Barrio

Madrid huele a pis

By 5 de octubre de 2026No Comments

Federico Gutiérrez Cifuentes
Queridos vecinos, estamos tan preocupados de todas las cosas que ocurren allende nuestras fronteras barriales, nos afecten directamente o no, que nos estamos olvidando de lo cercano, de lo barrial, de aquello con lo que convivimos a diario, pero que se ha convertido en parte del paisaje, en este caso oloroso, y convivimos con él de forma natural. Madrid huele a meados. Quizás sea un poco exagerada tal afirmación y existan barrios donde eso no se produzca, o cuando menos no con la potencia olfativa de nuestro distrito.
Si paseas cualquier día de la semana con las primeras luces del día por nuestras calles y plazas, desplazándote por todo el centro de Madring, el olor a orín se hace insoportable y si, además, confluye con las temperaturas de calor extremo, vamos a tener que volver a las mascarillas. Si una de las posibles causas del covid-19 fue la ingesta de un pangolín en algún lugar insalubre del mundo, no es descartable pensar que cualquier día la inhalación permanente de estos nauseabundos olores a pipí nos ponga pie en camilla.
¿Culpables? Pues, sin lugar a dudas, el mayor culpable es aquel que sin ningún rubor utiliza cualquier rincón para bajarse el calzoncillo o las bragas para evacuar alegremente, o muy requetealegremente, según el grado de alcohol en sangre.
Tampoco podemos olvidar la cantidad de personas sin hogar que deambulan por las calles cual personajes de The Walking Dead. Su número aumenta cada día; pero, como decía al principio, también forman parte del entorno invisible de una sociedad con las luces cortas de forma permanente. Si te cruzas con alguien tirado en el suelo lo saltas cual charco, y no porque seamos malas personas, sino porque estamos a otras cosas. Todas esas personas también tienen sus necesidades humanas y no disponen de ninguna puerta de la que tirar, encender la luz, levantar la tapa, mear, tirar de la cadena y bajar la tapa. Solución no la tengo, para eso pago impuestos, para que los políticos, en este caso municipales, den soluciones por mí y no dejen el marrón en manos de bares y comercios, que, cansados del problema, limitan el uso de sus instalaciones.
Para lo que tampoco tengo respuesta es para el siguiente misterio: ¿cómo el concejal presidente del distrito Centro, don Carlos Segura Gutiérrez (algo que muchos desconocíais), no se ha dado cuenta del grave problema de salubridad mientras disfrutaba de las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma, encabezando todas las misas y procesiones? Quizás el olor a incienso ocultaba el de los meados.
Tenemos más problemas en el barrio, bastantes, muchos: vivienda, desalojos, sanidad, aparcamiento, ruidos, suciedad… Mientras nos permitan, desde esta ventana barrial tan necesaria, seguir opinando libremente continuaré pensando que algo mejor es posible.
Quiero terminar el artículo haciendo referencia a lo que escribí en el número anterior sobre la situación de Ceuta. Solo me faltó decir “chao, pescao” cuando afirmé que la totalidad de los asaltantes de la frontera española estaban ya tomando el té en su casa.
Aquí, en nuestro barrio, convivimos con multitud de seres humanos que han venido a nuestro país en busca de posibilidades, y también se generan tensiones en ocasiones con los vecinos de toda la vida. La mayoría de ellos forman parte de la sociedad, y a muchos te los encuentras trabajando en obras, empresas de reparto, servicios o cuidando mayores, por ejemplo, “por muy africanos que sean”.

Más artículos de Federico Gutiérrez Cifuentes