Opinión

Basura en la puerta de un negocio: indiferencia municipal

By 14 de septiembre de 2025No Comments
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No es la primera vez que trato el tema de la suciedad en el centro de Madrid, y mucho me temo que no va a ser la última.

Madrid, la ciudad que presume de su historia, su cultura y su atractivo turístico, es también la ciudad de los cubos de basura abandonados, de las bolsas rotas esparciendo desperdicios de todo tipo por las aceras, de colchones y muebles acumulados en plena vía pública, a pesar de la existencia de un servicio de recogida que, en teoría, debería retirarlos.

¿Y qué respuesta recibe el ciudadano de los distintos servicios y autoridades municipales cuando se queja de todo esto? Siempre la misma: excusas, evasivas y una evidente incapacidad para actuar. NADA. Es evidente que la falta de control y de medidas efectivas solo contribuye a perpetuar el problema

Pero si la suciedad en las calles es ya un problema grave, lo sucedido el pasado lunes en la tienda de alimentación de productos naturales ubicada en la calle de Segovia Nueva, 1, esquina con la calle Grafal, es un ejemplo aún más indignante de la dejadez municipal.

Cuando la dueña de la tienda llegó por la mañana para abrir su negocio, se encontró con un montón de bolsas de basura, algunas rotas, con restos de comida y otros desperdicios esparcidos justo en la entrada de la tienda. Cubos de basura abandonados completaban el lamentable escenario. Ante esta situación, lo primero que hizo fue llamar al 010 para pedir que alguien retirara los residuos (un servicio que, en teoría, debería haber reportado la incidencia y trasladado la reclamación a los responsables de limpieza). También contactó con los vehículos de recogida de basura de Madrid 360, que recorren las calles de la ciudad constantemente.

La respuesta fue desoladora: «Los lunes no se recoge basura”. Ignoro si esto es realmente así, pero, viendo el estado de las calles, no parece que otros días la limpieza funcione mucho mejor. Si de verdad no se recoge los lunes, el Ayuntamiento debe pensar que, después de todo un fin de semana, los ciudadanos somos especialmente cívicos y escrupulosos y que todo va a estar impoluto, por lo que no hay ninguna necesidad de limpiar.

Ni el 010, ni los servicios de limpieza, ni siquiera la Policía Municipal, a quien recurrió ya desesperada, con la esperanza de que, en base a su autoridad, instaran a los servicios de limpieza a actuar. Pero la respuesta fue la misma: NADA.

La propietaria de la tienda, que trabaja durante muchas horas al día para sacar adelante su negocio, que paga sus impuestos religiosamente, tuvo que soportar durante todo el día el olor nauseabundo de los desperdicios, el riesgo de infecciones y la llegada de insectos, motivado y agravado todo ello por las altas temperaturas. 

Entretanto, los coches de Madrid 360 seguían circulando por la ciudad, pero ninguno se hizo cargo de la situación. Ese día pasaron varios por delante de su tienda, encogiéndose de hombros cuando ella solicitó su ayuda. ¿Para qué sirven tantos vehículos si no pueden recoger basura en la puerta de un comercio de alimentación, en un caso urgente como este? ¿Cómo es posible que un servicio público tenga la absurda norma de no recoger basura los lunes?

Mientras los ciudadanos sufrimos las consecuencias de la incompetencia, la negligencia y la desidia del Ayuntamiento, el señor Almeida sigue sacando pecho. Hace unas semanas, en una entrevista en la radio, ante una pregunta sobre la suciedad de la ciudad, volvió a aludir al alto presupuesto destinado a la limpieza en Madrid. Además, según él, la baja incidencia de quejas sobre la limpieza sería una muestra de que el sistema funciona.

Pero la realidad es otra: las herramientas de queja no sirven de nada, como ya denuncié en un artículo anterior. La respuesta del alcalde demuestra que le importa poco la opinión de los ciudadanos o, peor aún, que ni siquiera se molesta en comprobar si los datos que le proporcionan son correctos.

El resultado es el mismo de siempre: suciedad, suciedad y más suciedad. Madrid merece algo mejor. Sus vecinos, sus comerciantes y sus visitantes merecen una ciudad limpia, gestionada con eficacia y con un Ayuntamiento que escuche y actúe. Pero, por ahora, lo único que tenemos es un sistema de limpieza que no limpia cuando debe, porque se rige por una normativa totalmente absurda y unas autoridades que prefieren mirar hacia otro lado.

 

Pilar García Cuerva