Vuelta Ciclista
Estoy en contra de la violencia, por lo que no justifico a Hamás. Como en cualquier lugar del mundo, en todos los países existe gente deleznable y gente de bien, incluidos Palestina e Israel.
El 7/10/2023, Hamás cometió un execrable atentado e hizo rehenes israelíes. Desde entonces, además de todo a lo que tristemente estamos acostumbrados en cuanto a atentados, intifadas y los alto el fuego, la situación es tal que la actual Palestina es un cruento campo de batalla, sin tregua por parte de Israel, que ha ido sustituyendo ciudades por montañas de escombros.
Guerra desigual que ha llevado a la destrucción de todo un país y todo un pueblo, pueblo que, según algunos, es el escudo humano de Hamás, y que, según la mayoría, está sufriendo las consecuencias de una lucha ancestral de dos Gobiernos que no consideran el sufrimiento, dolor y muerte de la sociedad civil. La acción de Hamás es imperdonable, y la reacción de Israel es desmedida, inhumana, genocida.
GENOCIDIO, sí, porque lo es. Masacre de población inocente, que poco o nada tendrá que ver con sus gobernantes y que está pagando las consecuencias de un atentado, a manos de un Genocida Asesino y Dictador, Benjamín Netanyahu, presidente israelí, que se ha propuesto acabar de forma sangrienta y desalmada con el pueblo palestino.
El mundo clama el alto el fuego, mientras misiles y bombas israelíes hacen oídos sordos, reventando edificios y vidas humanas, seres inocentes que incluso mueren de inanición, pues ni acceso a la ayuda humanitaria les permiten.
A pesar de este clamor, el Gobierno israelí sigue indemne e impasible, manda delegaciones a festivales de la canción, eventos deportivos…, blanqueando así sus acciones asesinas.
En la Vuelta Ciclista a España, el pueblo vio una posibilidad de protesta contra esta impunidad, gritando “Fuera Israel”, por la participación de un equipo de este país. Los españoles quisieron demostrar su rechazo a Netanyahu, al Genocidio, protestando en cada etapa y apostándose a lo largo del recorrido de Madrid para la última, que se anuló.
Se salió a la calle de forma pacífica, con banderas palestinas, kufiyas, o vestidos con los colores de la bandera, para formar una humana de grandes dimensiones.
Desde Atocha, donde yo estuve y sin recibir directrices de nadie, lo que pude ver, según iba, fue un comportamiento general pacífico, aunque se entonasen gritos de “No al Genocidio, Palestina Libre, Netanyahu Asesino”. No vi absolutamente a nadie realizar actos vandálicos. Los coches de patrocinadores pasaron libremente por el recorrido, cinco minutos antes de que un periodista confirmase la cancelación de la etapa y, tras el clamor de satisfacción, otro periodista volcase una valla y la gente saliese a la carretera.
Rodeado el final de recorrido de numerosos coches antidisturbios, incluida una tanqueta, los efectivos empezaron a echar botes de humo, tirar pelotas de goma y echar gas pimienta. La gente, en su salto a la carretera, volcó el resto de vallas amontonándolas, sin agredir a nadie, vallas que, en un momento dado, uno de los policías retiró tirando algunas hacia un lado. Mientras algunos se retiraban, un policía arremetió contra una mujer mayor y, al ser increpado por ello, se ensañó con la porra en el cuerpo de Olga, dejándole significativas lesiones en piernas, costado y codo (hay vídeos y fotos). El público celebró sin más el logro de evitar correr al equipo israelí.
Blanquear los asesinatos mediante el deporte no tiene cabida en ningún lugar. Hitler, que pretendió exterminar a los que hoy están exterminando al pueblo palestino, blanqueó sus crímenes con el deporte.
La Vuelta se paró, pero no por agresiones a ciclistas, sino posiblemente por el miedo de los organizadores a un pueblo que gritaba “Fuera Israel, No al Genocidio, Netanyahu asesino”.
Amigos en otros puntos vivieron lo mismo que yo. Hemos tenido que escuchar que se nos llamase gentuza, yihadistas o kaleborrokas, por parte de quienes siguen defendiendo que lo de Gaza no es un Genocidio, aunque algún policía tirase la valla a los manifestantes que esperaban pacíficamente (hay vídeos de ello), digan que tenían órdenes de no cargar y las noticias sean que, de los 22 heridos, solo uno tiene una rotura, y el resto torceduras o lesiones leves, que pudieran deberse incluso a tropiezos.
Los ciclistas no son culpables, pero el pueblo palestino tampoco, y cualquier acción no violenta por parte de los países, que conlleve parar este GENOCIDIO, es perfectamente válida y merece llevarse a cabo.
María Isabel Dorado
