Cultura

Rita Hayworth (II): Eduardo Cansino, de Lavapiés al vodevil americano

By 30 de abril de 2026No Comments
Carlos Sánchez Tárrago. Rita Hayworth II copia

La historia de Rita Hayworth comienza en Lavapiés con su abuelo, Antonio Cansino Avecilla, quien, formado en la tradición flamenca andaluza, desarrolló su carrera entre Sevilla y Madrid hasta asentarse definitivamente en este barrio a comienzos del siglo XX, en la calle de la Encomienda, tal como recoge el padrón municipal de 1910. No se trataba solo de su vivienda, sino también de su escuela de baile, donde el aprendizaje artístico se mezclaba con la vida diaria.

En ese ambiente creció su hijo, Eduardo Cansino Reina, nacido en Paradas (Sevilla) en 1895, junto a sus hermanos, entre academias, cafés cantantes y teatros modestos. Allí se formó en la música y el baile, que, más que una afición, constituían un oficio. Podemos encontrar citas suyas, como bailarín precoz, en la prensa madrileña de inicios del siglo XX, en el Teatro Nuevo, el Romea o el Novedades, donde el trabajo infantil en el espectáculo era algo habitual. Los hijos de artistas aprendían desde muy pequeños bajo una gran disciplina, con ensayos diarios y funciones nocturnas.

Eduardo destacó pronto y aquellos escenarios fueron su verdadera escuela. Pero el horizonte de muchos artistas de su tiempo estaba al otro lado del Atlántico. Como tantos otros, emprendió el camino de la emigración en busca de mejores oportunidades.

Así, en 1917 aparece registrado como uno de los inmigrantes que llegaban a Estados Unidos a través de Ellis Island, principal punto de entrada de inmigrantes a Estados Unidos entre 1892 y 1954, por donde pasaron más de doce millones de personas en busca de una nueva vida, convertido hoy en un museo que simboliza la historia migratoria del país.

Tenía poco más de veinte años, declarando a las autoridades que sostenía a parte de su familia en España. Una vez instalado en Nueva York, formó junto con su hermana Elisa el dúo The Dancing Cansinos, integrado en los circuitos de variedades, como la compañía Orpheum, con actuaciones que recorrían el país de Chicago a California.

Ese salto al vodevil americano supuso una gran transformación. El baile aprendido en Lavapiés se adaptó al gusto internacional, donde lo español se veía como algo exótico y atractivo. Sin embargo, bajo esa apariencia se mantenía intacta la base adquirida en Madrid: rigor técnico, disciplina y sentido del espectáculo.

En torno a 1917, Eduardo contrajo matrimonio con Volga Margaret Hayworth, bailarina de los célebres Ziegfeld Follies, una de las producciones teatrales más famosas del Broadway de principios del siglo XX. Con ella formó pareja artística y también una familia. En 1918 nació su hija mayor, Margarita Carmen Cansino, que con el tiempo adoptaría el nombre artístico de Rita Hayworth. Le siguieron Eduardo Cansino Jr. y Vernon Cansino.

A comienzos de los años veinte, la familia ya estaba asentada en Manhattan. Eduardo continuó su carrera como bailarín y, posteriormente, como profesor de danza. Fue también el primer maestro de su hija, transmitiéndole una disciplina heredada directamente de su propia formación en los escenarios madrileños. Antes de Hollywood, antes del mito, hubo horas de ensayo bajo la mirada exigente de un padre que se había formado en Lavapiés.

Tras la muerte de Volga Hayworth, Eduardo rehizo su vida en Estados Unidos, donde falleció en 1968. Para entonces, su hija ya se había convertido en uno de los grandes iconos del cine del siglo XX.

La trayectoria de Eduardo Cansino es la de un puente entre dos mundos: del Madrid popular de Lavapiés al espectáculo internacional. Su historia, a menudo eclipsada por la fama de su hija, resulta esencial para comprender el origen de ese mito. Porque en el brillo de Hollywood aún late, aunque apenas se mencione, la huella de aquel barrio donde todo comenzó

Carlos Sánchez Tárrago