Sonia Nogués Lopera
Es conocido que la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís es propietaria de numerosos inmuebles en el centro de Madrid. Uno de ellos se encuentra en la calle Mira el Sol, número 2.
En este edificio existe un hueco o patio abierto que, de manera recurrente, acumula basura y residuos. Aunque en las fotografías adjuntas la cantidad de desperdicios es limitada, en numerosas ocasiones la acumulación ha sido mucho mayor. Incluso se han llegado a instalar temporalmente personas en este espacio.
Esta situación genera importantes problemas de salubridad y convivencia para los vecinos de la finca colindante (Mira el Sol, número 4). Además de la suciedad habitual, el año pasado se produjo un incendio en dicho hueco que afectó a las instalaciones de telecomunicaciones, dejando sin servicio de internet a varios vecinos hasta que las compañías correspondientes pudieron reparar los daños. También es frecuente que aparezcan residuos junto a la salida del edificio vecino.
La comunidad afectada se ha dirigido en repetidas ocasiones a la propiedad para solicitar una solución, como el vallado o cierre de este espacio, pero hasta la fecha el problema continúa sin resolverse.
Los vecinos denuncian además otras incidencias relacionadas con el mantenimiento del inmueble. Entre ellas, una salida de humos cuya instalación presenta deficiencias y que afecta a la finca contigua, así como el vertido de aguas procedentes de una lavadora directamente al patio de los vecinos debido, según afirman, a la falta de reparación del sistema de desagüe correspondiente.
Lo que los afectados reclaman no es otra cosa que el adecuado mantenimiento de la propiedad y el cumplimiento de unas condiciones mínimas de seguridad, salubridad y convivencia. Tras años de incidencias, consideran que la situación requiere una actuación urgente por parte de los propietarios para evitar nuevos problemas y garantizar la seguridad y bienestar de todos los vecinos de la zona.
De una institución religiosa cabría esperar una actuación ejemplar en materia de responsabilidad social, convivencia vecinal y cuidado de sus propiedades. Sin embargo, los vecinos afectados aseguran encontrarse con una realidad muy distinta. Tras años de reclamaciones, los problemas persisten sin que se hayan adoptado medidas eficaces para resolverlos.
Resulta difícil conciliar los valores de solidaridad, ayuda al prójimo y compromiso con la comunidad que predica la Iglesia con una situación que provoca problemas de seguridad, salubridad y convivencia. Los vecinos no reclaman privilegios ni favores, sino algo tan básico como el mantenimiento adecuado de un inmueble y la corrección de deficiencias que afectan a terceros.
Los hechos descritos plantean una pregunta incómoda: ¿puede una orden religiosa predicar la caridad y la responsabilidad social mientras ignora durante años problemas que perjudican a quienes viven a su alrededor? Los afectados consideran que la respuesta está a la vista de cualquiera que pase por la calle Mira el Sol y observe el estado de la propiedad.
Lo que más sorprende de esta situación es la aparente falta de coherencia entre los principios que esta orden religiosa proclama y las actuaciones que lleva a cabo respecto a este inmueble. Porque más allá de la fe o de las convicciones religiosas de cada uno, los vecinos entienden que la responsabilidad hacia la comunidad comienza por el cuidado de las propias propiedades y por el respeto a quienes sufren las consecuencias de su abandono. Mientras tanto, las reclamaciones continúan y las soluciones siguen sin llegar. Tal vez algunos confíen en que Dios proveerá. Los vecinos, en cambio, simplemente esperan que los propietarios actúen.
Imagen de Googlemaps: estado de las telecomunicaciones tras el incendio.
