Opinión

Un femur fracturado…

By 9 de septiembre de 2025septiembre 14th, 2025No Comments

Y ustedes se preguntarán qué importancia tiene este hecho con respecto al distrito Centro, un fémur fracturado y soldándose. Pues mucha. Casi puede ser el comienzo para hablar de la corrupción ya institucionalizada, sistémica y enquistada en el barrio. Los hechos que voy a relatar ocurren en el distrito de manera silenciosa, por una institución multipremiada o blanqueada, según se mire: la Fundación 26 de Diciembre. Cuando salí del hospital, los servicios sociales se pusieron en marcha para asignarme el Servicio de Atención a Domicilio (SAD), ya que les expliqué que vivía en la calle Embajadores, 16, y que la gestora de esos pisos de la EMVS se desentendía completamente de la gestión de los mismos, a pesar de recibir alrededor de medio millón de euros anuales para el acompañamiento y protección de mayores LGTBI. Por mi discapacidad, edad y estado de salud, soy el ejemplo ideal para estar cubierto por el
Programa Vivir Contigo. Cuando el usuario no les genera beneficios, como es mi caso porque no necesito ser tutelado, a pesar de ser una fundación sin ánimo de lucro regada con dinero público, entonces de manera silenciosa, ladina, asquerosa, empieza una cacería hasta que el usuario acorralado se va solo, cosa que no ocurrió conmigo. Cuando el usuario no entra en los criterios del “negocio de los maricones y lesbianas LGTBI”, son puteados diariamente, difamados e ignorados, y ese es el modus operandi habitual.
Pero aquí entra el segundo actor, que es el SAD. Cada piso desatendido tiene un conviviente que es informante y al cual se le otorgan los privilegios, y esta situación no solo se ha dado en el piso donde vivo. Al entrar diariamente una trabajadora del SAD, entra un testigo del maltrato diario que vivo y que ha sido ya denunciado, lo que la convierte en un testigo molesto y es por eso que, a través de mentiras, desde el primer día han desprestigiado el trabajo de las limpiadoras, que por extensión es el disgusto de ver que se dan unos servicios gratuitos cuando por dichos servicios la Fundación 26 de Diciembre cobra. Por lo tanto, la institución, así como el resto de los nombrados, ha incumplido el reglamento del Programa Vivir Contigo y, con su comportamiento, crean animadversión entre los ignorantes. Y ahí siguen y ninguno de los funcionarios públicos a los que acudimos los afectados ha dado una respuesta en ningún momento.
Sobre estas prácticas ya he denunciado y, sin embargo, la fundación ha recibido varios premios, como el Premio Diversa, por parte del Ayuntamiento de Madrid.
Pero la corrupción no termina ahí. Hace tres años denuncio al CIRA varias irregularidades, entre ellas que no se usó una subvención de la Comunidad de Madrid para adaptar los pisos para mayores. Después de diez años sugiriendo poner, entre otras cosas, agarraderas en el baño, han pasado tres años de la última visita del inspector, promovida por una denuncia mía, y la fundación sigue sin hacer las modificaciones correspondientes porque saben que jamás vendrá ninguna inspección ni al CIRA le importa lo que hacen con las subvenciones. Asimismo, en los puentes, fines de semana o festivos largos no hay retenes. No saben si estamos vivos o muertos. Termina su horario de oficina y hasta el lunes que sea lo que dios quiera. Fuera de los horarios de oficina no tenemos a quién acudir en caso de emergencia porque los teléfonos son de empresa. Espero que, en mi lucha por hacer visible el maltrato a mayores, encuentre a un funcionario que se tome en serio el trabajo de escucha, de identificación del maltrato y a los maltratadores, y se depuren responsabilidades; es decir, el trabajo de la protección. Pero hay algo cierto, y es que seguiré en mi lucha hasta que se tome conciencia de que el cuidado de mayores no puede ser un negocio en manos de indecentes.