Editorial

Algo pasa o va a pasar en el Teatro Pavón

By 6 de septiembre de 2025No Comments
Bolígrafo para artículos

Cuando entrevistamos a Esther Bravo aún era la directora del Teatro Pavón y ahora parece que ya no lo es. Además, nos dicen que se va a producir un nuevo cambio en la orientación del teatro o incluso en la propiedad. No podemos aportar demasiada información sobre lo ocurrido y no lo vamos a hacer de cualquier modo, pero sí podemos decir que es una pena que un espacio emblemático de libertad y cultura vuelva a ver interrumpido un proceso que parecía interesante.
Hablando con Esther hemos comprobado que la cantidad de imágenes y proyectos que nos comparte nacen de unas ganas enormes de expresar diversidad sin corsés ni censuras. Nos generó un enorme desagrado el ataque que sufrió el teatro por proyectar un documental crítico con el procés, un documental que no necesitamos ver ni analizar para ser conscientes de que lo mismo que se proyectó este análisis gráfico y relato de un acontecimiento político reciente, se podría haber proyectado otro sosteniendo una versión absolutamente distinta. De hecho, nos confirma Esther, aunque no era necesario, que ese espacio alquilado para eventos de ese tipo se ha abierto a posturas radicalmente distintas en varias ocasiones.
La imbecilidad que parece extenderse por el barrio últimamente intentando censurar y señalar cualquier cosa, aunque se trate de algo de muy corto recorrido como este documental, va a terminar produciendo lo contrario a lo pretendido, porque Lavapiés es absolutamente refractario a cualquier mordaza.
Esther, una excelente y muy preparada gestora cultural, una mujer del teatro que pretende moverse con cierta libertad, ya no está al frente del Teatro Pavón y estamos expectantes por saber hacia dónde va a dirigir el enorme chorro de fuerza y creatividad que desprende.
En estos tiempos de promesas frustradas, de esperanzas políticas fracasadas y de inmundicia disfrazada de progresía, no viene mal que quien no se presta a comer en un pesebre encuentre su camino y su lugar.

No sabemos qué pasa con el Pavón ni qué nuevo camino va a emprender Esther, pero no es indiferente lo que ocurra con un teatro, con una plaza, con una vieja taberna del barrio o con los puestos de un mercado tradicional; no nos es indiferente lo que ocurra con los lugares ni con las personas.
Este periódico no presume de ser la voz del barrio, la única voz del barrio o de representar al barrio, pero sí de dar espacio a las voces más libres y más valientes que tampoco necesitan uniformidad o acuerdo en todo y para todo.
Tenemos que reconocer que nos gusta mucho lo que nos dicen de que somos distintos, y también nos gusta mucho que los que se ponen nerviositos con la salida de cada número de esta publicación mes a mes nos digan también que nos estamos apartando de cierta ortodoxia biempensante y altoparlante.
También nos gusta lo que está ocurriendo con los debates desde que hemos dejado de preocuparnos por lo exitoso de las convocatorias y hemos puesto la proa en la profundidad y el rigor en el tratamiento de los temas, y por si lees esto y nunca has venido al “café de los viernes” tienes que saber que no se trata de una convocatoria en la que un sujeto muy sabio nos da “la turra” con su sapiencia. Lo mismo que en las páginas del periódico las opiniones son diversas, en el “café” quien no habla y aporta será porque no quiere, y quien no tiene paciencia para escuchar se puede aburrir muchísimo.
Los lunes, consejo abierto de redacción; y los viernes, café, dulces y gente fenómena. El esquema es muy sencillo y nada original; pero, si no es original, ¿por qué todo el mundo insiste en decir que somos algo diferente?
A ver si conseguimos que Esther, que ya no es directora del Pavón, se anime a escribir sobre teatro o a acompañarnos de vez en cuando en ese café de lo viernes, café tradicional o, si lo prefieres, con mucho hielo…