Hemos recibido varios mensajes sobre el traslado de Marcelo, un residente «castigado» por la Comunidad de Madrid. Publicamos la primera denuncia que recibimos porque después hemos recibido otras casi iguales y lo último es la información sobre movilizaciones y protestas. Suponemos que existe un expediente y que la Comunidad fundamentará de algún modo la sanción o castigo y no vamos a investigar en profundidad. No sabemos si todo lo que se dice en el texto que publicamos es riguroso, pero nos parece que debemos publicarlo. Se está produciendo una gran movilización y creemos que esto no acaba aquí.
Stop represalias en las residencias de Madrid
Unión Ciudadana por la Mejora en las Residencias (U.C.M.R.)
Tras haber estado 25 días en huelga de hambre para denunciar las condiciones de la comida de la residencia de Colmenar Viejo (por la que la Comunidad de Madrid paga menos de 7 euros por residente y día para completar desayuno, comida, merienda y cena), Marcelo ha sido castigado con un traslado forzoso a otra residencia.
En las últimas semanas se han conocido por los medios de comunicación otros casos de represalias y castigos a residentes o familiares por quejarse de las condiciones de residencias que dependen, directa o indirectamente, de la Comunidad de Madrid.
Y, tras el impacto mediático logrado por Marcelo con su huelga de hambre durante 25 días en el mes de enero, ha sido sancionado en un procedimiento que vulnera totalmente sus derechos como residente, evidenciando que el objetivo último era castigar a Marcelo por haber expuesto durante tantos días el lamentable estado de los alimentos que reciben los casi 400 residentes de la residencia de mayores de Colmenar Viejo.
La Agencia Madrileña de Atención Social de la Comunidad de Madrid ha rechazado completamente el recurso presentado hace unas semanas por Marcelo, dando por probados unos hechos que se adaptan perfectamente a sus intereses, pero que se alejan totalmente de la realidad, y sin permitir a Marcelo exponer su versión o llamar a testigos que podrían certificar su testimonio. Además, Marcelo confió en las palabras de la directora del centro sobre una supuesta inspección que se iba a realizar, y que nunca apareció, impidiendo a Marcelo defenderse correctamente.
Dado que hay otros hechos que se han producido en la residencia de mayores de Colmenar Viejo que se han tolerado o no se han castigado, y que la única sanción sea para Marcelo tras la huelga de hambre y su exposición pública en los medios de comunicación, es evidente que hay un ánimo por parte de la Comunidad de Madrid para castigar a Marcelo en primer lugar y, además, de que sirva de ejemplo por si otro residente de la red de residencias de la Comunidad de Madrid se atreve a denunciar públicamente que la comida que les sirven en muchas ocasiones no está en buen estado y/o no está preparada para cubrir las necesidades de un colectivo tan vulnerable.
Además del castigo, se suma la incertidumbre de cuándo la Comunidad de Madrid quiere llevarlo a cabo, lo que añade nervios y estrés a Marcelo.
Marcelo no puede ser el chivo expiatorio por denunciar que la Comunidad de Madrid de Ayuso únicamente ve las residencias y a las personas mayores como máquinas para que empresas hagan dinero a su costa, dando igual que cosas tan básicas como los alimentos que les sirven estén en condiciones inaceptables.
Ante la indefensión que todo el procedimiento de la Comunidad de Madrid y el castigo impuesto de traslado a otra residencia, Marcelo va a acudir al defensor del pueblo para reclamar ayuda y amparo, y para que ningún otro residente sea represaliado por quejarse de las condiciones en las que Ayuso tiene las residencias de mayores.
Por la libertad de expresión. Por condiciones dignas en todas las residencias públicas de la Comunidad de Madrid.
Unión Ciudadana por la Mejora en las Residencias (U.C.M.R.)
