Ana María López Expósito
Una sola novela bastó para convertirla en una autora inmortal del siglo XX. La obra de Margaret Mitchell combina romance, novela histórica, drama familiar y transformación social. Convirtió a Scarlett O’Hara en uno de los personajes femeninos más reconocibles de la literatura universal. La protagonista sobrevive a la guerra, la pérdida de su hogar, el hambre y la ruina económica. Hay que destacar su capacidad de supervivencia para no rendirse. La autora sufrió un accidente y tuvo que quedarse en casa para una larga recuperación, periodo en el que empezó la redacción de su famosa novela Lo que el viento se llevó, aunque tardó diez años en terminarla. Fue publicada en junio de 1936, y Mitchell fue galardonada con el Premio Pulitzer. La novela comenzó a tomar forma durante la década de 1920. Empezó a escribirla casi en secreto, sin intención inicial de publicarla. La historia está ambientada principalmente en Georgia durante la guerra de Secesión y los años posteriores, y sigue la vida de Scarlett O’Hara, una joven perteneciente a una familia de propietarios de plantaciones. Como curiosidad, algunos biógrafos coinciden en que el carácter de la autora era muy parecido al de la heroína de su novela. Fue inmortalizada en la gran pantalla por el director de cine Victor Fleming en 1939.
Margaret Munnerlyn Mitchell nació en Atlanta, en el seno de una familia acomodada y muy vinculada a la historia del sur de Estados Unidos. En 1922 comenzó a trabajar como periodista en el periódico Atlanta Journal Sunday Magazine, utilizando inicialmente el nombre de Peggy Mitchell. Escribió sobre numerosos temas y llegó a destacar en una profesión todavía poco habitual para las mujeres de su época. Su experiencia periodística contribuyó a desarrollar su estilo narrativo: directo, descriptivo y atento a los detalles de la vida cotidiana. Su obra ha estado en el punto de mira de opiniones diversas. Claudia Roth Pierpont compara su obra con la de Faulkner y afirma que este vendió muchísimo menos ejemplares y recibió una enorme atención académica; en cambio, Mitchell vendió millones de libros y quedó fuera del canon universitario durante décadas. Lo cierto es que escribió más de cien artículos, noticias diversas, entrevistó a Rodolfo Valentino… Sus lecturas favoritas eran Fanny Hill, El jardín perfumado y Afrodita. Con quince años escribió una novela romántica, Lost Laysen, que se publicó ochenta años después y se convirtió en un best seller en The New York Times. Considero importante destacar su faceta altruista, colaborando con grandes obras benéficas y consiguiendo becas para los estudiantes de Medicina de la Universidad Morehouse. Además, ayudó a la reconstrucción de Vimoutiers, un pequeño pueblo de Francia, tras la Segunda Guerra Mundial.
Meritoria de un universo de versos de mi autoría:
Mujer de acero
rememoro tu nombre,
sembradora de eternidades,
desafiadora del silencio.
Nada es eterno con Scarlett,
en una sociedad desigual.
Tu obra despierta preguntas.
Que no muera tu palabra,
que tu obra viaje por caminos invisibles
del tiempo y firmamento.
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