Opinión

La vida debería ser Amarilla (AMAR y YA)

By 30 de abril de 2026No Comments
Belén Pelayo. La vida debería ser amarilla copia

Domingo, 19 de abril de 2026. Son las 11:35 de la mañana y un sol espléndido enmarca la estación de Atocha en este día. Llevo una hora de trayecto hasta llegar aquí. Reviso que he cogido todo: llevo mi camiseta amarilla, mi silbato, mi mochila y una bolsa en la que he metido una cuchara y un bote. Pasados los tornos escribo a mi compi, con la que he quedado para ir juntas a la manifestación por la Educación Pública. Miro hacia todos los lados y solo veo camisetas verdes y amarillas, sobre todo amarillas. Un sentimiento de orgullo y emoción me nace de entre las tripas al sentir que somos muchas. Y ahí aparece Nerea. Nos abrazamos y comentamos la cantidad de gente que hemos visto de color amarillo. Y llegamos hasta la cabecera. Podría decir un número estimado de personas apoyando nuestra etapa, pero seguro que me quedaría corta.

La música suena y todas, de amarillo, comenzamos a hacer ruido. Los botes y las cucharas comienzan a chocar y los silbatos a funcionar. Desde el día 7 de abril de 2026, a la etapa de 0 a 3 años de educación infantil se le está empezando a escuchar. Y es que llevamos en huelga indefinida desde dicha fecha debido a que la situación en la que nos encontramos profesionales y criaturas de este sector no se puede sostener más.

Soy educadora infantil y maestra, y la etapa en la que trabajo no solo implica atender las necesidades básicas, sino que también acompaño a las criaturas y a sus familias en los procesos del día a día, observo lo que me demandan, escucho y genero vínculos fundamentales en los primeros años de vida, programo actividades y propuestas, elaboro informes y documentaciones pedagógicos, me formo para mantenerme actualizada en lo que a educación se refiere y, además, soy capaz de reconocer cada uno de los pares de zapatos, sudaderas, camisetas y calcetines de mis criaturas, hago fotos y redacto agendas, entre otras cosas. Sin embargo, esta responsabilidad no se ve reflejada ni en las condiciones laborales de mi sector ni en el reconocimiento que recibimos.

Y es que la sociedad en la que vivimos obliga a las familias a dejar a sus hijos e hijas en un entorno aún por descubrir por ellas desde los 4 meses. Sin embargo, siendo una etapa esencial para que el sistema en el que vivimos continúe funcionando, es una etapa invisible. Tan invisible que, aun formándonos como personal educativo, tanto las profesionales como la etapa en sí misma no está considerada “educativa”.

Además, en el aula nos encontramos con las ratios más altas de la UE, lo cual significa que se complique el hecho de ofrecer la atención individualizada que cada criatura necesita. Nos faltan manos para poder hacerlo. Por eso, entre las principales demandas en esta huelga solicitamos la pareja educativa en todas las aulas de las escuelas infantiles de 0 a 3 años, así como una reducción de ratios, para poder ofrecer una educación de calidad.

Asimismo, buscamos conseguir reconocimiento profesional. Nuestros salarios no están a la altura de la responsabilidad que asumimos y nuestra categoría profesional no refleja la labor educativa que desempeñamos. Reivindicando, así, condiciones dignas, mejoras salariares y rapidez a la hora de cubrir bajas, permisos y vacaciones; evitando, de este modo, la sobrecarga del resto del equipo.

Esta huelga nace del agotamiento y de nuestro compromiso con la infancia. Para poder ofrecer una educación de calidad, así como la atención que la infancia merece. Así, el 19 de abril, salimos a la calle a recordar algo muy sencillo. La etapa de 0 a 3 años es educación y es clave al ser el inicio del acompañamiento en el desarrollo de las criaturas, por lo que cuidarla debería ser una prioridad, ya que lo que está en juego es el presente y el futuro de toda la sociedad.

Belén Pelayo