Opinión

Esta izquierda nos lleva a un callejón sin salida

By 4 de septiembre de 2026No Comments

Natividad Jiménez López

Han pasado ya seis años de la pandemia y desde entonces siento que el sobresalto es continuo. Nunca antes había vivido algo tan fuerte para mi psiquismo, todavía me cuesta ver en profundidad las consecuencias que trajo a nuestras vidas. No se me pasa por alto que este es un tema recurrente en mis artículos, siento que se nos impone un mundo cruel, irracional y no elegido, y por eso conscientemente y por necesidad lo abordo.

Desde entonces en nuestro país han seguido sucediendo acontecimientos difíciles de digerir: la Filomena en enero del 2021; la erupción del volcán de la isla de La Palma, también en el 2021; la riada de Valencia sucedió en octubre de 2024, quedando registradas al menos 231 muertes (fluctúa la cifra según el medio, son dudosas); los trágicos incendios durante 2025 con 391.000 hectáreas de monte ardidas (récord histórico); el accidente ferroviario de Adamuz, que tuvo lugar en enero de 2026, con 46 muertos; este verano se han quemado hasta el mes de agosto 255.000 hectáreas; y a lo que yo llamo por su nombre, la invasión sufrida en Ceuta el 31 de julio de este año, en la que los verdaderamente agredidos han sido los ceutíes con el consentimiento del Gobierno español y la dictadura de Marruecos… A esto se le suma la situación política, con un Gobierno corrupto hasta las trancas y que hace agua, con unos socios que apuran al máximo en beneficio propio y una ristra de ministros sin la mínima capacidad de crítica, donde todo discurso suena a hueco y hace tiempo dejaron de ser creíbles para la población.

Es un panorama social donde la realidad de la gente está a años luz de los discursos que escuchamos de Sánchez y sus palmeros. Quieren hacernos creer que disfrutamos de una buena economía, que hay avances sociales, que vivimos en un país progresista con libertad de expresión y pensamiento… Todavía tengo la capacidad de fiarme de mi percepción, de mi mirada, de mi experiencia, y veo que los sueldos se quedaron congelados y la cesta de la compra ha subido a límites insospechados (¿cómo es posible en un país como el nuestro, donde tenemos mucha fruta, rica carne y pescado?), que pagamos unos impuestos que no van destinados a nuestras necesidades, teniendo unas infraestructuras sin el mantenimiento adecuado y las consecuencias que eso trae, al igual que tener una sanidad y una educación dignas a nuestro servicio. ¿Cómo es posible que después de la pandemia del covid no se haya presentado un informe sobre el origen del coronavirus, la eficacia o no de las medidas adoptadas durante la pandemia (mascarillas, confinamientos, distanciamiento, pase covid, vacunas), y si estas últimas fueron peligrosas al ser aprobadas en muy poco tiempo y si han tenido efectos adversos? ¿Cómo es posible que en un país como España, en pleno siglo XXI, con los medios que tenemos, con los avances que hay, no se pueda evitar y socorrer de inmediato ante una riada, ante un incendio, ante un accidente…? ¿Cómo es posible que ahora los curritos de toda la vida, que han conseguido con su trabajo y esfuerzo tener la vivienda habitual y otra, son los que se tengan que encargar de la “población vulnerable” y la ocupación esté amparada por la ley y se haya normalizado? ¿Cómo es posible que quieran abanderar el avance del feminismo y haya muchos hombres que se sienten criminalizados por el hecho de ser hombres?

¿Cómo es posible que nuestros jóvenes no puedan independizarse por no tener unos sueldos y una vivienda digna? ¿Cómo es posible que cada vez más población seamos acusados de derechizarnos por el hecho de cuestionar y expresar estas realidades, y traten de censurarnos? Siempre tengo que terminar diciendo que no voto a la derecha, pero tampoco a esta izquierda indigna, me abstengo.

Nos están construyendo un mundo no elegido por nosotros y las reglas del juego no son estas.

Un buen amigo decía que “la situación mundial y la particular de cada individuo será más conflictiva cada día y que dejar el futuro en manos de los que nos han dirigido este proceso hasta hoy es suicida”. Por eso es necesaria la implicación social de cada uno de nosotros.