que ya se anuncian, también va a encontrar contrarréplica. No hay el menor racismo entre quienes asisten a los cafés de los viernes y tampoco en el que hablamos de Ceuta y sus derivadas, y solo si se pretende simplificar o cerrar en falso una reflexión o la solución a un problema e impedir que se hable nos explicamos algunas actitudes.
Han dejado las manifestaciones en defensa de Ceuta al PP y Vox, y eso es un error enorme y, además, cada vez nos dicen con más frecuencia que desde el norte de este país lo de Ceuta queda muy lejos. No hay nada resuelto y hay mucho que hablar en un barrio como este sobre este asunto y sus derivadas, y nosotros ni vamos a dejar que los temas se silencien ni permitiremos que nadie se apropie de la voz del pueblo. Y quien dice pueblo dice barrio. La voz del barrio es la voz de las gentes del barrio, sin dueños ni tutelas. Nosotros tampoco somos la voz del barrio, nosotros nos limitamos a dar espacio a las voces que quieren aprovechar este espacio para ejercer su libertad de pensamiento o su libertad de expresión.
Cuando cerramos este editorial, porque en algún momento hay que cerrarlo, ya se han ocupado los medios de decir que los fachas se manifiestan por Ceuta, contra el Gobierno y para pedir elecciones, y la revolución está otra vez en la Puerta del Sol, y esta vez se trata de la vivienda.
Muchos de este periódico venimos de otra época y de otras luchas, y lo de la vivienda siempre se movía en los barrios pidiendo a las administraciones la construcción de vivienda social. Ahora se pone en el punto de mira al propietario y se habla de fondos buitre, aunque se trate de una pequeña agencia inmobiliaria, seguramente tan ávida y buitre como el mayor de los fondos. Los grandes fondos ya no están interesados en la vivienda, ahora están más en la cosa de los paneles, los molinos, los centros de datos y el hidrógeno verde.
Se acerca el 2030 y para llegar al “no tendrás nada y serás feliz” hay que apretar el paso, que las derechas y las ultraderechas soberanistas y patriotas lo están boicoteando sin querer.
Nos gustaría mucho creer que se está gestando un 15M de verdad, que no se salde con cuatro jetas llevándose una pastizarra para su buchaca. Un 15M que suponga de verdad la expresión de la gente y de una base social lúcida. De momento, y al cierre de este editorial, nadie ha desalojado el “campamento” de tienditas del Decathlon y no sabemos cómo va a procesar la cosa.
A mucha gente de este grupo nos gustaría creer, pero nos cuesta mucho. Aquí seguiremos hablando de todo y analizando todo, porque en este espacio, y mientras lo podamos evitar, no se va a tapar la boca absolutamente a nadie…