Opinión

Amar Madrid

By 30 de abril de 2026No Comments
Javier j. Herranz. Amar Madrid

Desde que vi el bodrio de Tosar y cía con forma de serie “concienciada”, y que ocupó de un modo violento y abusivo las plazas y calles de Lavapiés, me enciende el insulto que supone el haber presentado el antro de ultraderecha que fue Hogar Social con su “solo para españoles” con el rótulo de AMAR MADRID. Imagino que, entre gentes ingenuas que pueblan los diversos pueblos que configuran eso que llamamos España para entendernos un poco, imaginar Madrid como una ciudad de fachas debe ser algo que consuela y justifica muchas vergüenzas propias. Quizás la principal es la que anima el concepto de ordinalidad o la rancia invocación de fueros y privilegios medievales. Desde luego que el hecho constatable de que Madrid y un poquito Baleares son las únicas comunidades que aportan más de lo que reciben en el reparto fiscal no es precisamente una vergüenza para Madrid. Tampoco lo es que Madrid tenga la sanidad menos privatizada o que Madrid reciba gente de todas partes para ser atendida en su sistema sanitario y educativo. Y todo eso a pesar de Ayuso.

Me preocupa mucho también lo que va saliendo en los medios sobre la esperada alternativa de izquierdas y, cuando nombres como el de Arroyo (el del Ateneo) o Mónica (la de la OMS) son la opción, cualquier esperanza se diluye absolutamente.

No exagero cuando digo que me cuesta imaginar una ciudad más libre y abierta que Madrid, y que me siento muy cómodo sin las fiebres nacionalistas, regionalistas o localistas de otros lugares infectados de himnos y banderas inflamando a las gentes.

La bandera de Madrid, esa de las estrellas blancas sobre campo rojo, no estorba ni molesta a nadie y desde luego tampoco excita a nadie; lo del oso y el madroño tampoco me parece que sea algo amado por las gentes, y más parece un recordatorio de que en esta región en su día existió una fauna que ya no existe. No sé si tenemos himno en Madrid, y como en casa somos del Atlético de Madrid desde que vivimos un tiempo en Carabanchel, ese himno sí lo he escuchado alguna vez, pero tampoco demasiadas y casi siempre con la letra que escribió Sabina. Por cierto, Sabina es otro al que gente con mucho menos arte, inteligencia y sensibilidad que él le ha llamado también facha o algo así. Quiero decir que Madrid no tiene himno ni bandera apreciable, como no tiene catedral antigua ni fiestas reivindicativas (para algunos el Dos de Mayo), y un baile como el chotis tampoco representa la identidad madrileña de un modo pleno. En ese entorno de identidades flojitas y de gentes que proceden de todas partes, tengo que reconocer que yo me siento muy cómodo a pesar de que nací en Madrid como hijo primogénito de una andaluza y un segoviano. El segoviano no reivindicaba demasiado su tierra y la andaluza no paraba de hacerlo cada vez que tenía una oportunidad.

Me gusta mucho Madrid y, aunque no soy votante de Ayuso o de Almeida por una evidente distancia ideológica, cuando algún o alguna deficiente mental degrada a uno por su aspecto o su tamaño, o a la otra la llaman asesina mientras te salpican espumarajos, veo alejarse cada vez más la esperanza de que una izquierda reconocible gobierne el ayuntamiento o la comunidad. Carmena no respetó la confluencia, pero su talante y su modo de moverse fue un respiro de cordura y normalidad que nos vino muy bien. Todavía vemos en cada junta municipal de distrito la cantidad de vocales que tiene Más Madrid, fruto del chorro de votos heredados de un intento real de confluencia y de una cara y unos modos que sedujeron a las gentes de esta ciudad. Del PSOE no se puede esperar mucho porque no paran de enviar “paquetes” a Madrid y de insultar el derecho de sus agrupaciones barriales de intentar algo propio y no sumiso.

Ya lo he dicho muchas veces: veo tan imposible que yo en algún momento meta el voto a una opción de derechas como que lo que se empeñan en presentarnos desde la izquierda me permita salir de una abstención que no me gusta demasiado. Me gustaría votar izquierda y me gustaría hacerlo a conciencia, y además con cierta ilusión y confianza. Y no sé si eso va a ocurrir en algún momento.

Recuerdo que, en su día, en entornos del 15M se debatía sobre la opción de una abstención activa y organizada, y yo defendía que esa opción se puede considerar después de agotar los intentos de conformar una alternativa política posible. Desde otras posturas, se mantenía que cualquier cambio del sistema desde el propio sistema es una ingenuidad. Y a lo mejor esos debates y reflexiones tienen que ser recuperados.

 

Javier J. Herranz