Entrevista a Dolores Galindo
Presidenta de Dragones de Lavapiés
Antes de empezar la entrevista, Dolores nos plantea la posibilidad de hacer una entrevista menos personal y una vez más explicamos la importancia que damos a poner en primera persona lo que se diga en nuestra entrevista de portada. Sabemos perfectamente que en Dragones de Lavapiés hay muchas voces, pero también sabemos que la de Dolores no es una más, por mucho que ella quiera diluir su mérito. Desde luego que un proyecto que ha cobrado una dimensión tan enorme cuenta con muchas manos, cabezas y corazones. Nos hubiera gustado hacer una entrevista más personal, pero Dolores no se deja y tampoco nos parece que debamos hacer ningún análisis crítico en esta ocasión, porque polémicas recientes no pueden difuminar en absoluto un trabajo tan importante para el barrio. Seguramente, Dragones tiene en su interior las mismas contradicciones que tiene el barrio y esto ocurre porque Dragones es puro barrio; esas contradicciones también las tenemos en el periódico porque algo que lleva moviéndose desde el 2013, en nuestro caso, y que está tan abierto, no es nada estático.
Con Dolores es fácil hablar y eso se nota desde el primer minuto. Esta es una entrevista que tendría que haberse hecho hace mucho tiempo, pero tampoco viene mal hacerla ahora y con la clara intención de poner en valor lo que hacen, de reiterarles que aquí tienen un espacio de expresión disponible y de recordar al barrio que, sean o no perfectos, lo que sí son es absolutamente imprescindibles.
Sin más preámbulos conectamos las grabadoras…
P.- Dolores Galindo, presidenta de Dragones de Lavapiés.
R.- Sí.
P.- ¿El nombre por qué? ¿Por qué Dragones? Te lo habrán preguntado muchas veces.
R. La verdad es que es una cosa que viene de lo que es el club, que es un club que empieza con niños. Pensamos que los niños se pueden identificar bien con las historias, con los animales mitológicos. Y, además, el dragón es un animal mitológico que está en todas las culturas. A nosotros nos gusta mucho contar historias. Creemos que somos un club que, además de jugar al fútbol, lo que hace es contar historias. Por eso un dragón ahí.
P. Sois seguramente el colectivo más potente del barrio.
R. Somos uno de los más numerosos.
P. No creo que haya casi ninguno más potente en el barrio, la dimensión es enorme.
R. Yo creo que, dentro de ese colectivo, de ese cuerpo de dragón, creo que hay como una especie de inteligencia colectiva donde cada uno de los miembros es supernecesario. ¡El niño más pequeño que juega en prebenjamín es que hace falta para el equipo! Porque, si no, ¿cómo marcamos los goles si no está ese jugador pequeñito que está ahí ilusionado, con ganas? Es que, si no está motivado, si los niños y las niñas no tienen ganas de jugar, este proyecto no funciona; o si las mujeres no tienen esa energía, esas ganas de jugar al fútbol y de cambiar el mundo. O sea, eso está ahí, las ganas de hacer un mundo más justo para todos, para las mujeres, para las personas discapacitadas… Tenemos un equipo de personas amputadas y luego tenemos un equipo de personas sin hogar. Representamos a España en la Homeless World Cup. Es un proyecto muy potente. Tenemos equipos de personas refugiadas. Tenemos equipos que representan lo que es nuestro barrio, un barrio superdiverso.
P. 600 personas…
R. 600 personas con 60 procedencias de nacionales diferentes. Eso es un reflejo de lo que somos y que incluye no solo esa diversidad, que es un poco una anécdota por las procedencias nacionales, sino una diversidad. Creo que en Dragones está toda la gente que viene a Lavapiés representada y que viene muchas veces apreciando lo que es la libertad de ser, la libertad de tener una identidad y de ser respetado por esa identidad. Saben lo que es luchar contra la discriminación.
P. Ya, pero esa buena relación que hay en Dragones, que a mí me consta, no es la que se produce siempre en el barrio. En el barrio las relaciones son mucho más difíciles. Es decir, que es un doble logro.
R. Yo creo que en el barrio sí hay oportunidades para esto. Hay espacios que son claramente muy de diálogo entre culturas, sí que los hay. Primero, toda la cultura, todos los teatros, algunos de ellos todavía más que otros. Y la moda… Aquí vienen los diseñadores más modernos a ser cazadores de tendencias, vienen a ver qué está ocurriendo. Y la gente que hace grafitis. En realidad, todo ese caldo cultural que hay en el barrio es muy abierto a eso, a quien es diferente. Se valora eso. Se valora tener una sensibilidad crítica, diferente, minoritaria. Lo minoritario aquí se respeta, y creo que de una forma mayor que en otros lugares.
En toda España creo que no hay un barrio que sea tan orgullosamente… Nosotros tenemos un equipo que es queer, que es crítico del orgullo crítico. Más crítico no se puede ser, o quizás sí, sería otro más. Añadamos otro «crítico» más. Somos muy críticos. Y a mí como periodista eso me alucina. Y tenemos en nuestro barrio la calle Miguel Servet.
P. Yo que soy muy político me queda claro que algo que tiene la fuerza y la potencia de lo que habéis montado, que es un currazo, seguramente quiere ser seducido por diferentes opciones políticas. El político que no intente llevarse bien con vosotros es un ingenuo.
R. Bueno, creo que en política nosotros tenemos muy claro que tanto por la diversidad que tenemos dentro del club como por las posiciones económicas y todas las intersecciones, ya que se habla tanto de interseccionalidad, hay una interseccionalidad que no solo es por la vulnerabilidad. Hay también mucha interseccionalidad por criterios económicos. Tenemos personas migrantes empresarias que tienen una posición muy clara o personas que a lo mejor trabajan en algo que es muy institucional y tienen un nivel adquisitivo mucho más bajo que esas otras personas migrantes empresarias.
P. ¿No os veis metidos en medio de tensiones que no son vuestras?
R. Pues alguna vez sí, supongo que sí. Y lo que tratamos siempre de defender es que desde la política, y también desde las instituciones, vean el valor de tener esa diversidad, el valor de tener esa minoría, ese espíritu crítico, esa gente que tiene el valor cívico de en un momento dado salirse de su comodidad y de su día a día, y de pensar en el colectivo, en el barrio, y tratar de buscar soluciones conjuntas porque luego, cuando hay situaciones muy críticas y muy negativas, como ha sido durante la pandemia, se ha demostrado que esas organizaciones hacían falta. Es que se nos olvida rapidísimo y, tal y como está el mundo, yo creo que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de esos tejidos de solidaridad clara.
P. Por ejemplo, recientemente nos consta esta última redada que hubo, y nosotros como NHU decimos sin problema que la policía no actuó del mejor modo posible y que vosotros estáis ahí protegiendo a los niños. Entonces, ¿os veis alguna vez metidos en situaciones…?
R. Sí, a veces nos vemos en situaciones en las que tenemos que reaccionar sin calcular tres pasos más allá o, a lo mejor, no calculamos completamente todo lo que va a venir después, pero sí que calculamos el efecto que va a tener sobre nuestros jugadores y jugadoras y las familias. El efecto que puede tener, por ejemplo, hacer una protesta, pues sabemos que pone en riesgo muchas cosas, pero sabemos que no podemos fallar a nuestros niños y a las familias. En eso sí que no podemos fallar.
A partir de ahí, sabemos que hay una espiral de un mundo político en el que nosotros no estamos y que puede azotarnos. Pero también lo hacemos con la esperanza de que se entienda desde dónde se hace porque tenemos mucha esperanza, incluso con los partidos políticos, a los que respetamos muchísimo porque, aunque hacen muchas cosas mal, y últimamente se habla muchísimo de todo lo que hacen mal, sé que los políticos muchas veces son personas que están muy entregadas y que están dando su tiempo, su seguridad. A mí me impresiona mucho ver cuando una persona, un político, tiene que llevar una escolta. Es que eso me impresiona de verdad. También están haciendo lo mismo, es decir, están pensando en lo colectivo y ahí me parece que muchas veces lo hacen así. Yo estoy con la esperanza de que esos políticos vean que estamos haciendo algo positivo y en la línea. Igual que yo veo que ellos hacen algo positivo, quiero que ellos entiendan que nosotros también.
P. Me queda claro que en Dragones estáis protegiendo a vuestros niños y niñas, y que desde luego la tensión que hay entre el delegado del Gobierno, la Comunidad y el Ayuntamiento no es vuestra tensión.
R. No, no. De hecho, lo que creemos es que de verdad hay soluciones para, por ejemplo, proteger más a la infancia y que deberían ser conjuntas. Es decir, no es solamente lo que pasó hace unos días. Nosotros llevamos muchos años observando en nuestra cancha, en un mundo tan pequeño, en un micromundo como es la cancha, cómo están los niños que están haciendo deporte y otros niños que se han adherido a bandas y que se están buscando autoprotección entre ellos. Esta es una realidad, es un síntoma de algo muy terrible que es la desprotección en la infancia. Esos chicos han estado ahí.
Hemos investigado. Tuvimos una ayuda de la Fundación Caraso, Museo Reina Sofía, Adidas. Después de la pandemia, con estas diferentes entidades, en distintos momentos, hicimos investigación volviendo a hablar con los chicos. Usamos el teatro en lugar del fútbol, haciendo monólogos, volviendo a hablar con chicos que habíamos tenido en los equipos y que luego se habían distanciado y habían tomado ese camino. Y lo que descubrimos era algo que realmente es así: que esos chicos habían estado atacados por el racismo, por la falta de oportunidades, por la precariedad, la falta de casa. Sí, el no tener una casa, un espacio seguro. Si no tienes un espacio seguro, ¿cómo vas a crecer? Entonces nosotros necesitamos enfocar en los niños que tienen más desprotección, protegerlos. ¿Y cómo? Pues tiene que ser mucho antes, no puede ser cuando ya han tomado mal muchas decisiones. Nosotros podemos verlo en el equipo, podemos ver los niños que están más desprotegidos. Hay que buscar soluciones y por eso necesitamos poner de acuerdo a todas las Administraciones, al Ayuntamiento, al Gobierno, a todos.
A veces lo que más me frustra de todo es que en Bruselas hay unos políticos, unos que toman decisiones, unos que dan las ayudas, que nos entienden mejor, porque claro que hacen falta medios para hacer todo eso. Estamos hablando de subvertir unas energías tremendamente negativas. Y nos entienden más allí.
P. Y los de aquí deberían aprender de vosotros, y lo digo con todas las letras. A mí lo que me parece es que no hay derecho a que con todo el currazo que estáis haciendo os quieran meter en medio de sus historias.
R. No voy a hacer falsa modestia. Nosotros no hemos hecho otra cosa que aprender en 11 años. Todo el tiempo aprendiendo y todo el tiempo tratando de hacer las cosas mejor. A veces nos podemos también equivocar, obviamente, pero en esa visión de la infancia desprotegida no nos hemos equivocado jamás. Siempre que hemos desconfiado, que hemos tenido miedo, porque es verdad que lo hemos tenido, pues vamos a mezclar niños que están bien con otros que no, cada vez que hemos tenido miedo, decía, hemos fallado. Nos damos cuenta de que tener miedo a hacer las cosas no funciona y, además, te causa más problemas más adelante. También teníamos miedo a extender el virus en el coronavirus; sin embargo, se demostró que lo que teníamos que hacer era ayudar y hacer el reparto de alimentos. Teníamos la intuición de que estar al aire libre iba a funcionar y realmente también eso lo vimos justo después de la pandemia, cuando incluso la OMS, la Organización Mundial de la Salud, cogió seis prácticas y una de ellas era la de Dragones, de cómo se había desconfinado con los niños. Nosotros habíamos visto, durante todo el tiempo que habíamos estado con el reparto de alimentos, que los niños estaban en casas oscuras, húmedas, las peores casas para vivir de toda Europa. Porque Madrid es maravilloso, pero el centro de Madrid y Lavapiés tiene infravivienda, y estar confinado en una infravivienda no es estar confinado en una casa del pueblo con terraza, con corral y con… No, es estar metido en una corrala que no es un corral, que es una corrala muy pequeña.
P. En todo caso sería interesante que la mala baba política, que cada vez hay más, no os salpicase. Aparte de que vosotros no sois nada tibios, sois totalmente antirracistas, clarísimo, pero que os metan en un jardín…
R. Y estamos seguros de que de aquí a un año esto va a ir cada vez a más, porque estamos en elecciones. Estamos seguros de que eso va a pasar. Y lo que vamos a tratar de hacer es siempre tener en cuenta eso, que nosotros estamos partiendo de un escenario en el que tenemos que colaborar. Sabemos que todos los políticos y todos los partidos tratan de, dentro de su perspectiva, hacer lo mejor para la comunidad. Y nosotros formamos parte de esa comunidad. Desde ese punto de vista, estamos tranquilos porque estamos buscando lo mismo.
P. En este barrio nadie habla mal de vosotros. No creo que no te sientas reconocida.
R. A veces nos pasa que hemos escuchado cosas; por ejemplo, al principio era “estos lo hacen por sus hijos”. La verdad es que eso me ponía muy furiosa, porque a nuestros hijos no los desatendíamos, nunca los llegamos a desatender, pero sí que los hemos criado de la forma en que queríamos criarlos, que es compartiendo. Y hemos hecho eso de una forma muy consciente. Pero no son 600 hijos ni tampoco somos una familia. Somos un club de fútbol, yo lo digo muy claro siempre. Una familia es otra cosa. Somos un club de fútbol con un objetivo muy claro, que es crear lazos entre nosotros, replicar cosas que sean buenas para que puedan pasar dentro del equipo y que puedan replicarse, como el acompañar a los niños que a lo mejor no pueden ser acompañados. Ese tipo de acciones, o tener muy buena valoración de la diversidad cultural, de lo que son los idiomas… La mayor parte de los proyectos que tenemos en Dragones, que no son puramente fútbol, o que son fútbol, pero no el fútbol que estaba habiendo hasta ahora, ha nacido desde dentro de la comunidad.
P. La gente tiene que entender que un proyecto a ti te obliga a entenderte con todo tipo de instituciones.
R. Total.
P. Que seguramente te toca muchas veces callarte tus ideas propias, que las tienes, me queda clarísimo, ¿no? Yo creo que gente más definida es imposible, pero tienes que hablar con todo el mundo y conseguir recursos, instalaciones, dinero…
R. Dependemos mucho de lo que son, pues, las instituciones. Como sociedad civil tenemos que manifestarnos o tenemos que expresar una opinión o rechazar una actuación, pues sabemos que en ese momento allí hay una tensión y que incluso la esencia misma del club, que es el tener acceso a los espacios públicos, se ve un poquito amenazada.
P. Cobráis pequeñas cuotas, pero con eso no da ni para…
R. No. Cuando hay alguien que quiere criticarnos, nos dice que cobramos cuotas. Y, además, cambian las cantidades. Eso nos lo dijeron hace poquito. Dicen: “¿Cobráis 150 € cada no sé cuánto?”. Y digo que no, que son 15 por 10, 150 €. Si lo quieres pagar al principio son 150 €. Económicamente dependemos de las ayudas de Europa y este año hemos tenido también una ayuda muy importante, porque tenemos ayudas que pueden ser económicas o las becas, las ayudas europeas y otras cosas que pasan que también son buenas a efectos de marca, de repercusión, de valor de marca, imagen, de confianza, pues confían en ti. Y este año hemos tenido a la Federación Española de Fútbol confiando en nosotros. Han estado recientemente haciendo el torneo de fútbol calle, fútbol que transforma en las canchas. Hemos tenido a LaLiga y a Puma, con esas camisetas de principio de curso y esa campaña de antirracismo. Yo en ese momento sé que tenemos también detractores, porque también LaLiga y Puma son entidades que tienen su propia imagen y sus propias polémicas. Nosotros, por ejemplo, sabemos que aportamos algo que nos ha costado muchísimo ganar, que es el respeto y la credibilidad. Sí, respeto y credibilidad en la lucha antirracista durante muchos años. Desde que empezamos, el primer partido que tuvimos de liga municipal, hubo insultos racistas. A partir de ese momento decidimos que nosotros íbamos a tener, claramente, una vocación y una intención de cambiar eso en el fútbol. Pero se nos ocurrió así, de un modo ambicioso. Dijimos: “Vamos a cambiar el fútbol porque no puede ser que haya niños que reciban insultos racistas en un partido de fútbol”.
P. A nosotros como NHU, que además somos un medio muy definido, lo que más nos puede interesar e importar es que el Ayuntamiento de Madrid, y me da lo mismo que lo gobierne Carmena o que lo gobierne Almeida, me da igual, os ceda las instalaciones que necesitéis sin ningún tipo de limitación. Y si el Ayuntamiento no lo hace, se equivoca.
R. Yo creo que sí.
P. O sea, ¿contáis con ese tipo de ayudas?
R. Cuando hace 11 años empezamos y cuando a Jorge Bolaños se le ocurrió pedir el espacio de Embajadores, 18, para jugar al fútbol, el Ayuntamiento lo aceptó. Pero también es verdad que llevábamos menos trayectoria y no sabíamos muy bien cómo hacer para poder pedir esa gestión y qué responsabilidades tendríamos, y nos costaba un poco entender cómo era esto. Con el tiempo ya entendimos que realmente era la única forma de poder consolidar el proyecto porque, si no tienes espacio, no tienes absolutamente nada y entonces así lo pedimos.
P. Ahora están en obras, ¿no?
R. Es muy bonito porque los vecinos nos llaman para preguntarnos, porque tienen miedo, y nos dicen “es que queremos que volváis”.
P. Evidentemente, estaría bueno.
R. Es precioso eso porque, cuando empezamos, aunque había una sensación positiva también había algunos muy críticos y, de hecho, ha habido alguno que sí, que ha sido más crítico y pensaba que aquello iba a ser un sitio de botellones. Se ha demostrado que la gestión que se ha hecho ha sido muy buena, abierta e inclusiva, yo creo. Hemos hecho hasta un manual de fútbol de mujeres, y las madres de todos los lugares del mundo, de Marruecos, de Brasil, de España y de muchos lugares más, dijeron: “Aquí nosotras queremos jugar al fútbol”. Yo creo que se atribuye también un poco al grafiti enorme del Rey de la Ruina.
P. Lo he visto en el vídeo, habéis hecho unos vídeos preciosos.
R. Sí, eso también nos lo dicen. Nos dicen: “Es que utilizáis mucho la comunicación y algunas veces sois como más fachada, ¿no?”.
P. ¿Propaganda?
R. Sí, eso a veces también nos lo dicen y la verdad es que entendemos que, si no estás ahí, no existes. Si no hubiéramos tenido el apoyo de los medios, no hubiéramos existido, no hubiéramos podido empujar todo esto.
P. ¿Para cuándo estará disponible ese espacio? Es lo que realmente se pregunta el barrio.
R. Eso a mí no me lo tienes que preguntar.
P. Bueno, pues se lo preguntaré a quien me responda. NHU pide que este ayuntamiento pierda el culo ya porque esté disponible cuanto antes.
R. Esperamos que pronto. En principio iba a ser después de Navidad. Es verdad que el barrio está lleno de humedades, de corrientes subterráneas, y habrá que ver lo que se tarda. Pero yo creo que están avanzando, que las obras siguen en marcha. Además, estoy muy feliz porque vi cómo protegían los árboles, que era algo que nos tenía preocupados porque habíamos plantado árboles, y realmente es importante. Siempre defendemos también el acceso de los niños, de las niñas, de los jugadores y las jugadoras a espacios verdes. Es que estamos en medio de Madrid.
P. Bueno, este barrio es poco verde.
R. Es poco verde y por eso el Retiro también es muy bueno.
P. También jugáis en la Chopera, ¿no?
R. Sí.
P. ¿Y lo ponen fácil?
R. Este año tenemos algún problema. Uno de los problemas que tenemos es que, por ejemplo, en el equipo de refugiados a nuestros jugadores, a veces, los cambian de sitio y rotan. Entonces, al haber puesto un sistema que ya lleva así años, lo que pasa es que no se cumplía la ley tan a pies juntillas. Ahora, si se pretende que nominalmente cada tarjeta de temporada haya que pagarla es un lío, porque empiezas pagando 5000, luego tienes que pagar 2000 y 2000, y cada vez que cambias jugadores hay que volverlas a pagar. Eso es algo que estamos en negociación, estamos hablando para que se contemple que esa forma para los clubes no es adecuada.
P. ¿Qué más instalaciones tenéis disponibles?
R. Estamos jugando en Orcasur, en Chopera, en Casino de la Reina y también en el Colegio Santa María. El año pasado era solo para las niñas, para los grupos de niñas. Tenemos tres equipos solo de mujeres, uno de mujeres y dos de niñas. Y este año nos lo han dejado también para los niños más pequeños.
P. ¿Tenéis alguna interlocución con el Ayuntamiento?
R. Sí, la verdad es que sí, que les podemos explicar lo que nos pasa.
P. También firmasteis un convenio, tenéis un localito que no es muy grande.
R. El local de la EMVS es claramente un espacio simbólico. Es verdad que tenemos una repercusión en lo que es el mundo del fútbol, porque también estamos dando la mejor cara de un mundo que no es tan bueno, que es el mundo de las competiciones deportivas, del mundo del fútbol. Es un mundo realmente duro, muy duro. Yo creo que el mundo del fútbol, cuando ve lo que ocurre en medio de la pandemia, cuando ve lo que estamos haciendo para luchar, también a veces entienden que les estamos ayudando, la verdad. Y creemos también que ellos van a cambiar con lo que nosotros estamos haciendo, que ellos van a ver que es verdad y que pueden hacer muchas más cosas de las que están haciendo.
El espacio de la EMVS, que es Patrimonio Nacional, para nosotros es un símbolo. Es el símbolo de la acogida, es el símbolo de ese corazón de España que estaba abierto a todos los pueblos de la península y que ahora está abierto a más lugares. Y para nosotros es muy muy importante. Cada vez que vienen estudiantes, y a veces vienen de la Liga Business School de Hong Kong, de Australia, de lugares lejanísimos, de Florida…, pues se lo enseñamos y les explicamos eso. Y les explicamos también, al mismo tiempo, qué es una corrala, qué es Madrid, qué es España.
P. Para ir cerrando, Dolores, ¿qué más necesitáis de las instituciones?
R. Necesitamos, por ejemplo, que ese espacio, que el año que viene se va a revisar, nos lo sigan poniendo fácil. Y que el lugar de Embajadores, 18, pues también. Sobre todo, que se entienda que es un proyecto de barrio, pero que también tiene proyección fuera. Que nos escuchen cuando, por ejemplo, ponemos en marcha proyectos que tienen que ver con la infancia y que entiendan que nosotros, con los padres, podemos crear comunidad e impactar más.
Esta comunidad ya funciona muy bien ayudándose unos a otros, pero hay casos que son mucho más que un reto; por ejemplo, luchar contra el sinhogarismo. Tenemos dos maravillosos voluntarios. Uno es trabajador social, el otro viene de estar 13 años en Tailandia poniendo en marcha una ONG que ayuda a refugiados. Son personas formadísimas. Tenemos un capital humano increíble, que no puede vivir del aire; ya hemos demostrado hasta dónde podemos llegar viviendo del aire. Pero es que necesitamos la manera de poder contratarlos, de poder retenerlos… Hemos tenido este año tres o cuatro contratos, pero eso con los proyectos europeos, con el apoyo de Europa. Con el apoyo del Ayuntamiento podemos tener a una persona más o menos a tiempo parcial, pero es que lo que necesitamos es entender que las palmaditas en la espalda ya no nos valen. Ahora lo que necesitamos son fondos. Yo entiendo que nos auditen, que nos pidan explicaciones, que venga gente a asesorar desde dentro; entiendo que puede haber otro tipo de estructura, pero que lo que hemos hecho, lo que hemos aprendido, que no se pierda porque es algo que creo que merece la pena que se mantenga.
P. Para acabar, ¿qué necesitáis del barrio? Es decir, de la asociación de vecinos, de la asociación de comerciantes, de este periódico, de los colectivos…
R. A mí me pasaba, también cuando empecé en la asociación del AMPA del Colegio Santa María, que parecía como que ya estaba todo hecho. Era como que entras ahí y parece que los demás saben más, que los demás ya lo tienen… Como si su oficio fuera ese. Pues que entiendan que esto no es que esté todo hecho, que la horizontalidad que siempre tratamos de promover dentro de Dragones lo vea también el barrio. Que esto es algo que hace el barrio. ¡Es que puede estar tan orgulloso Lavapiés de tener tres equipos de refugiados! Un barrio que consigue tener todo esto, que consigue tener equipos de personas sin hogar, que representamos a España en Oslo este año en el mundial de personas sin hogar, porque la UEFA y la Federación Española tienen un reconocimiento muy grande a ese tipo de proyectos, y por eso pudimos llegar allí. Pero es que tenemos a nuestra gente representando a España. Las Dragonas de Lavapiés en Basilea representando a España también en el fútbol calle. Y la ayuda que nos dio el Ministerio de Igualdad para escribir cómo los clubes de fútbol tienen que cambiar para que haya mujeres dentro de los clubes de fútbol base. O sea, todos los cambios que hemos conseguido, que van del fútbol a la sociedad y de la sociedad al fútbol, porque es un diálogo, y lo hemos conseguido desde aquí, desde este barrio.
P. Lo que me dices me lo creo absolutamente. Os ofrecemos el periódico para lo que necesitéis. Desde NHU nos emplazamos para no permitir que nadie os toque ni un pelo y en daros las gracias por esta entrevista y por existir…
No se nos escapa que esta entrevista es muy parcial por nuestra parte y esa parcialidad es absolutamente consciente. Hay opiniones que no compartimos seguramente y, por poner un ejemplo, para nosotros la gestión de la pandemia o el rol de la OMS seguramente es mucho más cuestionable de lo que Dolores dice en la entrevista y así puede ocurrir en otros aspectos. La acción de la policía en el barrio por supuesto que puede ser objeto de crítica y sabemos que hay un debate permanente que en estas páginas se ha expresado muchas veces, y en el caso de Dragones de Lavapiés es absolutamente entendible que se intente proteger a las niñas y niños de problemas y situaciones que en el barrio cada vez son más frecuentes.
Nos gusta Dolores y nos gusta que no tenga disfraz alguno, y seguramente no sea muy político en estos tiempos raros. Hay que volcarse con este proyecto social y deportivo, y hay que dotar de medios a tanto trabajo voluntario generoso.
El barrio no es uniforme y es verdad que últimamente la tensión nos dificulta el hablar desde emplazamientos distintos. Y eso lo decimos desde NHU. Hablemos y abramos debate desde los espacios de debate y reflexión, y apoyemos los espacios conjuntos que se abren por encima de las diferencias y con la intención de superar esas diferencias.
