Dentro de la Luna
¿Se puede contemplar un negocio como una obra de arte que precisa de un artista?
Esta representación podría tratarse de un viaje a la Luna, ya que he tomado una de mis obras de arte, titulada Luna azul, para este capítulo. Con ayuda de la IA altero la composición adentrándome con lo sucedido en uno de mis trabajos de construcción, introduciéndolo como en una cápsula de contorno azulado a modo de barrera de protección, dentro de la Luna, simplemente dando la orden y a golpe de clic; transportando a la obra artística por un universo donde los objetos reposan su belleza a través de una representación efímera y conceptual a la vez, trasmitiendo una contemplación de los estados de ánimo, como situarse en el interior de una burbuja o sentirse dentro del círculo simbólico del yin y el yang.
Existen situaciones que me han limitado con dureza y por mucho que quiera olvidar siempre están presentes en mi vida, pues han sido momentos de cambio, de tratar de evitar volver a golpearme con la misma piedra. Me sitúo en el año 2009, en plena crisis en la construcción. Yo fui uno de los muchos afectados que pueden identificarse en este capítulo. Creo que a todos los que pasamos por este drama nos ocurrieron las cosas de manera diferente, pero el resultado se materializó en pérdidas económicas principalmente. Me pregunto muchas veces si lo ocurrido en la intersección entre mi vocación y el trabajo que desarrollé hasta el momento tendría que llegar a su fin. O intuitivamente conducir mi vida hacia una actualización de mis aptitudes artísticas, hasta el momento dormidas, o dirigirme hacia una senda espiritual o, tal vez, merezca la pena hacer una reestructuración de la educación profesional aprendida.
Esta imagen disimulada pero catastrofista me hace sentir una sensibilidad de rabia y euforia al mismo tiempo, contemplando lo construido y lo destruido de un destino predestinado. Se trataba de la ejecución de una moderna construcción de 20 viviendas en bloque. Todo iba de maravilla. Contrato firmado con buenos precios y facilidades de pago para ganar dinero. Tenía una gran motivación, ganas de crecer en el sector. Pero algo dentro de mí noté raro en los momentos de la negociación y ajuste de precios. La discusión de las partidas estructurales de la obra fue mínima, y es que el resultado de hacer una buena obra donde obtener un beneficio de abundancia terminó injiriendo ruina; es decir, la empresa para la que estaba prestando los servicios declaró quiebra técnica, terminando por presentar un concurso voluntario de acreedores, y eso tuvo consecuencias muy graves en mi empresa, pues ya llevábamos ejecutada la mitad de la estructura de la obra. Todos los pagos emitidos fueron devueltos, generando un gran caos y un tremendo desequilibrio económico en mi empresa, pues tuve que tomar prestado de otras obras que tenía activas parte de sus certificaciones para cubrir los salarios de trabajadores, y tratando de renegociar con los proveedores de material las cantidades adeudadas.
La obra quedó paralizada por la intervención del juzgado, autorizándome a la retirada del material portante. Se puede apreciar que lo que parece haber sido un terremoto fue realizado por la acción humana, que con rabia hubo que destruir lo construido (un forjado compuesto por su vigueta, bovedilla y vigas de hierro) para recuperar la estructura que soportaba ese material que instantes antes descansaba limpio y ordenado para ser hormigonado y seguir creciendo la edificación. Como se ve en la imagen, así quedó durante años ese material que yace desplomado sobre el suelo de hormigón, arropado por pilares en espera, hasta que el juzgado resolvió el concurso
Después de todo, ese edificio se ve terminado; hay personas viviendo actualmente.
Como aprendizaje, las facilidades económicas son como celdas de castigo que hay que prevenir utilizando un informe económico de riesgos del demandante.
Pero la vida sigue, y sigo aprendiendo cosas nuevas y dignas de contar para aportar valor y ayudar a otras personas.
