El vecino del mesEntrevistas

Entrevista a Taleb Alisalem

By 16 de octubre de 2025noviembre 9th, 2025No Comments

Taleb llega solo, pero se mueve con soltura y cercanía. Solemos recordar que esta publicación no tiene miedo ni hipotecas y que puede hablar con toda libertad, pero se nota que no es necesario porque este joven saharaui está acostumbrado a hacerlo. Sabemos que está enfadado con el abandono y la traición que han sufrido en los entornos de izquierdas de este país y de este barrio, y desde luego que nosotros nos sentimos también aludidos y concernidos. Algo hemos oído de que Taleb ha sido criticado por aparecer en alguno de esos medios periféricos o por posicionarse en alguno de los conflictos o noticias recientes, pero no tenemos la menor duda de que se trata de un modo desesperado de silenciar a alguien decente para tapar vergüenzas propias. Taleb tiene todo el derecho a sentirse enfadado y traicionado, y tiene todo el derecho a utilizar cualquier medio o plataforma para difundir su causa. Comenzamos la entrevista sin dilaciones y ya sabemos que se va a tratar de algo muy intenso…

P. Bueno, como siempre hacemos, ¿te presentas tú? Te hablo de tú.
R. Sí, claro, por supuesto, de tú. Mi nombre es Taleb Alisalem. Nací en los campamentos de refugiados saharauis y gracias al programa Vacaciones en Paz, que es un programa que se dedica a traer niños desde los campamentos para que pasen el verano acogidos por familias españolas, me quedé con la familia de acogida en un pueblecito de Sevilla. Yo siempre explico que, cuando eres un niño y te preguntan cómo es nacer en los campamentos de refugiados, muchos se piensan que puede ser un trauma, un drama. Lo recuerdo como la época más feliz de mi vida porque, cuando eres niño, no tienes nada con lo que comparar, sobre todo la gente de mi época, que no había internet, no había teléfonos, vivíamos en los campamentos y éramos muy felices porque creíamos que vivir en tiendas de campaña, sin electricidad, sin agua potable, con recursos mínimos, jugando en la arena descalzos todo el día, era lo normal. No conocíamos otra realidad. Luego llegó un poco el hecho de vivir con la familia española para romper esa realidad. Siempre se lo dije a mis compañeros, a los otros niños saharauis que vinieron con familias españolas, que acabamos madurando mucho antes de tiempo porque, en el momento en que llegas aquí, absolutamente todo te sorprende.
Vine con ocho años y me decía mi familia de acogida que me pasaba todo el día encendiendo y apagando la luz. No entendía por qué un botón puede encender o apagar la luz, o tirar de la cadena, o subía y bajaba escaleras. El primer mes tenía miedo, me tenían que llevar en brazos. Y esto hace que te hagas muchas preguntas desde muy pequeño: ¿por qué ellos tienen esto y nosotros no? ¿De dónde vengo? ¿Por qué yo vengo de esta realidad? Y eso me ha convertido en cierto modo en lo que soy. La respuesta a todas esas preguntas es una respuesta muy dura. Te das cuenta de que eres víctima de un conflicto político, de una injusticia que cruza tu vida, la condiciona casi para siempre, y es lo que te convierte en lo que hoy eres: una especie de luchador, activista, revolucionario, que intenta, aportando su grano de arena, que se sepa de esta causa, que se sepa de esta lucha.
P. ¿Con tu familia de acogida te quedó buena relación, una relación de afecto?
R. Sí, sigo manteniendo la relación, voy a celebrar las navidades con ellos y demás. Pero con esto te quería decir que hoy soy un reconocido activista debido a un recorrido de vida que ha hecho que no sea una elección. Siempre digo que no es una elección el hecho de posicionarme de este modo y dedicar casi todo mi tiempo libre a la lucha por la causa saharaui. No ha sido una opción ni una elección, sino una obligación porque te das cuenta de que estás en medio.
P. Veo que tu compromiso con tu pueblo es total.
R. Sí, es total y completo, y es también una obligación porque tuve la oportunidad de venir aquí, de estudiar, de formarme, de tener acceso a internet, a una casa, a un trabajo, pero cuando vuelvo a los campamentos veo que los jóvenes de mi edad están en una constante espera.
P. Tu acogida, ¿quién la movió? ¿Fue algún colectivo político?
R. No, se llama Programa Vacaciones en Paz. Es un programa que empezó en los años setenta, después de que España abandonara al Sáhara de aquella forma. Digamos que mucha gente en España en los años setenta estaba muy enfadada con la forma en la que se abandona al pueblo saharaui, y se preguntaron cómo ayudar a los saharauis que tuvieron que huir de su tierra, que son refugiados, y en los años setenta, creo que en 1978, crearon este programa que se llama Vacaciones en Paz.
P. Eso lo movió mucho el Partido Comunista de Izquierda Unida.
R. En aquel entonces, sí. Sobre todo, de esos círculos, lo apoyaba mucho el Partido Comunista, Izquierda Unida, hasta el Partido Socialista en sus tiempos buenos.
P. ¿Y qué pasa ahora? ¿La izquierda se olvidó?
R. No, no es que la izquierda se olvide, es que ya no hay izquierda real.
P. ¿Ah, que no hay izquierda real? Esa conclusión me gusta.
R. No, no hay izquierda real. Hay un disfraz, un escaparate de lo que podría ser la izquierda, pero no hay una izquierda real. Yo creo que, cuando se olvidan los valores obreros, cuando se alejan de las calles para concentrarse en los congresos, en los grandes restaurantes, en las grandes galas, y se alejan de los barrios, se alejan de la gente, se alejan de los obreros, se alejan de las fábricas, se alejan de los bares, de la calle, pues difícilmente podrán hablar también en nombre de ellos.
R. Con Sumar y con el PSOE ya he visto que estás muy enfadado. Con Podemos, ¿qué tal es la relación? ¿Hay algo más decente con Podemos?
R. Yo creo que, al fin y al cabo, acaban siendo todos, lamentablemente, lo mismo. Recuerda que la primera traición la sufrimos los saharauis cuando el Gobierno franquista entregó el Sáhara Occidental a Marruecos. La segunda traición la sufrimos en el año 2022, cuando en el Gobierno estaba Pedro Sánchez con Podemos, en lo que se conocía como el Gobierno más progresista de la historia. Pero los saharauis hemos visto cómo Marruecos empezó a bombardear a nuestro pueblo, a saquear nuestros recursos naturales, con el beneplácito del Gobierno más progresista de la historia. Lo único que hizo Podemos en aquel entonces fue un tuit, un tuit que no ha llegado a las decenas de víctimas de Marruecos ni a los campamentos.
P. Son silencios vergonzosos.
R. Totalmente, es vergonzoso. De hecho, esperábamos mucho más. Yo siempre he estado, tengo que decir, muy cercano a Podemos desde sus inicios. He estado en las protestas en Sol. Era muy joven, era adolescente, pero me he venido desde Andalucía para estar en aquellas acampadas. Viví el nacimiento de Podemos, hacía lo posible por ir a escuchar los discursos de Pablo Iglesias, que me deleitaba con esas promesas, al más puro estilo Felipe González en sus principios. Decía: “Cuando lleguemos al Gobierno y tengamos una oportunidad de poder, vamos a descolonizar el Sáhara Occidental, vamos a reconocer a la República Saharaui”. Y fíjate, cosas de la vida, que fue cuando ellos llegaron al poder, junto con el Partido Socialista, que se volvió a vender.
P. ¿Y cómo los compra el dictador de Marruecos? Porque es una dictadura.
R. Sí, sí, totalmente, es una dictadura feroz que practica el fascismo. Ahora se habla mucho del fascismo, y a mí me parece una gran contradicción que, desde los círculos de la mal llamada izquierda progresista, se hable mucho de fascismo. Todo es fascismo, desde un autoritarismo ideológico que acaba siendo fascista, paradójicamente, pero eso ya es otro tema. Pero, sin embargo, no hay ningún tipo de crítica sobre esto: que están aliados con un Gobierno, el marroquí, que es un régimen colonial y fascista, que practica una política fascista, autoritaria, dictatorial, no solo contra el pueblo saharaui o el pueblo rifeño, sino también contra su propio pueblo. Hay una relación directa entre el Partido Socialista y el régimen de Marruecos, que va desde el chantaje y la amenaza con cuestiones como la inmigración, el tráfico de drogas, el espionaje, el móvil del Gobierno, del presidente, de varios miembros de su Gobierno, información que Marruecos puede tener, hasta relaciones personales que tiene la cúpula de poder de Marruecos con la cúpula del Partido Socialista. Hablamos de Felipe González…
P. Sí, de Felipe González sabemos que tuvo allí un palacete.
R. Hablamos también de Zapatero, que va a Marruecos cada dos o tres meses a dar conferencias muy bien pagadas, no sabemos si a través de…
P. Pero como Pedro Sánchez nadie. Es decir, ahora ya han llegado a un nivel de complicidad mayor.
R. Sí, pero es una estructura que funciona. O sea, tienes que tener en cuenta que María Trujillo fue ministra con el Gobierno de Zapatero, vive en Marruecos, trabaja para el régimen marroquí. Aguilar, que fue ministro de Justicia con Zapatero y tiene un gran peso dentro del Partido Socialista, es eurodiputado ahora, es uno de los mayores lobistas de Marruecos en Bruselas. Hablamos de Bono, José Bono. Hace muy pocos meses estuvo en el Sáhara Occidental, en la parte ocupada, promocionando la ocupación. Para ponerte un ejemplo, es como si un ministro ahora va a Israel a promocionar y a decir: “No, no, es que todo esto, toda Gaza hay que borrarla y hay que poner un resort y poner playas”. Imagínate un ministro haciendo eso. Es lo que hizo José Bono en la parte del Sáhara Occidental ocupada. Hay una estructura que funciona dentro del Partido Socialista, que tiene una presión y un control absolutos sobre Pedro Sánchez y toda la cúpula del Partido Socialista, que lo lleva a servir directamente a los intereses de Marruecos. Y, por consiguiente, esa presión también se ejerce sobre Sumar.
P. Pero Sumar es la prótesis. De Podemos esperábamos algo más.
R. Sí, por supuesto que esperábamos, pero yo creo que Podemos fue la decepción de muchos. Hace poco he visto como Pablo Iglesias subió un vídeo a sus redes sociales anunciando un gran cambio… de su bar. Entonces, hice una comparativa que me pareció muy triste.
P. Un gran cambio, puntos suspensivos, de su bar.
R. Sí. Hice una comparativa con hace años, cuando le escuchaba y esperaba ese gran cambio de país, ese gran cambio de sistema, ese gran cambio de política, de ideología. Y, de repente, me pregunto en qué momento se convirtió Podemos, que venía a decir sí se puede cambiar el sistema, cambiar el Estado, cambiar la política, poner justicia, en qué momento, decía, se convirtió en “dadme dinero para cambiar mi bar”.
P. Izquierda Unida y el Partido Comunista se implicaron en otro momento. Yo conozco a gente que tenía el corazón puesto en el Sáhara. ¿Ahí qué pasa? O sea, no veo que ahora haya militantes enfadados.
R. Sí, he estado muy cerca de Izquierda Unida, sobre todo de grupos, también del Partido Comunista y demás, que poco a poco se han ido desintegrando, han ido formando pequeñas asociaciones, pequeños grupos, porque estaban muy enfadados con la cúpula, muy enfadados con la estructura del partido. Creo que lo que ha pasado es eso, que se ha ido eliminando a la gente creyente, a la gente que de verdad milita desde la ideología y no desde un interés personal, un interés económico, un interés por llegar al poder. Se ha ido un poco eliminando a toda esa gente y se ha dejado a los típicos trepas, a los que sí que tienen interés y son capaces de vender cualquier discurso, vender cualquier ideología, vender cualquier tipo de vestimenta, aparecer de la forma que sea representando a la clase obrera, aprovechar cualquier asociación vecinal, cualquier problema en los barrios, venir, dar su discurso, hacerse las fotos y demás, cuando su interés ni es esa gente, ni es la calle, ni es el obrero, sino llegar a la cúpula del poder. Y, lamentablemente, esa es la gente que ha quedado liderando casi todas las agrupaciones de izquierda. Y la gente de verdad, los militantes de la izquierda real, pues se han acabado concentrando en pequeños y minúsculos grupos, asociaciones, completamente diseccionados, lamentándose de lo que están viendo.
P. Marruecos y la Marcha Verde…, ya aquello fue un ejercicio de ingeniería social y de estrategia tramposa. Ahora con la migración, o con algún tipo de migración, ¿mueven también estrategias perversas?
R. Sí, pero mucha gente. He estado hace muy poco, a raíz de lo de Torre Pacheco, muy presente en los medios de comunicación hablando de esta cuestión, y mucha gente, especialmente desde estos grupos de la mal llamada izquierda, ha entendido que yo estaba como facilitando o aplaudiendo el discurso fascista de la derecha más rancia. ¿Pero es que no se dan cuenta de que lo que está haciendo Marruecos es un atentado directamente contra la propia migración? Es decir, cuando Marruecos, hoy en día, y esto es real y es comprobable, pone vuelos directos desde Marruecos, con Royal Air Maroc, que es la aerolínea marroquí que más vuela en África, y pone vuelos a países de África que sufren hambruna o que están en guerra, ¿esto qué quiere decir? Donde la gente está desesperada por salir y por buscar un futuro mejor. No les pide visado y les pone vuelos muy baratos. ¿Qué quiere decir esto? Que los va concentrando en Marruecos. Los va concentrando en distintos bosques en el norte, también en el sur, en la parte del Sáhara ocupado. Media Luna Roja marroquí les da algo de alimentos y cuando quieren presionar, como en el año 2021, abren la frontera, mandan 10.000 personas, no importándoles nada los que vayan a morir, para presionar a Europa, para presionar a España. Los utiliza básicamente como un negocio. También, en ese tiempo en que ellos están esperando, se los utiliza como mano de obra barata, en la construcción, en la limpieza y demás, pagándoles menos de un euro al día y trabajando más de 15 o 16 horas sin ser supervisado por nadie.
P. ¿Recibís alguna ayuda de algún otro país de Europa? ¿Qué ayuda recibe el Sáhara, qué amigos tiene?
R. Lamentablemente, de Europa no. Del bando, digamos, originariamente occidental u originalmente imperialista, no. Recibimos ayuda por parte de países como Sudáfrica, como Argelia, como Cuba, Venezuela, México. Los países, digamos, del sur global y los países que tienen una historia también de lucha revolucionaria. De esos países sí que recibimos ayuda directa.

P. Pero en Europa aún se sigue defendiendo el derecho a la autodeterminación.
R. Sí, se sigue defendiendo.
P. Salvo España, es decir.
R. Sí.
P. España incluso no llega a ese…
R. No, no, no. España ha reconocido a Marruecos, abiertamente violando… O sea, siempre pongo el mismo ejemplo. España, en lo que es la cuestión de Ucrania, abandera la legalidad internacional. Es decir, dicen que Rusia está violando la legalidad internacional, está ocupando un territorio que no debería porque es una violación de la legalidad internacional. Pero en el mismo discurso dicen que apoyan a Marruecos y que el Sáhara tiene que ser marroquí. Es una violación directa a la legalidad internacional porque, según la legalidad internacional, el Sáhara Occidental no es un territorio marroquí: es la última colonia pendiente de descolonizar en África, cuya potencia administradora hasta hoy, y esto mucha gente lo desconoce, es el Estado español. Yo siempre lo repito: no estamos pidiendo a los políticos españoles limosna en plan “por favor, ayúdame”. No, no, no. Es que hay una responsabilidad jurídica como potencia administradora que tiene el Estado español y que tiene que cumplir. Siempre pongo el ejemplo de Portugal. Portugal tenía un caso exactamente igual, que es Timor Oriental. Lo abandonó en los años 70, se lo entregó a Indonesia, como España entregó el Sáhara a Marruecos, y veinte, treinta años después llegó un Gobierno socialcomunista en los años 2000 a Portugal y dijo que se acabó, que iban a descolonizar. Y fue treinta años después cuando fueron ante la ONU, asumieron la responsabilidad y Timor se declaró independiente en el año 2002, y hoy es un Estado independiente. Nosotros lo que les exigimos a los políticos españoles es simplemente que hagan eso, que cumplan con su responsabilidad. Pero, más allá de no cumplir con su responsabilidad, además apoyan directamente a Marruecos en su ocupación del Sáhara.
P. Entonces, mucho silencio con el Sáhara y ahora cierta definición con el tema de Gaza, cuando Marruecos es amigo de Israel y de Estados Unidos. Es un acto de hipocresía, ¿no?
R. Totalmente, pero es el mismo acto de hipocresía que comete la derecha. Porque también, cuando gobernaba la derecha, me daba muchísima rabia que los telediarios, las televisiones, el discurso político estuviese veinticuatro horas, siete días a la semana hablando de Venezuela, que está en el otro lado del mundo, cuando a muy pocos kilómetros de aquí tienes al Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, donde está el muro más grande del mundo después de la muralla china. Mucha gente dice que los muros han caído con el muro de Berlín. Es que el Sáhara Occidental está dividido por un muro construido por Marruecos e Israel para separar a la población saharaui, de 2700 kilómetros con 10 millones de minas antipersonas. Está ahí al lado. Sin embargo, os dedicáis a hablar de Venezuela. Con el Gobierno actual pasa lo mismo. Se habla, obviamente, mucho de Palestina…

P. Que está muy bien hablar de Palestina
R. Sí, sí, por supuesto. Nosotros partimos del internacionalismo solidario. Sentimos la causa palestina como nuestra. Pero, sin embargo, estáis apoyando a un Gobierno que actualmente en el mundo árabe se le conoce como el Israel del norte de África, que es Marruecos, que está cometiendo las mismas atrocidades. Marruecos bombardeó al pueblo saharaui exactamente como se hizo con Gaza en los años 80, con napalm y fósforo blanco, dejando 4000 víctimas en un mismo día. Marruecos sigue, hasta el día de hoy, cometiendo las más brutales violaciones de derechos humanos contra la población saharaui. Casos como el de Sultana Khaya, que hace muy poco fue violada en su casa con su madre, con sus hermanas, simplemente porque levantó una bandera saharaui. Fue rociada con químicos, le arrancaron un ojo con una porra, hasta que se le cayó en la mano. Ahora lleva una bola ahí. O el caso de Aminetu Haidar, que es otra activista saharaui que pasó cuatro años de su vida en un zulo bajo tierra sufriendo todo tipo de torturas. Actualmente tenemos a cuarenta presos políticos condenados a cadena perpetua. Saharauis en cárceles marroquíes simplemente por haber organizado protestas pacíficas. Desde que empezó la guerra en el año 2020 han muerto más de trescientos saharauis. La mayoría de ellos civiles, mujeres y niñas. Esto es lo que está apoyando el Gobierno español y nos encontramos otra vez con la hipocresía, con la doble moral, lamentablemente porque nosotros no tenemos la misma atención internacional.
P. ¿Tienen las mezquitas una estructura y organizan a colectivos de migrantes, movidas por el Gobierno marroquí algunas de ellas?
R. Sí, tenemos que partir de que el Gobierno marroquí es el Israel de África, así que los servicios de inteligencia marroquíes son los que mejor saben funcionar, funcionan muy bien. Aprovechan toda estructura cultural, toda estructura vecinal, toda estructura de diáspora, toda estructura religiosa para utilizarlo como un arma geopolítica, especialmente en aquellos lugares o en aquellos países que ellos consideran enemigos. Sí, Marruecos también tiene ahí un foco muy importante. La mayoría de las mezquitas en España están controladas directamente por Marruecos. Marruecos tiene gente trabajando dentro de las mezquitas y eso le sirve para muchísimas cosas. Se habla mucho de que Marruecos presiona a los Gobiernos españoles con la migración, con el chantaje y además con la información que pueda conseguir, pero es que hay una cuestión muchísimo más importante que todo eso. No es una presión que solo puede ejercer Marruecos sobre el Partido Socialista, sino que la puede ejercer sobre cualquier Gobierno y no se habla mucho de ello. Es lo que se conoce como cooperación en materia de lucha contra el terrorismo. ¿Qué quiere decir esto? Los servicios de inteligencia marroquíes reúnen toda la información que hay en las mezquitas en España sobre quién es más radical, quién es menos radical, quién piensa hacer algo, porque de todo esto se enteran los imanes.
La mayoría de los imanes vierten esta información en los servicios de inteligencia marroquíes, que Marruecos envía al CNI. Por eso, de repente, vemos en la televisión “detenida una red yihadista en Barcelona que pensaba atentar”. Esa información llegó a través de los servicios de inteligencia marroquíes que controlan la mayoría de estas mezquitas. ¿Qué pasa? Que Marruecos también utiliza eso como una forma de presionar a los Gobiernos españoles, es decir, voy a cortar esa cooperación en materia de luchar contra el terrorismo si tú no haces lo que yo diga.
P. Y como bolsa de votos.
R. ¿Perdón?
P. Bolsa de votos. Es decir, que Pedro Sánchez…
R. Sí, sí, sí. De hecho, antes te preguntabas qué ha pasado con la izquierda, por qué hace tantos años los partidos de los que se conoce como izquierda eran tan prosaharauis y eran tan cercanos a la causa del Sáhara, y de repente están pisando el freno, están volviendo muchos, están en un discurso de ambigüedad, están apoyando al Partido Socialista casi en todo. Un tuit tímido, una declaración tímida, pero ya está.
P. ¿Con Melenchón en Francia pasa igual?
R. Sí, sí, totalmente. Pero esto también responde a que ya son más de un millón los marroquíes en España, la mayoría de ellos con derecho a voto. Son un nicho muy importante, pero también para ellos es más atractivo votar a estos partidos. Hablamos también de un colectivo que no deja de ser inmigrante, es decir, con necesidades, con una exclusión social bastante notable y demás, por lo que les interesa también acercarse a estos partidos que ofrecen ayudas, ayudas sociales.
P. ¿Con qué organizaciones españolas mantienes una relación cercana?
R. No, no hay actualmente.
P. No hay, o sea, estáis muy solos.
R. Sí, estamos solos, pero solos y traicionados, que es peor.
P. Claro.
R. Sí, abandonados completamente y traicionados. Hace poco se mandó una caravana de ayuda humanitaria, pero fue paradójico porque, el mismo día que vinieron, vino Yolanda Díaz, creo, a hacerse fotos con la caravana. Se fueron a un Consejo de Ministros donde se estaba aprobando ayuda militar y económica a Marruecos. Es decir, les doy a estos un poco de arroz para que sobrevivan en campos de refugiados, pero a estos otros les voy a dar armas y dinero para que sigan matándolos. En el mismo día casi. Entonces, seguimos en esa política del postureo. Me decía mi madre que, cuando ella escapó del Sáhara dejando su casa, cuando España se la entregó a Marruecos y Marruecos entró bombardeando y ellos se escaparon a Argelia para establecer esos campamentos, con la llave de su casa que dejó, ella me dijo que pensaba que estarían como mucho una semana, un mes, que el mundo no podía permitir una injusticia así, que esto se tendría que resolver, que España tendría que asumir la responsabilidad y decir: “Oye, esto no puede ser, hay que descolonizar, hay que darles la independencia y ya está”. Pues han pasado cincuenta años, yo soy la tercera generación que nació en esos campamentos de refugiados, mi madre sigue guardando la llave de su casa, no ha podido volver y ya tiene casi ochenta años, y seguimos esperando con la traición de los propios españoles.
P. ¿Y con China y con Rusia?
R. Hay un interés porque todo esto nace de que el Sáhara es un territorio muy rico en recursos naturales. Decía un exministro francés, que fue ministro de Exteriores en los años 80, que el territorio del Sáhara es el territorio más atractivo para ser ocupado. “Bueno, ¿cómo se atreve usted a decir eso?”, le preguntaron. Es que es un territorio muy rico con una población muy reducida, por lo que no vas a tener mucha resistencia. Entonces, hay un interés obviamente por parte de las fuerzas coloniales, de Marruecos, apoyada por Francia, Estados Unidos, la Unión Europea, que siguen sacando nuestros recursos naturales hasta el día de hoy. Pero también hay un interés por parte de China y de Rusia en los recursos naturales del Sáhara Occidental, pero no a través de la ocupación marroquí que está en el otro bando, sino a través del Frente Polisario y a través de una alianza con el Frente Polisario. Y ellos no han dejado de apoyar la autodeterminación saharaui. Pero digamos que el Frente Polisario no ha dado tampoco los pasos para una alianza.
P. A nivel legal, administrativamente hablando, ¿sois ciudadanos españoles? ¿Tenéis DNI?
R. No. Por ejemplo, mi madre tiene un DNI español de la época registrado aquí, en Madrid, porque ella fue española, pero somos los únicos ciudadanos a los que no se nos permite renovar el DNI. Por ejemplo, Rajoy aprobó una ley para los sefardíes que fueron expulsados de aquí hace más de 600 años y, si traes cualquier prueba de que eres descendiente de los sefardíes, se te da la nacionalidad española. Los saharauis vienen con su propia nacionalidad y se les deniega.
P. ¿Y cómo funcionáis?
R. No funcionamos. El Gobierno de Pedro Sánchez ha cerrado todas las puertas para que los saharauis puedan legalizar su situación. O sea, vivimos en un limbo legal.
P. ¿Cómo tomasteis el momento en que Pedro Sánchez suelta la bomba y todos los españolitos nos damos cuenta de que ha vendido el Sáhara literalmente a cambio de…?
R. Pues fue muy duro porque nos costó mucho tiempo. Es decir, parte de mi familia está en las zonas ocupadas, la otra en los campamentos de refugiados. Como yo, toda la gente que vive en los campamentos estamos separados. Es un proceso muy duro. Pero sabíamos que, si seguimos resistiendo, si seguimos luchando, llegará el momento, llegará el lugar donde podremos volver libres a nuestra tierra. Íbamos haciendo ese camino de resistencia. Yo sabía que, si no lo consigue mi generación, lo va a conseguir otra. Pero mi trabajo era seguir este ejercicio de resistencia y este camino. La decisión de Pedro Sánchez ha sido literalmente ponernos una piedra en ese camino, porque que esto lo decida Vietnam o lo decida Nicaragua no tiene ninguna relevancia. Pero que España diga “el Sáhara tiene que ser marroquí”, como hizo Pedro Sánchez, tiene toda la relevancia porque eso envalentona a Marruecos para incumplir toda legalidad.
P. ¿Y a cambio de qué crees que fue eso?
R. No lo sabemos. Puede tener que ver todo con lo que dije antes de las presiones, la relación personal que tienen muchos líderes o exlíderes del Partido Socialista con el régimen marroquí, pero no lo sabemos. Pero yo no he dejado de repetirlo: para mí, aunque te hagan todo el chantaje del mundo, no dejas de ser un Estado soberano y absolutamente nada justifica que hagas algo así. Es decir, estás entregando un territorio que a ti no te pertenece, estás condenando a un pueblo que lleva cincuenta años refugiado a ser sepultado en medio del desierto, estás justificando matanzas, estás apoyando a una fuerza colonial. Esto nada lo puede justificar. Me da exactamente igual.
P. Para ir cerrando ya la entrevista, esto es un periódico de barrio, ¿algún mensaje directo a los vecinos de este barrio? Porque en teoría aquí hay mucha gente sensibilizada con este tema. Este es el barrio de Lavapiés.
R. Simplemente que no se olviden. Yo creo que vivimos un panorama… También con lo de Palestina, con lo de Ucrania, con un Estados Unidos gobernado por una persona que está completamente fuera de sus cabales. Parece que vivimos en un simulacro de una película de comedia, tragedia, drama y todo lo que nos rodea es desastre. Es completamente inhumano lo que está pasando en Palestina, es completamente ilógico lo que está pasando en el Sáhara Occidental con un Gobierno supuestamente progresista, y muchas veces esto nos puede llevar a un discurso o a una forma quizás interna. Hablo ya de la individualidad de cada uno, derrotista, de decir que esto ya no tiene ningún tipo de solución. Pero yo soy un fiel creyente en el ejercicio de la resistencia y creo que el ejercicio de la resistencia se puede hacer de muchísimas formas. Se puede hacer en los campamentos de refugiados saharauis, se puede hacer en esa Gaza que sigue, a pesar de los bombardeos, levantando sus banderas, gritando “¡viva Palestina!”. Se puede hacer en la flotilla que sale y que es devuelta y luego sale otra. Se puede hacer en una manifestación, pero también se puede hacer en los barrios, en barrios como este. Se puede hacer no olvidando la cuestión palestina, no olvidando al pueblo saharaui, no olvidando que más allá de nuestras fronteras hay mucha injusticia y ejercer esa resistencia se puede hacer a través de acudir a una manifestación, organizar una charla, a la hora de votar, a la hora de tener una reunión vecinal, a la hora de acudir a cualquier tipo de foro o charla política. Tener la causa saharaui presente, tener al pueblo saharaui presente y no tener miedo a denunciar a los que se hacen llamar progresistas, a los que abanderan supuestamente las luchas justas. No hay que tener vergüenza en señalarlos y en denunciar lo que están haciendo, y saber que esos pequeños actos también son un ejercicio de resistencia que, mucho o poco, está ayudando. Yo soy optimista, sobre todo, y estoy completamente seguro de que ejerciendo la resistencia en barrios como este, ejerciendo la resistencia en los campamentos saharauis, en Palestina o en Latinoamérica, ejerciendo la resistencia en cada calle, en cada manifestación, en cada clase, y ejerciendo la resistencia también armada para los pueblos que luchan y llevan esa lucha armada como mi pueblo, tarde o temprano va a llegar el momento, va a llegar el contexto, va a llegar el lugar donde materialicemos esa victoria y esa justicia que se merece tanto el pueblo saharaui como el pueblo palestino. No soy un iluso al hablar de esto. Yo creo que, si miramos atrás a lo largo de la historia, los pueblos que han vencido, las revoluciones que han vencido, no ha sido porque tenían un arma de destrucción masiva, ni porque los apoyaba Trump, ni porque eran una gran potencia económica, sino que los pueblos, las revoluciones que han vencido en Asia, en África, en Sudamérica, los pueblos que han vencido ha sido porque todos tenían en común una única cosa, que es el arma de la resistencia e invito a todo el mundo a defenderla.
P. Y un llamamiento directo a las bases de Izquierda Unida, del Partido Comunista, de Podemos, de Sumar y del PSOE para que presionen a sus cúpulas.
R. Bueno, yo creo que se tiene que salir de ese sectarismo ideológico; es decir, yo soy de los amarillos, tú eres de los azules, este es de los verdes y demás, y dejar de vivirlo como equipos de fútbol. Y hay que ser mucho más autocríticos con uno mismo, con la ideología, la estructura del partido, pero también con los líderes, porque los líderes ni son eternos ni son intocables.
P. Sí, pero la liberación de los pueblos ha sido bandera de izquierdas.
R. Sí, pero creo que estamos obligados como ciudadanos también a hacer ese ejercicio de… Yo creo que estamos muy lejos. Creo que los que están liderando ahora los llamados partidos progresistas de la izquierda han tenido éxito en meterle a la gente miedo. En el momento en que tú plantees cualquier duda sobre un liderazgo estás haciéndole el juego al fascismo; en el momento en que hagas cualquier autocrítica completamente legítima eres un fascista, no eres de los míos. Entonces se acaba arrinconando a la gente obrera de la calle con este tipo de herramientas que lamentablemente han funcionado. Yo invito a la gente a hacer ese ejercicio de reflexión y, sobre todo, a que elija un liderazgo que represente el espíritu de la calle y el espíritu de lo que siempre fue el progresismo, del internacionalismo, del que están muy lejos los actuales líderes. Pero no están lejos solo de la causa saharaui, sino que están también lejos de las calles y de la gente.
P. De los pueblos, del mundo rural y de los barrios populares. Bueno, nosotros te ofrecemos el periódico para cuando quieras, aparte de esta entrevista y los viernes que tenemos otro espacio de debate. Cuando quieras, organizamos lo que tú desees aquí en el barrio.
R. Muchas gracias, un placer. Gracias por escucharme y por invitarme.

Nos quedamos muy impresionados con esta entrevista, que es una de las más duras que podamos recordar. No sabemos de la veracidad de cada una de las acusaciones de Taleb y transcribimos lo que nos dice con la sensación de que sabe lo que dice y de que no lo hace alegremente. El nivel de rabia e impotencia que destila queda un poco disimulado por una precisión y serenidad que demuestra que se ha movido en distintos foros y situaciones. Quienes lo critican o intentan confundir acerca de sus intenciones o afinidades políticas hacen un ridículo tremendo porque este militante de la causa de la liberación de su pueblo está tan cargado de razón y verdad que es muy difícil que quien le critique pueda acercarse, ni de lejos, a tanta decencia y experiencia de lucha.
Desde NHU reconocemos que tenemos una deuda enorme con la causa de este pueblo y de esta gente, y que desde aquí y desde ahora vamos a intentar no repetir ese vergonzoso error de la izquierda. Porque nosotros creemos, y queremos creer, que todavía en este barrio existe una izquierda decente y activa. Por cierto, que la deuda con el pueblo saharaui va más allá de los colores políticos.