Opinión

1.º de Mayo, Día del Trabajador

By 30 de abril de 2026No Comments
Maria Angeles Fuentes. El Día del Trabajador

El Día del Trabajador, también conocido como 1.º de Mayo, es una fecha señalada en el calendario laboral de muchos países. Esta jornada no solo representa un merecido descanso para millones de personas, sino que tiene un profundo significado histórico y social. En casi todos los países del mundo el Día Internacional del Trabajador es una jornada de conmemoración y reivindicación del movimiento obrero global que recuerda a aquellos que lucharon por unas condiciones dignas de trabajo. Fue una lucha que duró décadas y cuya historia ha sido olvidada, ocultada o limpiada de todo contenido social, hasta el punto de transformar en algunos países el 1.º de Mayo en mero “festivo” o en un día más.

Pero las condiciones laborales actuales no siempre fueron así.

En el año 1886, con la Revolución Industrial en Estados Unidos y después de diferentes reivindicaciones, el 1 de mayo más de 200.000 trabajadores iniciaron una huelga. No fue una lucha pacífica, y se saldó con varios muertos, decenas de heridos y otros tantos detenidos. A finales de mes, varios sectores patronales accedieron a las peticiones de este movimiento obrero y se estableció la jornada de ocho horas diarias. Tres años más tarde, muchos adoptaron esta nueva regulación en el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional.

Hubo cuatro grandes huelgas que cambiaron el mundo: la revuelta de Haymarket en EE.UU. (1886), una huelga en las fábricas de Chicago, por entonces segundo polo industrial de EE.UU.; la semilla de la revolución en Rusia (1905), donde campesinos y obreros se unieron a la clase media rusa para protestar contra la opresión del imperio del zar Nicolás II y exigir mejores condiciones laborales; Lech Walesa y el movimiento Solidaridad, en Polonia (1980), donde unos 17.000 trabajadores tomaron el control del astillero Lenin para protestar por el aumento de los precios de los alimentos, entre otras cosas; Lula y los metalúrgicos en Brasil (años 70), donde obreros industriales realizaron una serie de huelgas para reclamar aumentos salariales.

En España se celebró por primera vez el 1.º de Mayo en 1890, aunque no de forma unida. Al año siguiente, en pleno Gobierno de Cánovas del Castillo, se prohibieron las manifestaciones del 1 de Mayo en espacios públicos aunque sí estaban permitidas en lugares cerrados: de este modo se desarrollaron hasta 1902 y, aunque un año después se prohibieron las marchas en la vía pública en la capital, Madrid hizo caso omiso. Al año siguiente, volvieron a ser legalizadas.

Las primeras leyes laborales empezaron a aplicarse en nuestro país en 1873 con la ley de Benot. Su objeto fundamental era proteger a los menores de las abusivas condiciones en que se les empleaba en la industria. Sin embargo, no fue hasta 1919 cuando España aprobó mediante un decreto la jornada de ocho horas.

Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) volvieron a estar prohibidas las manifestaciones. Con la II República, en 1931, el Día del Trabajador se celebró con miles de personas saliendo a las calles. Pero esta exaltación no sobrevivió al golpe de Estado del 18 de julio. Hasta la muerte de Franco (y tuvieron que pasar casi dos años más) no hubo libertad para un 1.º de Mayo, y en 1977, cuando se esperaba celebrar el primero, a días de que se volvieran a legalizar los sindicatos, el Gobierno español impedía la celebración de las manifestaciones. Aun así, las centrales sindicales mantuvieron las convocatorias, que se celebraron en una jornada que se cerró con centenares de detenidos y unos cien heridos, tres de ellos graves.

En la actualidad 8 horas de trabajo al día; una semana de 40, como máximo; un día y medio, como poco, libre a la semana, y 30 días de vacaciones al año. Y todo esto, por ley, desde 1980, gracias a la aprobación del Estatuto de los Trabajadores.

Es una lástima que, en el siglo XXI, la estructura del trabajo haya fragmentado a la clase trabajadora. Situaciones como la digitalización y el teletrabajo; la precariedad y el modelo laboral basado en trabajos temporales, flexibles y de corta duración; la institucionalización de los sindicatos, o el desgaste del diálogo social hacen que cada vez la gente veamos esa fecha más como una fiesta y no como una reivindicación.

Porque la consideración de esta fecha como festivo nacional no es solo histórica, sino también simbólica: representa la importancia del trabajo digno, la protección laboral y la necesidad de seguir avanzando hacia condiciones más justas para todos los trabajadores.

M.ª Ángeles Fuentes