Opinión

¡Avergonzada!

By 4 de septiembre de 2026No Comments

Juan Miguel Nogués García

Hace unos días, en el ascensor de donde vivo, una vecina, muy indignada, me dijo sentirse muy avergonzada con la situación política que estamos viviendo, señalando que lo único que se hacía es insultarse los unos a los otros y que no había proyecto alguno para la ciudadanía en general. Ante tal indignación manifestada, que se palpa en la mayor parte de la población, surge la pregunta de cómo se ha llegado hasta aquí.

Se indica que estamos en un Gobierno progresista, configurado con distintas fuerzas políticas y cuyo liderazgo lo ostenta el PSOE, y ahí está una de las causas de la desafección ciudadana, pues hace demasiado tiempo que la izquierda constitucional dejó de fabricar ilusión y empezó a fabricar comunicados. El PSOE lleva practicando el centrismo elástico, que se ha disuelto como el azúcar en una taza de café, pues ha renunciado a llevar a cabo unas acciones capaces de construir un horizonte político y ha acabado buscando alternativas en donde sea, confundiendo la acción de comunicar con la acción de gobernar.

Todo poder tiende a crecer hasta que es detenido, porque su desarrollo conduce al abuso y a la arrogancia. Esta afirmación, que el jurista y filósofo austríaco Hans Kelsen formuló en 1926, ha sido rescatada por los socialistas y a nadie se le ha ocurrido desempolvar estas reflexiones mientras machacaban una tras otra a todas las cabezas visibles de Podemos. Conviene remarcar que este Gobierno ha tenido en su mano cambiar la preeminencia de la caverna en el Poder Judicial y, en lugar de ponerse a ello, se dedicaron largo tiempo a aplazar, posponer o retrasar la toma de esa decisión. Cuando tras múltiples vaivenes llegaron a un “acuerdo”, acabaron por aceptar un cambio estético en el que todo continuó en las mismas manos de siempre, y ahora lo están sufriendo en sus propias carnes.

Pero esto ya viene de lejos. Una vez muerto el dictador, el régimen surgido, según Torcuato Fernández-Miranda, giraba a que se pasaba de una dictadura a una democracia, “de la ley a la ley”, es decir, que en vez de romper con el régimen se instaló y apuntaló la continuidad de los poderes económicos, de los jueces y de las fuerzas de seguridad, sin depuración real, y todo ello bajo el paraguas de una monarquía heredera del franquismo. Y ahora, tanto el PSOE como el Gobierno actual son víctimas del régimen que construyeron.

Son víctimas de la arquitectura del 78, en donde se crearon dos estructuras: una, puramente franquista, representada hoy por el PP y Vox, y otra el PSOE, como fuerzas de gobierno, ejerciendo de árbitro los partidos nacionalistas vasco (PNV) y catalán (CIU), cuya función esencial era legitimar una monarquía designada a dedo por el dictador y mantener el statu quo intacto del régimen en todos los aspectos. Fue la irrupción de nuevos actores (Podemos) o las diferentes confluencias las que llevaron a ilusionar a mucha gente al proyectar una nueva forma de hacer política.

La necesidad de una nueva izquierda que busque la complicidad del ciudadano, la cercanía con los problemas reales, con programas que planteen las diversas alternativas de convivencia entre los distintos pueblos de España, la eliminación de los privilegios de las puertas giratorias y por supuesto la eliminación de los tratos de favor que reciben determinados delincuentes de alto nivel (el Código Penal está para los robaperas, según Carlos Lesmes, expresidente del TS) o la impunidad con la que se mueven los agentes corruptores de políticos e instituciones exigen una movilización social y política de la sociedad civil para hacer posible una auténtica democracia.

Está claro que sin la unidad de la izquierda no se podrá llevar a cabo dicha propuesta, pues el PSOE, como partido de gobierno, está claro que no quiere ganar las elecciones. Solo hay que ver qué candidatos propone para la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid para darse cuenta de que se trata de mantener ciertos escaños y concejales que presten adhesión inquebrantable a su actual líder, Pedro Sánchez, en puestos para ejercer la oposición. En cuanto a las elecciones generales, tengo la esperanza de que agote realmente la legislatura, aunque dada la situación judicial de muchos de los protagonistas que se encuentran bajo la pendencia de la justicia no facilite su labor. Hasta ese momento, como dice mi vecina, seguiremos avergonzándonos de la situación política que vivimos, y teniendo mucho cuidado, pues la ley mordaza aún no ha sido derogada y cualquier expresión de lo no políticamente correcto también puede ser objeto de denuncia y enjuiciamiento. Estaremos vigilantes.