El gasto público
El Estado, incluyendo el Gobierno central, comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones provinciales, empresas y organismos públicos, gastó, según los últimos datos oficiales en 2024, 725.000 millones de euros en el año 2024. Esto equivale al 45,5 por ciento del producto interior bruto, casi la mitad de toda la riqueza que genera el país en un solo año, lo que supone para cada español 15.000 euros. En los últimos siete años, el gasto público se ha disparado cerca de 220.000 euros, ya que ha pasado de 500.000 millones de euros a cerca de 720.000 millones. Es decir, el gasto público ha crecido mucho más que el PIB, mientras que la riqueza nacional se ha mantenido más o menos estancada en estos últimos años. El gasto ha pasado del 41,5 por ciento del PIB en 2028 al 45,5 por ciento en la actualidad, de manera que el Estado cuesta a cada español 4000 euros más al año que en 2018.
Como el sector público gasta mucho más, también tiene que recaudar mucho más. Todo el dinero que maneja el Estado sale de los españoles, de las familias, las empresas, de los trabajadores y autónomos. La recaudación fiscal también marca récord y ronda los 600.000 millones de euros en el año 2024. La diferencia entre ingresos y gastos se cubre con deuda pública pidiendo dinero en los mercados. El Gobierno ha subido los impuestos de forma muy sustancial para poder recaudar mucho más. El IRPF ha pasado de poco más de 40.000 millones de euros de recaudación en el año 2004 a unos 80.000 millones en 2018, a ingresar la cantidad de 140.000 millones en el año 2024, el pasado ejercicio. Y lo mismo pasa con el IVA y las cotizaciones sociales. Esto explica en parte por qué no llegamos a fin de mes. Mientras los precios suben, nosotros ganamos más o menos lo mismo, pero cada vez pagamos más en impuestos. No en vano, de poco vale que nos suban los sueldos si luego viene Hacienda y se queda con gran parte de esa subida elevando también el impuesto sobre la renta o las cotizaciones sociales.
Y, sin embargo, los servicios públicos funcionan cada vez peor. ¿Cómo es posible? El 69 por ciento de los españoles afirman, en diferentes encuestas, que los servicios públicos funcionan peor. Y los que más empeoran son por este orden la sanidad pública, la seguridad en las calles y el transporte público: el funcionamiento de los trenes, el metro, los autobuses, los aeropuertos. ¿Cómo es posible que gastemos más que nunca, paguemos más impuestos que nunca y, sin embargo, los servicios públicos funcionen cada vez peor? Una de las razones es que la población ha crecido mucho en los últimos años, pero algunos servicios e inversiones públicas se mantienen estancadas, es decir, no han crecido al mismo ritmo que el aumento de la población.
La inmensa mayoría del dinero público se dedica al pago de pensiones, bajas laborales, bajas por enfermedad, el también conocido como absentismo laboral. En concreto, esa partida representa el 34 por ciento del gasto público total. Estamos hablando de unos 250.000 millones de euros al año. El dinero destinado a educación y sanidad representa menos, el 23 por ciento del gasto total. Estamos hablando de unos 170. 000 millones al año. La seguridad apenas representa el 4 por ciento del gasto al igual que el transporte público, con un porcentaje muy similar, apenas el 4 por ciento. Mientras que el gasto destinado a defensa tan solo supone el 2 por ciento. El gasto en pensiones supera ampliamente los 200.000 millones de euros al año y esta factura va a crecer cada vez más con el paso del tiempo, a no ser que los políticos hagan algo. Los españoles aportamos de media unos 21.000 euros más en impuestos de lo que recibimos en servicios públicos básicos como sanidad, educación y pensiones a lo largo de toda nuestra vida. Es decir, la mayoría de los españoles pagamos muchos más impuestos de lo que recibimos vía servicios públicos, y el problema es que el gasto público en pensiones va a seguir creciendo de forma muy sustancial en los próximos años.
