Hay varios datos e indicadores que reflejan que en España nos estamos empobreciendo. El producto interior bruto sube, pero eso se traduce en nada si tenemos en cuenta el fuerte crecimiento de la población. La economía crece por el aumento de la población, y por eso precisamente el PIB per cápita se mantiene estancado desde hace años. Hoy ronda los 28.000 euros por persona, tan solo 800 euros más que en el año 2019. La realidad, por tanto, es que apenas crecemos. Tenemos, además, el mayor desempleo de Europa y el mayor desempleo del mundo desarrollado. La tasa de paro oficial ronda el 10%, pero ahí no se contabilizan como parados a los fijos discontinuos, que suman más de 800.000 personas. De modo que el paro real no es el 10%, sino que ronda el 14%. Estamos hablando de un total de 3,4 millones de parados.
Otro indicador es el tema de los sueldos y la renta per cápita, sin tener en cuenta la inflación. Si tuviéramos en cuenta la evolución de los precios en los últimos años, en realidad somos más pobres que en el año 2019, porque los precios en general han subido más que los sueldos. Por otro lado, España es el cuarto país de la Unión Europea con más porcentaje de población en riesgo de pobreza o de exclusión social, tan solo superada por Bulgaria, Rumanía y Grecia. Estamos hablando del 21% de la población, el equivalente a más de nueve millones de personas.
Otro dato es la situación de los jóvenes. Muchos viven en casa de sus padres, y no por voluntad propia precisamente. Esto, que es una anomalía a determinada edad, se ha convertido en norma en este país. La mitad de los jóvenes menores de 35 años no se pueden independizar. Es el peor dato desde que existen registros. Esto es normal si tenemos en cuenta que el paro juvenil supera el 20%, el empleo es más inestable y los sueldos son más bajos entre los jóvenes.
Otro indicador preocupante: nuestra renta per cápita es un 25% más baja que la media de la zona euro y un 17% menos que la Unión Europea. Es decir, somos cada vez más pobres en comparación con el resto de los europeos. Ya ocupamos el puesto 14 de la Unión Europea en PIB per cápita. El Gobierno ha disparado la cuota de los autónomos como nunca, obligándoles a cotizar como si fueran trabajadores por cuenta propia. Hoy en día hay más funcionarios que autónomos.
Otro dato es que tan solo el 2% de la población tiene un patrimonio neto de más de un millón de euros descontando las deudas, esto es dos de cada cien españoles. En Estados Unidos es un 10%, cinco veces más; y en Suiza, el 15%, siete veces más que en España. El 85% de los españoles tiene un patrimonio neto de menos de 300.000 euros y el 70%, siete de cada diez, no alcanza los 150.000 euros de patrimonio, incluyendo la vivienda.
También hay que tener en cuenta que, desde el año 2018, el Gobierno ha aprobado 97 subidas fiscales. Nunca antes habíamos pagado tantos impuestos, pero los servicios públicos no funcionan bien, nada bien: listas de espera en los hospitales, educación de pésima calidad, trenes que no funcionan, carreteras en mal estado, apagón de luz, justicia absolutamente colapsada, cita previa y meses para hacer cualquier trámite administrativo. El Estado se queda con la mitad de lo que ganamos. Si ingresas 2000 euros limpios al mes en tu cuenta bancaria, en tu banco, tu sueldo real, incluyendo todos los impuestos y cotizaciones sociales, no son 2000 euros, son 4000 euros. Ese es el sueldo real del trabajador medio en España. O dicho de otro modo: los españoles estamos obligados a trabajar la mitad del año, prácticamente hasta el mes de julio, para cumplir nuestras obligaciones con la Agencia Tributaria. Desde 2018, los ingresos tributarios han crecido en 168.166 millones de euros (+39,7%), y podrían alcanzar 248.000 millones de euros en 2026 (+58,5%). La presión fiscal habría subido 3,4 puntos de PIB en ocho años, sin precedentes históricos. La conclusión es que España paga más impuestos que nunca y penaliza a la clase media trabajadora. Creo que, con estos datos, la economía no va como un tiro.
