Opinión

¿De qué color son los puteros?

By 14 de septiembre de 2025No Comments
Bolígrafo para artículos

A raíz de los audios del caso Santos Cerdán y compañía, ha cundido el repudio hacia el uso e intercambio de mujeres. La ministra de Igualdad habla de «comportamientos machistas, vejatorios, que utilizan a las mujeres deshumanizándolas y como si fueran meros trapos». Pues claro, ministra, como si fueran objetos, en este caso putas.

Es que no comprendo de qué se extraña la gente cuando oye esos audios. Si hablaran de lavadoras dirían: «Esta lava bien, esta lava mal». ¿Cómo van a hablar del catálogo de mujeres para su consumo? Pues eso, como se habla de las putas, basta con repasar las expresiones que han pasado al lenguaje popular.

Amelia Tiganus nos ha ayudado mucho a conocer el sistema prostitucional del que ella misma es superviviente. En su libro La revuelta de las putas, que recomiendo, hace una tipología de los puteros: puteros majos (esos a los que encima hay que bailarles el agua); puteros que solo quieren penetrarte y ya; puteros violentos que causan especial terror… No, si igual estos incluso eran puteros majos o al menos no muy violentos, quién sabe. ¿Pero qué masculinidad es esa que les lleva a alquilar mujeres a los proxenetas para violarlas?

El PP ha dicho en el Congreso de los Diputados que el PSOE está «cuajado de puteros» y se ha referido a «las que padecen una realidad tan odiosa como la prostitución», a la que… «el Tito Berni, Ábalos y Koldo están abonados». 

No es la primera vez que trascienden estos temas tan bien escondidos o, mejor dicho, ignorados, hasta que no queda más remedio. ¡Qué hipócritas todos! Y digo todos porque tenemos muchos ejemplos; no hay nada más parecido a un putero de derechas que un putero de izquierdas, y viceversa. 

En efecto, no me digan que esto de ahora es más grave que lo de Alejandro Halffter en 2012 cuando, siendo viceconsejero de Presidencia bajo Esperanza Aguirre, propuso a unos guardias civiles celebrar lo bien que habían amañado unas declaraciones judiciales con «un volquete de putas».

Pues cuidado, señores, porque estas armas arrojadizas pueden ser bumeranes que terminen haciendo diana en cabeza propia. Este pasado marzo, el ministro de Transportes, Óscar Puente, (PSOE), acusó al PP de ser “el partido de los volquetes de putas”, en respuesta a las acusaciones de ese partido sobre «señoritas de compañía» vinculadas a José Luis Ábalos. Pero a ver, a ver, ¡si parece que Koldo y Ábalos tenían un equipo de «señoritas» brasileñas para «agasajar» a los contratistas del Ministerio de Transportes! Sí, sí, el Ministerio de Transportes mismamente. Repito: ¡qué hipócritas todos!

No creo que alguien se esté cayendo del guindo ahora. Sabemos que es una tradición generalizada que los señores se relacionen, se agasajen, celebren y cierren tratos en puticlubs. Así, consumiendo drogas y mujeres, que son objetos muy de su gusto, construyen y mantienen la fratría.

La gran novedad es que ya la sociedad no soporta que se compre y se use a mujeres. Por fin se pone el foco en los puteros, la demanda sin la que no habría ni prostitución ni trata de mujeres para satisfacerla.

Por cierto, quizás alguien piense que mientras se habla de esto no se habla de los corruptos ni de las empresas corruptoras como Acciona, Servinabar Obras Públicas y Regadíos (OPR), Levantina (LIC), Noran Coop., Áridos Anfersa SL., ASCH, Civis Global, Grupo Azvi, Soluciones de Gestión SL, etc. ¿Será, en efecto, desviar el foco? Yo creo que no. Al contrario, ignorar la masculinidad tóxica nos impide comprender cómo funcionan las redes delictivas.

¿Qué hacer? Para empezar, ya que nos parece intolerable comprar, alquilar y «consumir» seres humanos, esas actividades podrían considerarse delictivas por ley. Además, e inseparablemente, a las mujeres en situación de prostitución debería ofrecérseles inmunidad, tarjeta de residencia, protección social y facilidades de empleo. Estas son las dos patas de las leyes abolicionistas que ya se han aprobado en países como Suecia, Francia y algunos más.

Dice la ministra de Igualdad que en septiembre va a presentar un proyecto de ley abolicionista al Congreso. Veremos si la dejan y cuál. En todo caso, es un buen momento para el debate. 

 

María Pazos