Cultura

Estrella egipcia de los derechos humanos del siglo XX

By 3 de abril de 2026No Comments
Ana María López. Estrella egipcia DDHH. Nawal el-Saadawi

En sus textos la palabra escrita fue resistencia al desvelar con su valentía las raíces de las desigualdades, mediante un grito lúdico contra el silencio impuesto a las mujeres egipcias durante siglos. Me estoy refiriendo a la doctora psiquiatra, pensadora y escritora egipcia Nawal El Saadawi, que en una ocasión escribió: “Nada es más peligroso que la verdad en un mundo que miente”. Creo que el peligro se convirtió en su sombra cuando empezó a escribir. Su conexión con los derechos humanos abarca temáticas distintas: luchando contra la opresión de las mujeres y su defensa de la justicia y la libertad de expresión en el mundo árabe creando la Fundación Árabe para los Derechos Humanos y la de Mujeres Árabes Solidarias en 1982, primera organización feminista legal egipcia. En 1972 escribió Mujeres y el sexo, denunciando la práctica de la mutilación genital femenina que la llevó a perder su trabajo como funcionaria en la salud pública. Con solo 6 años sufrió una mutilación en los órganos genitales femeninos que la marcaron de por vida. Nawal escribió en La hija de Isis, en la página 18, según Wikipedia: “Me pregunto si puede haber alguna práctica más cruel que esta”. Por creer en Anwar el-Saddat y criticar su política acabó en la cárcel, y narra su historia en su libro Memorias de la cárcel de mujeres. Quedó en libertad en 1981 con el presidente Hosni Mubarak. 

Proclamo a los cuatro vientos que…

… su nombre fue una puerta que
amaneció en el desierto con recato.
Mujer del Nilo River, de la palabra
de arena, viento y tormento.
Semilla de fuego, espejo
de verdades y secretos,
nenúfar azul,
tu voz atravesó el silencio
impuesto a las mujeres…

Tengo la certeza de que su activismo transcendió el género. Luchó por las mujeres, en paralelo por los pobres y oprimidos. Enemiga del imperialismo, del capitalismo y las desigualdades. Participó en movimientos como Occupy Wall Street, apoyando la solidaridad global. Podría decirse que su crimen fue pensar, escribir, hacer obra social, algo contradictorio con los valores humanos. Cabe mencionar un fragmento, según la IA, de uno de sus textos, Mujer en punto cero: “No soy una mujer, soy un ser humano”. En un mundo construido para negar su voz, probablemente su vida fue como un testimonio, una confesión autobiográfica. “Todos los hombres que he conocido solo me han inspirado un deseo: el de alzar la mano y dejarla caer con fuerza sobre su rostro”. Así comienza la notable historia de Firdaus, la protagonista de esta novela de rebelión contra una sociedad fundada en mentiras, hipocresía, brutalidad y opresión. A pesar de haber sido también objeto de críticas, recibió numerosos títulos honoríficos de universidades de todo el mundo y, en 2020, la revista Time la nombró una de las 100 mujeres del año, dedicándole una portada. “Moriré y morirás. Lo importante es cómo vives hasta que mueres”, indicaba la cuenta de Twitter de la autora el día de su fallecimiento. Me quedo con aquella frase de Fátima Mernissi: “Su obra abrió puertas para que muchas mujeres árabes pudieran narrar su propia historia”.

 

Ana María López