Opinión

La Escuela de Salamanca

By 13 de julio de 2026julio 16th, 2026No Comments

Francisco José Alonso Rodríguez

Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos

El papa León XIV citó la Escuela de Salamanca y su influencia en su discurso histórico en el Congreso de los Diputados del Reino de España.

Con su discurso ha vuelto a poner bajo los focos internacionales a una de las cunas intelectuales más importantes de Occidente: la Escuela de Salamanca.

Al evocar a sus maestros en el Congreso de los Diputados, el pontífice no recurrió a una simple cita histórica de cortesía. Su objetivo fue rescatar una herencia viva para responder a los dilemas morales del siglo XXI —como la polarización política, las crisis migratorias y los desafíos éticos de la inteligencia artificial—. Pero ¿qué representa exactamente esta escuela y por qué su influencia sigue siendo tan crucial hoy en día?

La Escuela de Salamanca no fue una institución física independiente, sino un movimiento de renovación intelectual y teológica centrado en la Universidad de Salamanca durante el siglo XVI. Liderado inicialmente por el fraile dominico Francisco de Vitoria, y continuado por pensadores de la talla de Domingo de Soto, Martín de Azpilcueta y el jesuita Francisco Suárez, este grupo de intelectuales logró conectar la teología tradicional con los problemas reales de su tiempo.

El catalizador de su pensamiento fue el descubrimiento de América y la posterior colonización. Ante los abusos cometidos en el Nuevo Mundo, estos pensadores se atrevieron a cuestionar los derechos de la Corona española y del propio papa, situando la dignidad humana por encima de cualquier interés imperial.

La influencia de la Escuela de Salamanca se ramifica en tres grandes áreas que transformaron el pensamiento global:

  • Precursores de los derechos humanos: En una época regida por el absolutismo, los salmantinos defendieron el derecho de gentes (ius gentium). Sostuvieron que todos los seres humanos, incluidos los indígenas americanos, poseían derechos naturales inalienables —como la vida, la libertad y la propiedad— por el simple hecho de ser humanos, y no por su religión o su grado de civilización.

  • Fundadores del derecho internacional: Francisco de Vitoria estableció que las naciones no podían actuar de manera aislada o tiránica. Ideó una comunidad internacional basada en el derecho mutuo, el comercio justo y el deber de hospitalidad (lo que sentó las bases conceptuales para la acogida de extranjeros). Asimismo, desarrollaron la teoría de la «guerra justa», limitando moralmente el uso de la fuerza militar.

  • Pioneros de la economía moderna: Frente a los cambios económicos del oro americano, analizaron fenómenos como la inflación, el valor del dinero y la legitimidad del interés bancario. Azpilcueta enunció la teoría cuantitativa del dinero, adelantándose siglos a los economistas modernos al comprender que el precio de los bienes depende de la abundancia o escasez del circulante.

El verdadero puente que tendió el papa León XIV en su discurso une el siglo XVI con el 2026. Al recordar que la Escuela de Salamanca enseñó que «el poder necesita legitimidad y la justicia pone límites a la fuerza», el santo padre lanzó una advertencia directa a los legisladores contemporáneos: las leyes no son justas meramente por ser aprobadas por una mayoría coyuntural, sino cuando respetan la dignidad intrínseca de cada persona.

Frente al avance de los automatismos tecnológicos, el papa utilizó el pensamiento de Francisco de Vitoria para reclamar un control ético estricto sobre las decisiones de vida o muerte en el ámbito de la inteligencia artificial militar. El mensaje de Salamanca, por tanto, permanece intacto: la técnica, la economía y la política siempre deben estar subordinadas a la moral y al valor irreductible del ser humano.