Opinión

El problema de la vivienda

By 6 de octubre de 2026No Comments
Ilustración de una casa dividida por una grieta blanca en zigzag sobre fondo claro

España era un país de propietarios hasta hace relativamente poco, pero actualmente es difícil llegar a fin de mes y mucho menos comprar una casa o llegar con dificultad a cubrir la renta del alquiler. El elemento que convirtió a España en una nación de clase media fue el acceso a la vivienda en propiedad, que hizo que los trabajadores se convirtieran en propietarios, pudieran ahorrar, mirar el futuro de otra forma, planificar a largo plazo, dar mejor educación a sus hijos y arraigarse.
No estamos hablando de una crisis que afecte solo a los sectores más vulnerables o más marginales. Hoy en día, una familia trabajadora que ha estado esforzándose, prosperando cada uno en su trabajo, se encuentra que, habiendo ahorrado todo lo posible, está lejísimos de poder dar una entrada para comprar una vivienda, y muchos han sido condenados a vivir perpetuamente de alquiler, negociando en un mercado muy inestable un bien que nunca va a terminar de ser suyo. Era un país de clase media, que significaba vivir con ciertas comodidades, tener un coche o dos, un piso, incluso una segunda vivienda para poder irse de vacaciones. La clase media significa autonomía, independencia, libertad, no tener que estar dependiendo ni de los vaivenes del BOE ni de los vaivenes del mercado.
El problema radica en que hay mucha más demanda que oferta de vivienda. No se está construyendo y tampoco hay vivienda suficiente en alquiler por la inseguridad jurídica que afecta a los impagos de alquileres, y por lo tanto la única forma de solventar el problema radica en incrementar la oferta. En España hay muchas más personas buscando casa que casas disponibles.
Nuestra historia nos permite ver que, después de la Guerra Civil, hubo un crecimiento drástico de la población en las grandes ciudades y se daban situaciones en las que, si no se producía vivienda, la gente se iba a construir su propia vivienda, lo que se conoce como el chabolismo en todos los arrabales de la periferia de Madrid y de Barcelona. La población de Madrid creció de un millón a tres millones de habitantes en muy poquito tiempo, gente que venía de Extremadura, de Andalucía, de Murcia, de las dos Castillas, y que se construía su casa. Muchísimas personas pasaron prácticamente, de la noche a la mañana, de ser chabolistas a ser propietarios de un piso de 60 m² o de 80 m² con calidades modestas, pero propietarios de su vivienda.
Hoy en día, en Villaverde, en Aluche, en Carabanchel, se meten una o dos familias en cada habitación. Donde antes vivían cuatro personas, ahora viven ocho o diez o doce personas. Ese es el problema real que tenemos, que, si la demanda tiende al infinito y la oferta no se ajusta, lo que vamos a tener es ese hacinamiento, ese subarriendo y esas condiciones de vida que no son a las que hemos estado acostumbrados los españoles.
Hay que construir y, para ello, hay que ampliar el suelo disponible. Hay que acelerar los procesos de transformación del suelo, conseguir que se pueda tener suelo urbanizable lo antes posible, con menos trabas, menos burocracia, menos peajes, menos licencias. La solución tiene que ser de políticas públicas, pero no una solución privada. Desde que ha entrado en vigor la nueva ley de vivienda, y con estas prórrogas constantes durante 6 años y el real decreto de la norma antidesahucios, la oferta de vivienda de alquiler en España ha caído cerca de un 30% a nivel nacional.
Cuando transfieres la solución al particular, este se defiende y eso es normal. Al final, el propietario prefiere, en vez de alquilar, poner el piso en un alquiler de temporada turístico por habitaciones, o lo deja vacío o hace tal casting inmobiliario que solo va a meter en su casa a dos funcionarios o a dos personas que lleven una nómina altísima. Al ser la persona indesahuciable, también se vuelve inalquilable. ¿Se pueden conciliar los intereses de los propietarios y de los inquilinos? ¿Qué es lo que busca el propietario? Garantía en el cobro y recuperación de la posesión. Si eso ocurre, va a dejar de transferir al inquilino ese miedo en forma de seguros de impagos, cuatro meses de fianza y dos de garantía adicional. El propietario no va a tener que filtrar porque sabe que la Administración está defendiendo el derecho de propiedad. Entonces va a haber oferta abundante, bajarán los precios y habrá una oferta estable. Al final, lo que la gente quiere es vivir tranquila y no vivir en una situación de inseguridad.

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