Opinión

Opiniones

By 16 de octubre de 2025No Comments
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Opiniones

Las opiniones son como los pedos, cada uno tenemos las nuestras, muchas y variadas.

Hay pedos de disimulo, esos que no se escuchan, pero tampoco huelen. Cuando se te cae, miras para los lados y continuas caminando de forma altiva, como diciendo “ahí va eso”, pero en realidad el único que se ha percatado de ese pedo eres tú, igual que cuando opinas entre un grupo de personas y no te escucha nadie aunque creas que estés en el pleno del Congreso.

También existen los pedos con barro, esos que dejan la ropa interior impregnada de residuos barrales. De esos tampoco se entera nadie en el momento de la explosión, solo cuando dejas la prenda en el cubo de la ropa sucia. Estos pedos podemos compararlos a cuando opinas sobre algo con el único ánimo de embarrar el ambiente, hablando sin sentido de esto y aquello, creyéndote en posesión de la verdad absoluta, pero sin darte cuenta de que tus interlocutores enseguida tiran con su dedo índice hacia arriba, como en los vídeos de TikTok, porque les importa un pedo lo que les estás contando.

Los más comunes son los pedos sonoros, esos que si además les pones verdaderas ganas pueden sonar estruendosos, aparte de desagradables, huelan o no. Son esos cuescos que antiguamente solo el padre de familia tenía el valor de tirárselos delante de todo el seno familiar y que, como estaba así estipulado por los tiempos y el patriarcado, nadie hacía un gesto de desavenencia en público. Pues como ese tipo de pedos también hay opiniones, personas que se creen el amo, jefe o en otros casos opinólogo olímpico. Esos, como los pedos de los que hablamos, sí son peligrosos porque, se tiren el pedo que se tiren, sus acólitos van a decir amén y van a guardar ese pedazo de pedo en el mejor lugar de su cerebro, que repetirán como un mantra llegado el caso.

Y, para finalizar, está el pedo mochilero, qué asco de pedo. Es ese pedo que cuando se viene, silencioso como un rezo monacal, te deja al cabo de unos segundos un olor infernal a tu alrededor, te escondas donde te escondas va contigo y con todos con los que compartas contorno, cargando fétidamente el círculo. ¿Quién no se acuerda de esos opinadores que, al igual que los pedos mochileros, dejan una sensación fétida en el ambiente cuando hablan o escriben? Necesitan que su pedo sea el que más huela, desean que su pedo vaya en la dirección contraria para hacerse ver o escuchar, hablan y opinan de que tus pedos no huelen y qué es lo que tienes que hacer para que tus pedos huelan como los suyos, que los pedos chachis pirulis son de su propiedad y que solo si eres y opinas como ellos tendrás pedos number one del Varón Dandy.

Estoy seguro de que tú también recuerdas pedos diferentes, pero ojo avizor, yo ya te avisé. Ojo con los pedorros.

Fedrico Gutiérrez