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Debate sobre el aumento de la delincuencia en los jóvenes

By 22 de junio de 2025septiembre 4th, 2025No Comments

El viernes 25 de abril organizamos un debate en el local de la plaza de Cascorro, 11, sobre el aumento de la delincuencia en los jóvenes. 

Son varios los motivos que llevan a la delincuencia a una parte de los jóvenes: el consumo de sustancias tóxicas, el crecimiento de familias desestructuradas, un alto alcoholismo, la deshumanización de las relaciones, la pérdida de valores familiares y la falta de una educación adecuada en la infancia y la adolescencia. Hoy en día, el bullying y la presión social son situaciones que pueden desencadenar respuestas reactivas de los jóvenes. Otra de las causas de este aumento de la violencia podría encontrarse en la exposición de los jóvenes a contenidos violentos en las redes sociales, así como las desigualdades económicas y la falta de oportunidades que pueden acabar desestabilizando a los jóvenes. 

La Administración pública dispone de datos distorsionados. A efectos de la Ley Penal del Menor, los menores de 14 años no solo son inimputables, sino que también son penalmente irresponsables, es decir, están libres de cualquier responsabilidad por los delitos que pudieran cometer. Los delitos que cometen estos menores de 14 años en adelante son considerados de coste social y, por lo tanto, a modo de su carácter reparador, solo podrán aplicárseles unas medidas educativas correctoras, de las cuales carece su seno familiar. 

Parece ser que ha habido un aumento de homicidios y agresiones sexuales cometidos por jóvenes y creemos que existe una banalización de la violencia. Esto es un problema que está minimizado por la clase política. En las redes sociales se normalizan los discursos machistas, misóginos, ultracapitalistas, y sin reflexionar. Hay una tendencia a la riqueza exprés y culto al cuerpo. La serie Adolescencia es un claro ejemplo de chavales que no conectan consigo mismos, con lo que les pasa, y no son capaces de ponerse en el lugar de otros. Hay un problema de desconexión emotiva. El juez Calatayud, juez de menores, confirma que han aumentado mucho los delitos sexuales y de maltrato a los padres. Hay un problema con la autoridad y los padres no están poniendo límites. 

Hay gente que dice que hay que bajar la edad penal, pero esto es muy difícil. Vivimos en un mundo que es una selva. Entonces, ¿para qué se propone bajar la edad penal? ¿Para hacer justicia punitiva o restaurativa? Sería bueno reflexionar sobre ello y sobre el tipo de sociedad al que se le quiere reintegrar al joven. 

No se puede permitir que haya chavales que violen, que sean potenciales asesinos o que porten armas. Los patios de colegios son sitios oscuros. En las pandillas se coarta, los chavales se amenazan entre sí y agreden a los de su edad. No se puede permitir que la gente tenga miedo. Tiene que haber campañas para erradicar las armas, ya que está todo muy degradado. A muchos jóvenes se les deja solos, están hipermedicados con psicofármacos y educados en la violencia y la barbarie. El nivel de sufrimiento y de acoso que sienten los jóvenes es tremendo y muchos tienen miedo a contárselo a sus padres. Hay que tratarlos con afecto, cariño, pero poniendo los límites claros. Desde el cariño, no hay que permitir que el niño degrade a los padres y estos necesitan una referencia. 

Hoy también hay muchos jóvenes en búsqueda, necesitados de alguien que les ayude a salir adelante, que les haga sentir que, a pesar de los errores, su vida tiene valor; que les brinde herramientas para construir un proyecto de vida sólido y así salir de la violencia. 

Estamos ante un gran fracaso social y en los colegios e institutos hay muy poca reflexión y, si ven algo raro, son muchos los que se eximen de responsabilidad y les dicen a los padres que les den medicación a sus hijos. Tenemos que estar todos muy atentos, padres y docentes. Los centros educativos, los centros sociales y la familia deben coordinarse para programar políticas de prevención, porque una adecuada educación es el mejor antídoto contra cualquier actividad delictiva, pero también para favorecer una sociedad basada en el respeto, la responsabilidad y la convivencia.