Opinión

Priorizar

By 3 de septiembre de 2026No Comments

Ya estamos en septiembre, y el periódico del barrio vuelve a su cita obligada para con los vecinos.

Un julio y un agosto complejos, llenos de acontecimientos. Calores extremos por toda la piel de toro, sí, como otros años, pero tengo la sensación, casi la seguridad, de que algo está cambiando y todavía no somos conscientes, a pesar de que unos pocos quieran negarse ante lo que parece evidente. Incendios incontrolables por casi toda la geografía española, algunos de ellos bastante cerquita, por cierto; esta vez dio en el palo. Gracias a todos los equipos encargados de que las llamas no entraran por la A-6, y también a la ayuda recibida de lejos de nuestras fronteras. En esto parece que tampoco nos ponemos de acuerdo. Los profesionales hablan de cambio en la forma de proceder del fuego, mientras otros dicen que son como siempre y que la solución total es que las ovejas y las vacas pasten tranquilas por el monte. También hemos “sufrido” la invasión incontrolada de miles de marroquíes por la frontera de Ceuta. No sé, ni me interesa lo más mínimo, cómo llegaron hasta nuestro país ni qué fuerzas malignas promovieron tal hecho. El caso es que en menos de dos días casi la totalidad estaba tomando el té en la puerta de su casa. Recuerdo que recuperar Perejil nos costó siete días con sus siete noches para reducir a menos de una docena de fieros piratas invasores. Recordad que en esta “estratagema” han muerto más de cien seres humanos. Y luego, claro, tenemos lo del ático de Chamberí comprado por la comunidad de la capital del reino para que la presidenta territorial pueda tener sus reuniones de trabajo con los más importantes empresarios, tanto nacionales como internacionales, incluido México, mientras duren las obras de la sede actual. Me sorprendió sobremanera el amplio interés informativo de algunos medios impresos, tipo La Razón, El Mundo y el ABC, lo mismo que digitales como El Español o The Objective, además de la gran cobertura mediática televisada minuto a minuto en Telemadrid. Todos ellos medios de total solvencia y que nunca se dejarían comprar por mucha financiación que recibieran, porque en periodismo solo vale la verdad y, si no lo sé, no lo cuento, como estos hicieron. No lo voy a negar: yo veo Televisión Española con gusto y si, además, veo ganar a España su segundo mundial, miel sobre hojuelas. Por cierto, casualidades de la vida: en 2010 también gobernaban los progresistas. Se me ve el plumero.

Prometí hace tiempo que no volvería a nombrar a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Estoy muy cerquita de mi sexagésimo cumpleaños, y a estas alturas, pues, la verdad, no merece ni un minuto de mi tiempo, aunque mi expresión corporal cambie cuando la veo, pero no va más allá.

En un breve espacio de tiempo mis prioridades serán otras, mucho más importantes, y requerirán toda mi fuerza mental y, sobre todo, física porque ser abuelo te cambia la vida y la perspectiva, y en mi caso con la llegada de dos nietas ese cambio no os lo podéis imaginar, o sí. Entonces, ¿por qué cabrearme con Natividad (qué curioso) si nada de lo que diga o haga va a trastocar mis planes? Solo soy un pequeño grano de arena en la inmensidad del universo, y es por ello que no hay mayor desprecio que no hacer ni puto caso. ¿O no era así?

Posdata: Las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma, bien. Mucha gente.

Por último, quieren echar a Paquita de su vivienda alquilada en la calle Santa Ana, 6, quizás no sea importante (ironía). Hay alguna asociación vecinal que está trabajando duro para que pueda continuar residiendo en lo que es su hogar.