En Madrid, como en otras ciudades, existió la figura del SERENO. Venía a ser una especie de vigilante nocturno de las calles y que, al dar alguien unas cuantas palmadas, acudía con las llaves del portal para abrírselo a quien necesitaba de sus servicios.
Las llaves de los edificios eran muy grandes y pesadas.
El sereno acudía a las palmadas con un gran manojo de llaves de los portales del barrio, una capa gris, un bastón, una gorra y un silbato.
Había un dicho que voceaban: “Las doce y sereno”.
El pito era para avisar de algún hecho relevante, como altercados, incendios, alborotos…
Con el paso de los años y la llegada de los porteros automáticos, este oficio fue desapareciendo.
Vivían de las propinas de los vecinos en las primeras épocas y de algunas cantidades fijas que les otorgaban algunos comercios.
Hubo otra fusión de la figura del sereno y el farolero.
Eran personas de confianza, ya que conocían a los vecinos del barrio.
Este oficio se creó como Cuerpo de Serenos en 1765 y se requería medir más de cinco pies y tener una edad entre 20 y 40 años.
Expresiones como “las doce han dado y sereno” se referían a que también voceaban el tiempo.
También había otro dicho que continúa: “Te toman por el pito de un sereno”. Se refiere a que, debido a las veces que se usaba el silbato, a veces no se les prestaba atención.
Manuel Amago fue el último sereno conocido en Madrid. A instancia de sus vecinos, se colocó una placa sita en la calle Gómez Ulla como reconocimiento a su labor.
Paulino Fernández fue durante 20 años otro de los serenos de Madrid.
Muchos de ellos provenían de Galicia y de Cangas del Narcea en Asturias.
Hacia los años 70 muchos se integraron en el Ayuntamiento de Madrid, con un salario fijo.
Se accedía en los años 50 al puesto por traspaso de la placa a cambio de una cantidad de dinero, variando según la importancia del barrio donde se iba a trabajar.
Algunos de ellos compaginaban su trabajo con otro por el día para poder subsistir.
Esta fue una figura muy recordada en Madrid y otras ciudades.
El Cuerpo de Serenos desapareció hacia 1986.
María Asunción Cobo Guardo
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