Opinión

Violencia de género digital: la nueva sombra que acecha tras la pantalla de los móviles

By 14 de septiembre de 2025No Comments
Violencia de género digital: la nueva sombra que acecha tras la pantalla

La violencia de género digital es invisible, este maltrato psicológico no deja huella salvo en la nube. La familia, las amigas y hasta la policía no toman en serio los temores de las víctimas, que no encuentran el apoyo y comprensión que merecen, siendo tachadas de paranoicas o inestables, y la justicia no sabe cómo cuantificar ni cómo abordar este tipo de agresión si no está acompañada la denuncia de un informe pericial.
Este tipo de violencia se camufla en los gestos cotidianos de la era digital: mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, likes en redes sociales o incluso regalos aparentemente inocentes como dispositivos electrónicos. Bajo la superficie, pueden esconderse cámaras espía, micrófonos ocultos, chips de seguimiento o aplicaciones de control parental usadas con fines de acoso vigilancia. Lo peor es que estas prácticas crecen día a día.
El control y el ciberacoso crecen de manera alarmante. Las víctimas, en su mayoría mujeres jóvenes, se ven atrapadas en una red de hipervigilancia constante. No existe un espacio seguro: sus conversaciones, ubicaciones y actividades online pueden ser monitorizadas en tiempo real mediante spyware, manipulación de contraseñas o aplicaciones de rastreo. El agresor, a menudo una expareja o alguien del entorno laboral, no necesita más que un smartphone y acceso a la vida digital de la víctima para ejercer un control total y mantenerla bajo amenaza, chantaje o humillación pública.
Solo necesitan un smartphone, establecer una relación en una página de adultos o en una red social y reproducir sesgadamente conversaciones o fotos. La lista es tan extensa como sofisticada, son las formas que adopta.
Herramientas tan accesibles como aplicaciones de rastreo, spyware o la simple manipulación de contraseñas permiten un control total de la vida digital de muchas mujeres, desde saber dónde están en tiempo real, hasta leer sus conversaciones o restringir su acceso a redes sociales.
Las víctimas se encuentran desvalidas ante una hipervigilancia constante, tienen la sensación de no tener un espacio seguro, unas conversaciones seguras, un lugar que no esté invadido de manera persistente, y me alarma que cada día me llegan más casos sobre este caldo de cultivo, en donde las jóvenes y sus redes sociales están vulneradas.
Las relaciones que empiezan normalizan, bajo un falso amor romántico, exigir contraseñas, revisar los likes, las conversaciones de móviles, y controlar cualquier movimiento.
Una de cada tres jóvenes es ciberacosada. La línea entre lo aceptable y lo invasivo se diluye peligrosamente en entornos donde la privacidad es percibida como una moneda de cambio afectiva.
La legislación está muy por detrás de la tecnológica. Existen numerosas ayudas para el acoso físico, pero no hay ni un triste teléfono ante el ciberacoso digital y, si se pone una denuncia y no se identifica al agresor, la denuncia no tiene recorrido jurídico, con lo que la víctima se encuentra con un vacío legal y con dificultades probatorias.
Además, la formación en ciberseguridad de cuerpos policiales, operadores jurídicos y servicios sociales no siempre es la adecuada. Las víctimas, por su parte, muchas veces no saben cómo demostrar que están siendo espiadas o acosadas, ni cuentan con asesoramiento técnico para protegerse digitalmente.
Solo los peritos informáticos pueden detectar la presencia de apps espía, rastrear accesos no autorizados y recabar pruebas digitales válidas para un proceso judicial. Como perito especializado en violencia digital, sé de primera mano lo difícil que es para las víctimas demostrar el acoso y lo esencial que resulta un acompañamiento técnico y humano en todo el proceso.
Consejos para prevenir y combatir el ciberacoso de género:

  • Protege tu privacidad digital
  • Desconfía de solicitudes de acceso a tus dispositivos
  • Revisa periódicamente tus dispositivos
  • Cambia tus contraseñas regularmente
  • Mantén tus dispositivos actualizados
  • Conserva pruebas digitales
  • Busca apoyo y no enfrentes la situación sola
  • Denuncia el acoso
  • Exige formación y sensibilización
  • No normalices el control

La sociedad no puede seguir ignorando esta violencia de género digital, siendo necesario que todos los actores se impliquen más en ayudar a las víctimas para que no se sientan solas e indefensas ante los peligros que acechan tras la pantalla. No estás sola, llámame.

Karla Aguilar