Economía San chista
El cohete económico del Gobierno es exacerbado. Según Sánchez, nuestra economía va como nunca, por los muchos ocupados, los ciudadanos se han ido de vacaciones y los salarios en los hogares han aumentado más que la inflación. Hasta aquí su visión, que se encuentra muy alejada de la realidad. Puede que en el corto plazo mantenga esta ilusión artificial, una trampa económica, todo gracias al gasto público, claro; en el medio y largo plazo la economía estará muy dañada en su estructura.
Su política económica está marcada por subir impuestos y por el gasto público, el déficit y el gran endeudamiento que implica. Si el gasto es creciente, como vimos con los últimos gastos no financieros, el de 2025, sin aplicación al no tener PGE, solo los prorrogados del 2023, la deuda es exponencial. Consecuencia: el gasto sigue una senda tremendamente expansiva, incrementando el gasto no financiero (sin fondos europeos) en un 3,2%, equivalente a 6138 millones de euros más, dejándolo sin fondos europeos en 195.353 millones.
La curva de la deuda, a pesar de que en algunos meses pueda descender debido al desajuste que se produce entre amortizaciones y refinanciaciones, no por un descenso de deuda, sigue siendo ascendente, ya que el déficit público continúa incrementándose. Sánchez sigue acrecentando la deuda pública, como lo ha hecho durante los siete años de su mandato, llegando a los 1,7 billones de euros. Esto puede poner en peligro a la economía española si el BCE deja de financiarla mediante la compra de deuda y por la implicancia de sus intereses en el presupuesto, mermando recursos para servicios esenciales y además seguir aumentando el gasto.
El incremento del gasto es el problema más importante porque produce déficit estructural, dificultoso de superar en el corto tiempo.
Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se gasta de manera estructural, lo que conlleva una preocupación constante de los economistas.
El déficit estructural español se sitúa en torno a los cuatro puntos porcentuales sobre el PIB, una variable que señala un grave desequilibrio de la economía española. Este déficit estructural es la preocupación de la Comisión Europea. Ha habido llamados de atención de parte de la comisión y la propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal.
Por otro lado, el empleo que se crea no es de la calidad esperada: más de la mitad de los contratos indefinidos firmados o son a tiempo parcial, o son fijos discontinuos. Se observa muchos contratos indefinidos de la misma persona en el mismo mes, lo que indica que se trata de contratos temporales. Además, se nota un debilitamiento en el empleo pese a un aumento importantísimo del empleo público.
Por otra parte, la inversión extranjera se estanca en una quinta parte de la que se recibía trimestralmente cuando Sánchez llegó al Gobierno, produciéndose un efecto expulsión de la iniciativa privada debido al gran gasto público y financiación que el mismo necesita; por tanto, es menos actividad económica productiva, menos empleo y menos prosperidad.
En este punto, es importante analizar dónde se encuentra dicha prosperidad, dado que el presidente del Gobierno dice que la renta, el salario de los españoles, ha crecido por encima de la inflación, lo cual es falso. Para ver el resultado de su política económica se debe analizar todo su período de Gobierno, y lo que nos dicen los datos es que España es económicamente más pobre hoy que cuando Sánchez llegó al Gobierno.
El mejor termómetro para constatar este análisis es preguntarle a cada español que recibe un SMI y que concurre diariamente a la compra, o visita el supermercado para la compra del mes.
Por último, la renta media por persona en los hogares pasa de 15.618 euros en 2018 a 16.480 euros en 2021 (último dato disponible), un crecimiento del 5,67%. En el igual período, el IPC crece un 9,26%, casi el doble que la renta disponible media por persona en los hogares, que se puede consultar en el INE. (Fuente: Contabilidad Regional de España. Revisión Estadística 2019. SEC 2010). Serie 2000-2021 (18 diciembre 2023. INE).
Juan Manuiel Muñoz Jara
