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Entrevista a Daniel Piedrabuena, Presidente de la Asociación Vecinal La chispera

By 26 de febrero de 2026marzo 6th, 2026No Comments
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Entrevista a Daniel Piedrabuena
Presidente de la Asociación Vecinal La Chispera

Para las fotos llegan juntos varios miembros de la asociación y seguro que juntos hubieran querido hacer la entrevista. Nos queda claro que se trata de un proyecto conjunto y horizontal, no sabemos si asambleario de un modo pleno, pero sí horizontal y plural. Asistimos en su día a su acto de presentación en un parque del barrio de La Latina y nos gustó la cantidad de gente joven que agruparon en unos tiempos en los que la base social no está muy activa. No es una asociación de vecinos clásica y destilan cierta modernidad y frescura. Se les notan las ganas y se les nota que estarían abiertos a explorar nuevos modos y maneras de acción social y vecinal. Los tópicos de sostenibilidad, género y estética alternativa los cuidan, pero tampoco parece que vayan a perderse demasiado en lo formal. Hay, en La Chispera, caras conocidas con definición política y trayectoria barrial, pero no huelen a uniformidad y dogma. Nos dicen que han hablado con las asociaciones clásicas de Lavapiés y La Latina y que han encontrado afinidad y apoyo, y de eso estamos seguros. A estas alturas nadie quiere monopolizar nada, la tensión y la rivalidad que se producen en la disputa por espacios políticos similares no parecen afectar al movimiento vecinal, y todo el mundo quiere que ese movimiento recupere fuerza y presencia. Estos chicos y estas chicas lo van a intentar de verdad, y desde NHU les vamos a apoyar en lo que podamos porque solo el intento merece la pena. Entrevistamos a su presidente, que llega solo al local después de una sesión de fotos conjunta y, desde el primer momento, sabemos que la entrevista va a ser cómoda y fluida. Intentaremos ponerle un poquito a prueba porque este medio no acostumbra a los masajitos, y el tema de la organización vecinal no es un tema menor. Sin más dilación empezamos la entrevista…

P. Empezamos la entrevista como siempre, con una presentación personal. Tu nombre, ¿quién es el presidente de la nueva asociación vecinal?
R. Vale. Mi nombre es Daniel Piedrabuena, soy fotógrafo y vecino del barrio desde hace ahora unos diez años. Mi padre es de Lavapiés, mi madre es de Embajadores y me crie en Arganzuela, pero conozco el barrio desde siempre. Me empezó a interesar el movimiento vecinal hará unos cinco o seis años. Algún giro se produjo en mi cabeza para decidir que quería contribuir un poco en el barrio y no sabía de qué manera. Eso ha sido lo que ha derivado en la necesidad de crear una asociación vecinal.
P. ¿Y antecedentes de chico peligroso, has hecho algo transgresor [risas]?
R. No, no, yo vengo de pequeños activismos. He estado contribuyendo como fotógrafo en el Sindicato de Inquilinas, he pajareado un poco alrededor de movimientos vecinales, con cositas de Lavapiés, pero no tengo nada de chico malo…
P. Por lo que he visto, varios de los que estáis ahí, en el núcleo, venís de cierto activismo político.
R. Sí, pero político no entendido como partido político, sino político entendido como acción política.
P. Como compromiso…
R. Sí, sí. Tenemos a la vicepresidenta, que viene de la lucha por La Cornisa. Una vocal de la junta directiva tiene una casa aquí, en Cascorro, y peleó contra un piso turístico. Hay otra persona que también viene del movimiento de vivienda y ecologista. En general, venimos todos un poco de acciones políticas como movimiento.
P. ¿Decís vecinal para no poner lo de vecinos, vecinas y vecines [risas]?
R. Correcto [risas]. Utilizamos “vecinal” como una manera neutra para no complicarnos las cosas.
P. Y lo de género y sostenibilidad, eso a cada paso [risas].
R. Eso es.
P. Bueno, bueno. ¿Y recibís subvención de Next Generation y ese tipo de instrumentos?
R. De momento, no recibimos ni paguitas, ni Next Generation, ni nada.
P. Porque le escuché a Matt eso de las ciudades de 15 minutos, que a nosotros nos gusta muy poco.
R. ¿Que os gusta muy poco?
P. Nos suena a falta de libertad y limitaciones de movilidad.
R. No, pero la ciudad de los 15 minutos, al menos como yo lo entiendo, es para mí La Latina. La Latina ya es una ciudad de 15 minutos. Pero no es intencional, simplemente sucede. Yo, si no trabajara fuera del barrio, no tendría que salir del barrio para nada.
P. Pero es que, cuando nos confinaron, vivimos esas fronteras con policía, los pases de movilidad…
R. Yo creo que se entiende que la ciudad de los 15 minutos es más como el tener todo a 15 minutos andando de tu casa.
P. Está todo cerca.
R. Es decir, el cole para quien tenga niños, el trabajo, el polideportivo, el mercado: todo aquello, pues, de lo que hacemos uso diario.
P. Bueno, fuimos a vuestro acto de presentación. Sois muy simpáticos.
R. Gracias.
P. Convocáis gente. Muy guais. Si hace falta cortar calles y ponerse serios, ¿también?
R. A ver, todavía no estamos en el momento de cortar calles. De momento, vamos a empezar amables, intentando hacer propuestas y en un tono positivo. Queremos intentar hacer acciones y que a la gente le apetezca participar. Pero no hay un descarte de que si hay que hacer algo… Lo que pasa es que, de momento, no hay ninguna guerra que queramos emprender para cortar calles. Pero si tenemos que hacerla en un futuro, no creo que tengamos ningún problema.
P. Sabes que todo Madrid se ha construido con el movimiento vecinal.
R. Correcto.
P. Ambulatorios, polideportivos, metro… Eso ha sido una construcción que los que dicen que la transición fue light no tienen ni puta idea. Hubo muchísimas luchas. Bueno, vosotros no lo descartáis, ¿no? Pero tampoco os vais a federar, ¿verdad?, en la Federación Regional de Asociaciones.
R. No hemos tomado esa decisión. Me encantaría decirte que sí, pero es algo que, cuando tengamos una asamblea ya constituida plenamente con el sistema de miembros, etc., se votará. De momento, no hay una decisión al respecto.
P. ¿Y qué tal relación tenéis con los clásicos, con Osuna y con Saturnino?
R. Pues a ver, yo no los conocía personalmente, pero nos hemos reunido con ambos. Nos hemos tomado con Saturnino un café un día y otro día con Manolo, aquí en Cascorro. De momento, ha sido un “hola, vamos a montar esta asociación”. Y, de momento, la recepción por su parte ha sido muy amable. Los dos han sido encantadores con nosotros, nos han dado consejos, nos han animado. Las primeras dos reuniones que hemos hecho han sido básicamente con ellos, precisamente para decirles: “No queremos que nos sintáis como una amenaza, sino como un actor político nuevo en el barrio, que quiere contribuir a sumar fuerzas”.
P. Yo creo que, si movéis gente, se van a alegrar porque ellos no ocultan que se está vaciando todo.
R. Básicamente es lo que nos han venido a decir. Saturnino sobre todo mostró eso. Dijo: “Mira, todo lo que sea atraer nueva gente, nuevos vecinos y tal…”.
P. Ver gente joven moviéndose seguro que les va a encantar.
R. Sí, porque teníamos un poco el miedo de que lo tomaran como una especie de competencia. Sí que somos un actor nuevo, que a lo mejor de repente captamos un nuevo tipo de gente. Yo les dije: “Imaginad que mañana, de repente, quieren (como están haciendo con todas las plazas de Madrid) tocar Cascorro”. Bueno, pues ahí lo suyo sería que hablemos La Corrala, Cavas y La Chispera, que nos juntemos los tres e intentemos entre todos ver a qué acuerdo llegamos para hablar con el Ayuntamiento, con esto sí, esto no, con comerciantes del rastro… Pero no se trata de “esta es mi zona, esta es la tuya, o esta lucha es mía, o esta lucha es tuya”. Al revés, unámonos. Lo primero que acabamos de hacer, que ha sido lo único que hemos hecho de manera activa, ha sido Almendro, 3, que está en la zona de Cavas. Y, sin embargo, nosotros hemos ido a la reunión con Carlos Segura para decir: “Oye, hemos tenido un perfil bajo porque, de momento, no somos nosotros los que tenemos que ser los protagonistas”. Así que hemos ido ahí un poco de “oye, mira, estamos aquí, queremos contribuir, pero no quitar el sitio a nadie”.
P. Que Carlos Segura es PP, porque es PP, pero es barrio. O sea, a lo mejor otros son PP y no son barrio, pero este…
R. Sí, sí, debo decir que, en la pequeña interacción que tuvimos con él, tras la reunión nos dijo: “Me gustaría conoceros”. Fue amable y cercano.
P. Entonces dices que tenéis buena relación con todo el movimiento vecinal. ¿Y con otros colectivos?
R. Estamos primero intentando organizarnos internamente antes de empezar a tener las reuniones. Con las asociaciones vecinales lo estamos haciendo por una cuestión que tiene que ver simplemente con que no queremos un contenido, simplemente queríamos presentarnos, decirles: “Mirad, existimos”. Estamos haciendo un registro, un mapeo de colectivos, comerciantes y asociaciones del barrio para ver también con cuáles queremos reunirnos y en qué orden. Pero no queremos empezar a hacer reuniones vacías de contenido. Queremos reunirnos con las AFAS principalmente, porque creemos que en el movimiento de los padres y madres del barrio hay mucha potencia para hacer barrio. Al final ellos son los que no solo hacen barrio, sino que también prevén que sus hijos también lo hagan. Creemos que es uno de los puntos importantes. Pero no queremos ir y decirles: “Hola, existimos”. Y nos van a preguntar: “Vale, ¿qué queréis hacer?”. “Pues todavía no lo sabemos, pero queremos ayudaros en lo que necesitéis”.
P. No llegáis a definiros como municipalismo libertario, ¿no?
R. No sé ni qué significa eso.
P. Asambleario, totalmente horizontal…
R. Vamos a intentar…
P. O sea, algo de estructura sí que vais a tener, ¿verdad?
R. Sí. Primero, claro que queremos una determinada horizontalidad en el sentido de que obviamente va a haber una asamblea general que va a ser el máximo órgano de decisión, pero también va a haber una junta directiva, y la junta directiva tiene presidente, vicepresidenta, tesorera, secretario y cuatro vocales; somos ocho personas en la junta directiva.
P. ¿Pero la asamblea se reúne una vez al año?
R. Tenemos una asamblea general una vez al año, como marcan los estatutos, pero luego tenemos intención de hacer reuniones mensuales, que las estamos haciendo ya con la gente para empezar a desarrollar comisiones, que ya las tenemos definidas, y empezar también a conocernos. Fíjate que no es solo para temáticas, es también para reunirnos, conocernos, ver qué temas nos preocupan… Las estamos haciendo, de hecho, bastante, ¿cómo te diría?, interactivas. No está siendo como la primera, la del parque de la Cornisa, que fue la presentación, que fue un “hola, hablamos nosotros y vosotros escucháis”. La segunda fue todo lo contrario. Hablamos diez minutitos y el resto fue “vamos a trabajar”. Preguntamos sobre los temas que interesan. Hicimos propuestas con cartulinas, hicimos típicos juegos como team building, si lo quieres llamar así, para que la gente participe y se separen por comisiones.
P. No fuimos capaces ni con las confluencias ni con el 15M de incorporar gente de distintas ideologías. ¿En vuestro caso va a ser posible?
R. Nos gustaría que fueran diferentes ideologías. Sabemos que el activismo mayoritariamente es gente progresista, eso lo sabemos, es así y es una realidad, al menos en Madrid. A lo mejor en Barcelona, donde lleva gobernando la izquierda 30 años, el activismo es más conservador, pero aquí en Madrid generalmente es más progresista.
P. La gente que venimos de la izquierda sindical y política somos difíciles, o sea, hacemos resistencia a que se incorpore gente y rápido nos escandalizamos.
R. Lo sé, pero también pienso que, al menos, en una cosa tan hiperlocal como es una asociación vecinal de una zona muy específica… Te voy a poner unos ejemplos: peatonalizar una calle, ¿es de izquierdas o de derechas? Poner un banco, ¿es de izquierdas o de derechas? Poner árboles, ¿es de izquierdas o de derechas?
P. ¿Y oponerse a un narcopiso?
R. Bueno, un narcopiso, ¿cómo se resuelve? ¿Con policía o con servicios sociales? ¿O combinando ambos? Lo que te vengo a decir es que creo que en lo hiperlocal ser más progresistas o ser más conservadores es muy debatible. Te voy a poner otro ejemplo: Cava Baja, ¿debería ser peatonal por la cantidad de bares y la cantidad de flujo? Porque es una calle muy incómoda para andar. ¿Cómo no voy a entender a los vecinos que dicen “es que, si me peatonalizas la calle, me la llenas de bares y no puedo llegar en coche a mi casa”? Otro ejemplo: aparcar el coche en la puerta de tu casa, ¿es progresista o es conservador? O sea, poder acceder hasta la puerta de tu casa en coche.
P. Contradicciones. Aquí todo el mundo está de acuerdo en el tema de oponerse a los pisos turísticos, pero mucha gente llega a su fin de semana y se coge un Airbnb.
R. Eso te lo digo yo personalmente.
P. Es una contradicción.
R. Para quien lo sea. Yo me voy de vacaciones y nunca voy a pisos turísticos. Pero puedo hablar por mí, porque no sé lo que hace la gente en su vida privada. Es decir, creo que aquí tendría que haber algo muy didáctico, que es mostrar a la gente que lo que no nos gusta que nos hagan en nuestra ciudad no lo hagamos fuera. La idea es intentar que la gente entendamos que lo mismo que no nos gusta que nos hagan en nuestra ciudad, que nuestro vecino del primero pase a ser unos británicos un día, unos estadounidenses otro, otro día unos franceses, pues que no lo hagamos nosotros, pero no puedo meterme en… Yo te hablo de mi contradicción, y en esto no la tengo.
P. Más difícil aún: ¿quitamos los pisos a los malditos rentistas o hacemos vivienda social?
R. A ver, si me preguntas personalmente, lo tengo claro. Para mí, el piso social va por delante.
P. Claro, es lo que te digo. Es que Madrid ha sido vivienda social, es que hay barrios enteros.
R. Claro, este barrio todavía conserva, sobre todo la zona de Vara de Rey, antiguos pisos sociales porque era una zona donde se realojó a gente de etnia gitana, mayoritariamente. Yo ni lo recuerdo, pero se les ofreció seguramente vivienda social y seguramente esta misma corrala de Cascorro fue antiguamente vivienda social. De hecho, el edificio donde vivo era VPO, que ya se liberalizó y se privatizó, pero donde vivo también es VPO.
P. Los viejos barrios, gracias al movimiento vecinal, eran lugares en los que daba gusto vivir, limpios, ordenados, sin violencia. Las madres dispensaban metadona a sus propios hijos enganchados a la droga. Ahora parece que es guay el tema de que haya conflicto. ¿Hay contradicción entre ser de izquierdas y que el barrio sea un lugar tranquilo, ordenado…?
R. ¿Pero por qué piensas que existe un conflicto?
P. Porque parece que cuando un barrio está degradado no se puede actuar para que no lo esté. Yo tengo claro que barrios como Entrevías eran lugares maravillosos para vivir.
R. Claro, pero por esa degradación habría que pedirle más responsabilidad al Ayuntamiento o a la Comunidad o a la Delegación de Gobierno, en cualquier caso.
P. Bueno, sería analizable. Por supuesto a las autoridades, pero sería analizable.
R. Y luego, obviamente, el sentido de pertenencia, que para mí es la clave. Si tú empiezas a implicarte en un barrio, es tu barrio. Yo siento que este es mi barrio, llevo viviendo en él 10 años, no 40, pero siento que es mi barrio. Y, entonces, ¿por qué me estoy lanzando a hacer esto? Porque siento que hay que defender el sitio donde quiero vivir. Yo no soy ni siquiera padre, pero es el sitio donde quiero vivir, el sitio que me gustaría que se mantuviera y donde me gustaría que no nos expulsaran ni a mí ni a todo el mundo que conozco. Entonces, obviamente, para eso habría que tener orden, habría que tener una serie de cosas, pero no podemos solos. Si todos tus vecinos desaparecen, si todos son AirBnb, si el Ayuntamiento permite las motos aparcadas en cualquier lado, si hay terrazas fuera de horas, si hay suciedad, si la gente no recicla, si los pisos turísticos tiran la basura en la calle… ¡Es que son una cantidad de cosas!
P. Es que hay muchas verdades. Cuando la Asociación de Comerciantes nos contaba que hay gente que coge una tapa de alcantarilla y la revienta en su escaparate, es cierto; cuando un joven migrante dice que le paran treinta veces porque es moreno, también es cierto. Hay muchas verdades, por eso es importante y es difícil ser un movimiento vecinal.
R. Sí, sí, va a ser complicado y, de momento, está siendo suave y fácil. Pero ya llegarán las complicaciones cuando entremos en los grandes debates, que todavía no los estamos teniendo. Porque en la junta directiva quizá hemos estado más de acuerdo porque nos conocemos, a lo mejor, un poquito más ya desde hace tiempo. Pero, en cuanto entremos en una asamblea más grande, con voz y voto, ahí ya se puede empezar a complicar un poco más, con los debates y ver cómo nos posicionamos en los distintos temas o qué contradicciones tenemos.
P. Que Lavapiés está plagado de cámaras y policías es evidente, ¿no? Que hay vecinos a los que les tranquilizan esas cámaras y esos policías también.
R. Pero también está claro que las cámaras no están solucionando el problema.
P. Evidentemente.
R. Porque hay muchas más cámaras y el barrio de Lavapiés está en uno de los peores momentos que yo recuerdo desde hace, al menos, veinte años.
P. Siempre hemos dicho que era el tejido asociativo, pero eso parece que tampoco.
R. No soy vecino de Lavapiés, pero lo transito a diario, lo vivo a diario. Es la zona donde me llevo moviendo 30 años y Lavapiés no lo recuerdo así desde finales de los 90 o principios de los 2000.
P. La Latina, ¿es más pijo?
R. Diría que sí. Hay zonas y zonas. No tengo los mapas de renta, pero estoy convencido de que el mapa de renta de Lavapiés es más bajo que el de La Latina. Pero también te digo que, incluso dentro de La Latina, no es lo mismo la zona de la plaza de los Carros que la calle Humilladero, que está al lado, pero cambia.
P. Pero también vendréis a pisar el barro de Lavapiés, ¿o no?
R. Hombre, claro. Para mí Lavapiés es mi barrio sentido, aunque no me gusta mucho el término. Es el barrio donde he pasado mi adolescencia tardía y toda mi juventud, y lo sigo disfrutando. De hecho, cuando paso por Lavapiés me duelen todavía determinadas transformaciones, cuando pusieron el Ibis, cuando pusieron lo que ahora es un Humana en Argumosa, que antes lo convirtieron en una cadena que no recuerdo cuál era, y lo que van a hacer en el Baobab me tiene… Entiendo que es una casa baja y aparentemente sin valor arquitectónico, pero es el símbolo de que se cargan un restaurante senegalés, una casita baja, y de repente lo convierten en un hotel de cápsulas de doscientas y pico plazas. A mí es una cosa que me…
P. Pero ese tipo de turismo es de gente de muy pocos recursos.
R. Correcto.
P. O sea, el tipo de gente que viene no vienen a gentrificar, esos se compran la lata de cerveza en el “chino”.
R. Pero ¿qué es peor? ¿El que viene a gentrificar en un brunch o el que compra la lata de cerveza? Sin tener nada en contra de las pequeñas cafeteras que se tratan de ganar la vida…
P. El que gentrifica es aquel al que le gusta el café de cuatro pavos. Y a mí también me gusta el café.
R. Ya lo dije en la presentación de la asociación, que yo ahí tengo mi pijada con el café, la tengo personalmente. Pero, por ejemplo, con otras cosas no. No la tengo ni con la comida ni con la cerveza, la tengo solo con el café.
P. De repente no hay bares de toda la vida, no hay pollerías de toda la vida…
R. Obvio, obvio.
P. Los mercados no parecen mercados…
R. Pero, por ejemplo, yo no sé cómo funciona el resto de la gente e intento abrazar mis contradicciones. Cuando digo esto me refiero a que no intento ser un ser humano perfecto. ¿Intento comprar en el comercio local? Sí. ¿De vez en cuando caigo en Amazon? Pues también. ¿Suele ser lo habitual en mí? Es muy poco habitual en mí comprar en Amazon u online, pero de vez en cuando he caído, por supuesto.
P. O sea que no sois muy dogmáticos por lo que veo.
R. Yo intento no serlo porque es absurdo. Estamos en el mundo y las reglas tampoco las ponemos nosotros exactamente, y el ritmo de la vida va como va, cada uno tenemos nuestras problemáticas. Y luego, además, no podemos estar tan de espaldas al mundo. Y con lo de espaldas al mundo no quiere decir que haya que abrazar todo lo nuevo que venga y mandar a la mierda todo lo antiguo. Yo mismo te lo estoy diciendo: me puedo tomar un café en un café de especialidad, pero, por ejemplo, la compra la hago en el mercado. Compro en librerías de barrio, y hago casi todo en el comercio local. De hecho, muchas veces me sorprendo, como diciendo: “Ostras, ni se me ha ocurrido Amazon”. Pero si me meto en el móvil, puedo comprar en Amazon. Quizás, a lo largo de mi vida, he hecho 20 compras en Amazon. Es que tampoco podemos ser tan dogmáticos. Te pongo un ejemplo: casi nunca cojo taxi ni Uber, pero si tengo que elegir siempre cojo un taxi, porque es un servicio público y lo aprecio. Pero si alguien coge un Uber, ¿le voy a decir “no cojas un Uber”?
P. Me queda claro que Lavapiés multicultural es un mito. Aquí hay gente de muchas procedencias, pero no se relacionan o se relacionan poco.
R. Pero, cuando se dice que es multicultural, es que hay muchas culturas. Que se relacionen, en realidad, en pocos barrios ocurre. Yo, que he vivido en Inglaterra y en Australia, en pocos sitios ocurre.
P. Pero los de Dominicana comen comida dominicana, escuchan música dominicana, bachata…
R. Pero, si tú te vas a Londres, tienes la zona de India, tienes la zona de Bangladés. O sea, tienes tres países que son vecinos en Asia, pero que cada uno vive como de espaldas al otro.
P. Y luego entre culturas y etnias hay confrontación. Hay gente que apuesta más por lo tradicional, hay gente más de procesiones y gente más de batucadas.
R. Obvio, pero eso nosotros lo estamos viendo ya con el racismo. Actualmente, los políticos están viviendo una guerra entre el mundo latino y el mundo árabe intentando confrontarlos. Esto está pasando, como intentando decir: “Estos son los buenos, estos nos sirven y estos no sirven”, independientemente de que tengan datos que lo corroboren o no.
P. ¿Y cuando alguna gente tradicional siente que se le están barriendo sus tradiciones? Aquí, por ejemplo, hay una asociación de castizos…
R. Para mí la primera pregunta sería qué les hace pensar que el hecho de que venga gente de otro lado les borra la identidad. Eso sería la primera pregunta, tendría que hablar con ellos obviamente para entenderlo; y luego preguntarles por qué no se puede integrar esta nueva gente. Imagínate que viene un ecuatoriano, pero que lleva aquí 30 años. Ese ecuatoriano ya es madrileño desde hace muchos años.
P. ¿Tú crees que es fácil?
R. No creo que sea fácil, pero sí creo que es un proceso posible. Hay poblaciones, por ejemplo la senegalesa, a las que a lo mejor les cuesta un poquito más porque llevan menos años o por lengua, cultura, integración, capacidad económica, y no están ahora mismo para hacerse chulapos.
P. Conozco Senegal. La gente en Senegal, la gente en Dakar, la gente en Thiés, la gente en Louga, es raro verlos consumir droga o consumir alcohol, y aquí los ves reventados por el fentanilo. Algo ha pasado. Allí no son peligrosos, pero aquí el que ya se ha enganchado al fentanilo sí que es peligroso.
R. No sé cuál es el origen del fentanilo en Lavapiés. Sí está habiendo un problema, sobre todo, en la zona de Lavapiés, pero está claro que la exclusión social es una de las claves. Es decir, no tener recursos para vivir, estar solo, no estar acompañado de familia, no tener recursos económicos son motivos por los que se cae en la droga en general, seas senegalés o madrileño. En general, si eres de familia muy pobre o desestructurada y no tienes apoyos sociales ni tienes determinadas cosas. Por ejemplo, pasaba en San Blas en los años 80 y 90.
P. Os pregunto todo esto porque eres consciente de que os metéis en un jardín. Es un barrio complicado, es un barrio complejo.
R. Sí, pero creo que La Latina es un poquito más suave que Lavapiés.
P. Pero aquí también vas a pisar barro, en Lavapiés [risas].
R. Pero me refiero a no cómo comerles terreno, sino a cómo colaborar con ellos y apoyarles en las luchas; y, por supuesto, lo que puedan necesitar. Pero, obviamente, yo voy a intentar respetar. O sea, cuando pase por Lavapiés, cogeré el teléfono y hablaré con Manolo, principalmente, porque es el representante de la Asociación La Corrala.
P. A mí, de vez en cuando, Manolo Osuna se me enfada mucho y me dice que “esto no es el Bronx”. Hubo momentos en que se han pasado tanto que lo taxistas no querían entrar, pero esto no es el Bronx.
R. Creo que esto no es muy real y que Lavapiés está muy lejos de estar todavía en una especie de Bronx. Eso es una especie de hipérbole que han querido hacer. ¿Que Lavapiés tiene problemáticas? Las tiene. ¿Que tiene problemas de inseguridad por narcopisos, por drogadicción…? Es verdad, pero Lavapiés lo recorro continuamente de día o de noche. La verdad es que soy hombre y entiendo que es un poquito más complicado para una mujer.
P. El miedo es real, pero seguramente está sobredimensionado, ¿no?
R. No intento decir que no exista un problema. Simplemente intento decir que… No sé si habéis estado en el Bronx. Yo sí. Estuve como visitante y tuve que cubrirme con una capucha, llevar el cristal tintado y la recomendación de no salir del coche.
P. Esto lo decía en el sentido de que dar tanta mala fama perjudica.
R. Claro, pero hay una parte de mí que piensa: ¿no se está parcialmente buscando esto? ¿No se está buscando un poco la degradación? No digo como un plan maligno en la sombra; pero, de alguna manera, ¿no se busca a veces un poco la degradación para la gentrificación posterior? Por parte de los mismos factores económicos, o la tele, o lo que sea.
P. Aquí lo hemos debatido y hemos llegado a pensar si era una estrategia para tener un control social fuerte. Más que nada, control policial. Nosotros hemos tenido más que la gentrificación y nos preguntamos si esto no sería un poco la excusa como para eso, para inundarlo todo de cámaras.
R. No sé, no intento decir que sea un plan maligno del Ayuntamiento ni de nadie en concreto. No se me ocurre decir esto porque no tengo los datos y, por supuesto, no me atrevería a hacer una afirmación tan drástica. Pero no sé, es como que tengo esta sensación de que esto ya lo viví en Malasaña, de que lo viví en Chueca, de que lo he vivido… Ahora es una gentrificación que me parece un poco compleja. Porque, por un lado, te cruzas con pandas de rubias y rubios con maletas y pasando por delante de algunos pinchándose fentanilo. Una cosa un poco rara. En un barrio muy sucio, pero al mismo tiempo muy cool. No acabo de entender muy bien la mezcla de Lavapiés.
P. A nosotros nos parece muy interesante el tema de que asistáis. Por cierto, lo de La Chispera, ¿por qué?
R. El nombre salió de una votación entre varios nombres que tuvimos sobre la mesa porque queríamos una figura madrileña tradicional. Y miramos diferentes nombres y entre ellos las chisperas, que no sé si sabéis lo que son. Os explico. Las chisperas eran las mujeres y las hijas de los herreros de los barrios populares de Madrid. Se llamaba chispera precisamente porque era la mujer de los “chispas” Estas mujeres, cuando entraron los franceses a Madrid durante la revolución, lucharon al lado de los hombres porque se las consideraban mujeres empoderadas, fuertes. Entonces nos gustó el concepto de barrio popular, mujer empoderada, oficio tradicional e invasión extranjera. Como la lucha de ellas contra la invasión extranjera, como para proteger las calles de la invasión extranjera, no desde el lado racista de la palabra, sino desde el lado del turismo, en nuestro caso. Entonces nos gustó la idea, entre las que tuvimos, por el toque castizo y tradicional, y porque al final estamos en la zona que estamos y al final todos, al menos la gente de la junta directiva, todos en realidad abrazamos ese concepto un poco. Es decir, todos somos un poco de “nos gusta lo castizo”, pero al mismo tiempo somos un poquito más modernetes por edad.
P. A quien quiera sumarse se lo podéis poner fácil, ¿no?
R. Lo vamos a poner muy fácil. Lo que queremos, lo que nos gustaría decir desde aquí sobre todo es que, por favor, que se sume la gente.
P. Es decir, dejáis un número de teléfono, la gente llama a ese número y dice “mira, que me quiero apuntar”
R. O, si tiene redes sociales, que nos sigan en Instagram, que se vengan, que se vengan a las asambleas. Insisto en que las asambleas no son chapas. Obviamente hablamos, pero no solo os contamos nuestra vida, lo que queremos es que esto sea participativo. Queremos crear comisiones que se autoorganicen un poco con temáticas concretas. Queremos que la gente venga, por supuesto, a compasar.
P. ¿Alguna reivindicación o bandera?
R. Lo hemos hablado estos días, sobre todo de cara a la entrevista. Pues a ver, creo que la reivindicación más urgente que tenemos es la vivienda y el turismo. Pero no es la más importante, sino la más urgente. La más urgente porque ahora mismo creemos que lo que más tiene alterada a la gente es la proliferación de pisos turísticos. Por mucho que digan que se han prohibido en el centro, seguimos viendo cómo se abren continuamente pisos turísticos y la invasión del turismo a muchos niveles o lo que provoca el turismo. Yo continuamente veo a la gente saliendo de los Airbnbs y, como no ven un contenedor, pues sueltan la basura porque los obligan a dejar la basura fuera de los pisos y la dejan en la calle. O sea, creo que, generalmente, principalmente, todo lo que tiene que ver con el turismo y la vivienda es la primera bandera.
Después de esto, queremos hacer otra parte que es mucho más propositiva, pero que necesitamos más tiempo, que son proyectos. Queremos juntarnos con urbanistas, con arquitectos, y empezar a hacer proyectos también para decir: “Oye, esta calle, ¿la podemos mejorar?”. Y hacerle la propuesta al Ayuntamiento. Te voy a poner un ejemplo muy pequeño: Mediodía Chica. Es una calle insignificante que tiene, no sé, 70, 100 metros de largo, que no tiene tráfico y que es un desastre. Tiene aceras pequeñas, funciona como aparcamiento disuasorio. Esta calle, ¿por qué no la ponen unos arbolitos, unos banquitos, no sé? Bueno, pues a lo mejor hacer este tipo de propuestas al Ayuntamiento (me lo estoy inventando, esta propuesta no es real) y empezarle a decir: “Oye, ¿por qué no hacer esto? Aceras transitables”. O sea, lo que queremos también intentar es tener bastante en cuenta a padres, ancianos… Es otra de las cosas que también tenemos ahí un poco en mente, aunque intentemos apuntar un poco hacia la gente joven porque queremos que la gente joven también se implique, incluso la más despegada al barrio, pero no queremos olvidarnos de los mayores. Por eso queremos hacer bastante con las aceras… O sea, Calatrava no es accesible, la mitad de la calle Águila no es accesible, la mitad de la calle Humilladero no es accesible. Cuando digo accesible, a lo mejor cumple el mínimo denominador común, pero son calles muy incómodas para caminar, tienes que andar en fila. Son calles en las que, a lo mejor, si quitamos aquí estas tres placitas de coche… Yo mismo, como persona individual, he escrito mil veces al Ayuntamiento para decirles: “Quítame esta plaza de coche, solo una, para que haya un giro aquí que nos permita hacer cosas”. Y siempre la respuesta es “se estudiará”, pero nunca se ha conseguido nada. De ahí creo que viene mi frustración y mis ganas de hacer algo y de repente decir: “Pues vamos a presentarle al Ayuntamiento, y a lo mejor el Ayuntamiento no está en esas todavía, pero vamos a presentarle propuestas también de que hay calles que pueden tener árboles sin ni siquiera quitar una plaza de coche ya, porque no tienen árboles”.
P. ¿Vais a asistir a los plenos?
R. Es nuestra idea, sí. Yo soy de Centro y solo pongo cara a cuatro concejales: a Antonio Giraldo, Lucía Lois, Carlos Segura y poco más. O sea, no tengo mucho conocimiento y me gustaría, pues, empezar a ponerles cara, reunirnos con ellos también, con los partidos políticos, con todos los que quieran, al menos, y reunirnos con ellos para presentarnos. Lo que pasa es que eso lo queremos hacer después.
P. Te regalo otra reivindicación y es que los plenos de aquí tienen muy poquito espacio para el público.
R. Lo sé, sí, son 15 o 20, ¿no?
P. Y hay distritos que son un cine, vamos.
R. Sí, sí, la única vez que he estado en el pleno, que fue para la reunión con Carlos Segura sobre Almendro, 3, vi los asientos que había para el público y aquí, en esta mesa, a lo mejor hay tantas sillas como en el pleno.
P. Se lo hemos comentado también a Carlos Segura y se lo comentamos a José Fernández y a todos, y creo que también, cuando estaba García Castaño, se lo comentamos igual. O sea, es una tristeza.
R. Sí, pero queremos ir porque, además, a mí me gustaría también, como te acabo de decir, irnos presentando, que nos vayan poniendo cara, que nos conozcan. Ahora tenemos un proceso que es darnos a conocer. Este será el proceso de los próximos meses, aparte de la constitución interna. Y es que estamos con muchos temas de constitución interna, que es lo normal.
P. Y luego activar las comisiones de seguridad, cultura…
R. Eso es, activar las comisiones. Las comisiones ya están creadas.
P. Pero me refiero a las del Ayuntamiento… Vosotros, como asociación, podéis asignar una persona por cada comisión.
R. Sí, sí.
P. Bueno, pues a ver, un mensaje final.
R. Un mensaje final…. Bueno, sobre todo quiero hacer un llamamiento al activismo local, si lo queremos llamar así. Básicamente a La Latina se la percibe como un barrio un poco de paso. Sí, la gente que viene lo percibe como un sitio donde estar de paso.
P. De fin de semana.
R. Eso, de finde y tal. Y no: La Latina es un barrio. Es un barrio que, además, de lunes a viernes se vive mucho como un barrio. Es una cosa que a la gente le llama la atención y dice: “Es que La Latina es todo turista”. Y yo les digo: “Eso es porque vienes los viernes, sábados y domingos. Vente de lunes a viernes por la mañana, vas a ver cómo es un barrio como tal”. Así que yo, sobre todo, creo que haría un llamamiento para que la gente que quiera conocer gente en el barrio, que le apetezca participar en el barrio, que quiera hacer amigos, que quiera crear un poquito de tejido, vivas aquí desde hace un año, cinco o diez, vente a la asociación, conócenos, vente a tomar cañas, a dar paseos turísticos, a tejer comunidad, porque lo que queremos hacer de verdad, a microescala, es que empecemos a volver a conocernos entre los vecinos porque, a partir de que nos empecemos a conocernos, podremos empezar a hacer cosas juntos. Es decir, si yo no sé quién eres tú, tú no sabes mi nombre, yo no sé su nombre, ella no sabe su nombre, ¿cómo vamos a hacer algo? Si no nos saludamos entre nosotros, ¿cómo vamos a hacer algo? Perdonad que no tenga un mensaje muy concreto. Yo llevo diez años aquí, no conozco a medio barrio, pero en todos los sitios donde compro y que visito, en todos saben mi nombre y yo conozco sus nombres. Porque a mí me gusta, porque soy una persona social y me gusta conocer gente. Pues busco esto mismo como asociación vecinal: conozcámonos. Y, además, noto que la energía que ha habido en las dos o tres asambleas que hemos tenido es como de ganas de conocernos. Y quiero mandarle un mensaje a la gente mayor, por supuesto, pero sobre todo a la gente que no es tan mayor, gente de 30, 40, 45 años: este es tu barrio, es tu calle, es tu casa, estés un año, estés cinco, estés ocho; es decir, vive el barrio, disfrútalo, y para disfrutarlo y conocerlo no lo hagas solo con tus amigos, haz amigos en el propio barrio.
P. Bueno, pues yo creo que ha quedado perfecto. Sabéis que tenéis a vuestra disposición este periódico para escribir cuando queráis y con el consejo abierto y los debates de los viernes, que es una herramienta que, si queréis utilizar, está a vuestra disposición.
R. Genial, lo haremos.

Hemos puesto a Daniel un poquito a prueba con las situaciones que suponemos se les van a plantear, y sale muy bien de las dificultades porque no aspira a representar o disimular nada. De verdad, creemos que se van a encontrar con un barrio con vecinos asustados que quieren seguridad, limpieza, silencio y orden, y con otros vecinos que sienten la presión de la policía y las cámaras por todas partes. En el núcleo promotor vemos caras jóvenes, pero con trayectoria y no demasiado dispuestos a ser pastoreados por nadie. El barrio o los barrios son mucho más diversos de lo que parecen. Sentimos sintonía, pero nos diferenciamos en que nosotros hemos asumido el coste de polemizar y denunciar, y esta gente de La Chispera parece que apuesta por integrar de un modo amable y abrir el espacio con facilidad a quien quiera sumar. Veremos en proceso cómo se mueven. Desde luego, les deseamos lo mejor y que existan ya es una estupenda noticia. No sabemos si van a transformar el barrio o los barrios, pero lo que sí nos parece es que van a disfrutar en el intento. A NHU nos gusta mucho el movimiento vecinal clásico y lo hemos dicho muchas veces, pero si se enriquece con nuevos estilos, y eso merece la pena, no seremos nosotros quienes le restemos valor. Un espacio abierto, con capacidad para converger y, sobre todo, buena gente. Estaremos atentos…

Presidente de la Asociación Vecinal La Chispera