Opinión

El discurso de la economía del conocimiento: ¿es el doctorado una vía laboral deseable?

By 4 de septiembre de 2026No Comments

Conseguir un doctorado, independientemente del campo de conocimiento, es considerado el nivel más alto de logro académico y, por tanto, tiene asociadas en el imaginario colectivo unas recompensas específicas y exclusivas a dicha hazaña. En las últimas décadas, se ha consolidado lo que se denomina la economía del conocimiento, donde se considera que el éxito económico no depende tanto de los recursos naturales, el capital físico y sus labores asociadas, más bien, la economía depende del uso de recursos intangibles como es el conocimiento. De tal manera que, para asegurar una cantidad suficiente de trabajadores con dicho nivel, son varios países los que han diversificado y expandido sus programas de doctorado, así que el número de programas de doctorado ha aumentado significativamente en las últimas décadas. Sin embargo, esto lleva a preguntas sobre la saturación del mercado laboral académico, pues los doctores no están exentos de dificultades a la hora de acceder a puestos de trabajo permanentes acordes al nivel de cualificación y con respecto a sus expectativas salariales.

¿No era el doctorado una protección frente a la inestabilidad del mercado laboral español? La Unión Europea ha señalado que tener personal altamente cualificado resultaba necesario para afrontar los desafíos sociales, económicos y medioambientales, y por ello ha habido un aumento significativo y constante en el número de doctores en diversos países de la OCDE, como consecuencia directa de la propagación del discurso de la economía del conocimiento. Sin embargo, la fuerte precarización en el empleo académico empuja a un volumen significativo de doctores a reorientar sus carreras profesionales hacia otros sectores. No obstante, hubo un momento en el que, tras la defensa de la tesis, una mayoría de doctores obtenían un puesto de trabajo estable y permanente en una organización académica para el desempeño de funciones docentes y de investigación, siendo un ejemplo de transición lineal y directa desde el sistema de educación superior al mercado laboral. De ahí que el empleo académico haya sido considerado una opción profesional atractiva debido a su asociación con la estabilidad, la autonomía y el prestigio.

En la actualidad, el incremento de la oferta de doctores en los países y la saturación de los mercados de trabajo académicos no pueden absorber la creciente oferta de doctores, lo que ha provocado un incremento de la precariedad e inestabilidad laboral, además de la competitividad en los procesos selectivos. Es así que los doctores encadenan sucesivos contratos temporales o postdocs en centros internacionales durante varios años, con el objetivo de acumular suficientes méritos científicos y académicos para poder competir en procesos selectivos cada vez más exigentes.

Por otro lado, ese desajuste entre formación y contenido de los puestos de trabajo que desempeñan ocurre principalmente en las organizaciones no académicas, y lleva a la situación de subempleo.

El 32,3% de las 79.708 tesis que se defendieron en España entre 2015 y 2020 fueron en una disciplina de ciencias, siendo el área que anualmente produce más doctorados y que puede explicarse por las dificultades de inserción profesional de los titulados de esta área, que les empuja a seguir invirtiendo en credenciales educativas. Asimismo, los titulados universitarios aceptan los empleos de baja calidad al inicio de sus carreras con el fin de ocuparlos de manera temporal, pero existe un alto riesgo de que estos empleos solo posibiliten la acumulación de desventajas y, por tanto, que las posiciones de espera acaben convirtiéndose en trampas vitales.