Opinión

Hacer la vista gorda

By 22 de junio de 2025septiembre 4th, 2025No Comments

Escribo mi pataleta. Cada día entiendo menos las posturas ancladas en defender un partido político a ultranza. No sé si se trata de ingenuidad, idiotez, egoísmo… Este comportamiento de horda lo entiendo menos aún entre gente de izquierdas, sobre la que antes creía que era más flexible, reflexiva y demócrata que la de derechas. Me sorprendo cuando, en pleno siglo XXI, escucho eso de que hay que apoyar lo que sea con tal de que no avance la «ultraderecha». ¿Estás seguro?, ¿apoyar lo que sea? Sabiendo que en esa fachosfera es clasificado hasta cualquier disidente de la postura oficial, aunque nunca haya apoyado a la derecha. Algo paradójico en unos tiempos de retroceso constante de derechos, libertades y calidad de vida sin importar el color del gobierno.

Es un mundo en el que la dictadura de las formas es absoluta. Importan lo superficial, lo secundario, pequeños gestos, políticas de maquillaje que puedan dar rédito electoral. El relato prefabricado, aunque sea falso en sus premisas, si está bien presentado y es políticamente correcto.

Nos inundan con consignas diseñadas para los medios de difusión que se ocupan de que el relato oficial cale en la mayoría de la población y pueda convertirse en la nueva verdad.

Lo que más me irrita es ver como mucha gente «progre» ha asumido una actitud de complicidad absoluta con el poder haciendo la vista gorda con todos los atropellos que este está cometiendo contra la población. Muchos justifican sin ninguna vergüenza que la libertad debe ser sacrificada para salvaguardar “el bien común”, sin cuestionar si este viene dictado por algún multimillonario preocupado por dominar el mundo o por una organización criminal como la OMS. Esta aversión a la libertad individual ha propiciado que la defensa de los derechos y libertades vaya quedando relegada al discurso de la derecha.

La justificación de la censura, camuflada de lucha contra los bulos, y la mentalidad de la prohibición han calado en una izquierda totalmente desfigurada. Lo que ahora llaman cancelación, acusando a cualquiera de negacionista, término muy feo, es usado sin el menor pudor. O conspiranoico, para marcar a alguien al que hay que poner cerco… Deberían pensar que lo contrario de conspirar es tener fidelidad, sumisión, complicidad, aplaudir mucho, babear y actuar como un hooligan.

Hace tiempo que la izquierda (salvo pequeños grupos que conservan su dignidad) perdió el rumbo y apoya las causas más detestables. Tragar con el relato de la farmafia, con licencia para matar, no es apoyar a la ciencia sino a las farmacéuticas que han secuestrado a la ciencia.

Las corporaciones energéticas suplantan bosques y olivares por desiertos y paneles que evacuan su energía a compañías extranjeras. Apoyando el capitalismo verde no salvas ningún planeta, estás ayudando a sobrevivir a un sistema destructivo que agoniza.

Fomentar el rearme, el complejo militar-industrial, la industria de la muerte es mantener sus guerras y preparar a tus hijos para que vayan al frente que decida la OTAN.

Aclamar el argumentario del monopolio informativo, la nueva inquisición del siglo XXI, es fomentar la censura y arrinconar al que piensa por sí mismo o de forma diferente.

Mirar para otro lado ante el fanatismo religioso, venga de donde venga, creyendo que eso es inclusivo, es amparar el retroceso de derechos en las minorías religiosas, las mujeres y la población en general.

Estar impasible ante la mayor transferencia de capital desde las clases medias a los bancos y lobbies mediante gobiernos títeres que cambian la legislación e inflan a impuestos a sus ciudadanos es ser cómplice de la destrucción del país.

Si apoyas a un partido cuyas políticas promueven esto, pero aún crees que eres progre, tienes que hacértelo mirar.

 

Miguel Ángel Carrño Jiménez