Natividad Jiménez López
Hace ya unos años que tomé la decisión, consciente, de no votar, que no iba a votar ni por miedo ni teniendo que taparme la nariz. No, me parece indecente hacer campañas como las que hace esta izquierda animando a votarlos porque, si no, “viene la derecha”… Que venga la opción que la gente elijamos, faltaría más… Porque esto es una democracia, ¿o no? Estoy viendo declaraciones muy peligrosas de políticos erigiéndose en “salvadores”, con aptitudes paternalistas y acusando a la población de que nos estamos “derechizando”. Pablo Iglesias habla de la necesidad de cerrar algunos medios de comunicación o inhabilitar a determinados periodistas. Lo hace por “protección democrática y como autodefensa”, y se califica a sí mismo como progresista… Mucho cuidado con esto porque tiene un nombre: dictadura. No todo vale. Es indigno, venga de donde venga, echar mano de la manipulación de la información, de la censura, de vetar a los que no son de mi cuerda… Mi voto siempre fue a la izquierda, pero tengo claro que no me voy a subir al tren al que se han subido los partidos “progresistas” con la intención de salvar a la población de la temida derecha. Yo no quiero que nadie me salve, ya somos mayorcitos. Y no es cierto que algunos seamos muy puristas o estemos respondiendo con flores, ni mucho menos. Somos cada vez más los que necesitamos no contarnos rollos, necesitamos coherencia en nuestros proyectos y organizaciones, y eso que no permitimos hacer a los contrarios no permitirlo tampoco a los propios. Muchos nos sentimos verdaderamente traicionados por los “nuestros” y estamos tratando de construir otra cosa porque se perdió el norte. La presión y el envite están siendo fuertes, afectando a mucha gente valiosa y valiente. No se puede defender a este Gobierno socialista, pero tampoco se le puede sostener. Ya es insostenible, es indecente e indigno. Hay silencios que lo dicen todo.
Voy viendo en las elecciones que se van sucediendo en nuestro país que la abstención es la opción que cada vez más nos representa a los españoles. Y también veo cómo la izquierda se debilita más y más, hasta el punto de que partidos como Podemos, Sumar o Izquierda Unida desaparecen de algunas comunidades: un desastre, una tristeza. Y estos resultados, ¿a qué son debidos? ¿A que la gente votamos mal? ¿Por qué el mapa de España cada vez es más azul? ¿Está afectando el cambio climático a las cabezas de la gente? Más bien creo que está haciendo falta reflexión y autocrítica, entender cómo se ha llegado hasta aquí, preguntar a la gente y escuchar mucho. Es muy simple y burdo el relato de “cuidado con la derecha, que ya están aquí”, o que “la derecha ha tejido una trama para derribar al Gobierno de Sánchez”… No, ya no cuela esto. Están saliendo estas semanas sentencias muy claras. No puede ser que nos pongamos vendas en los ojos porque son los “nuestros”. Eso lo dinamita todo.
Son estos momentos difíciles, complicados, en los que socialmente se está librando una “batalla” en la que se nos exige posicionarnos en una aparente libertad. Pero esa libertad no es real porque somos señalados si cuestionamos. Cualquier cambio va a depender de la acción de la gente. Esto es una lucha entre intenciones humanas y no es indiferente el emplazamiento de cada uno de nosotros. Ojalá estemos dispuestos a defender los más altos valores humanos.
