Un año más, hemos celebrado el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora, aunque un año más las feministas han convocado las manifestaciones divididas en dos grupos enfrentados e irreconciliables.
Antes de entrar en lo que representa el 8 de marzo, quiero recordar la gran labor que ejercen las mujeres saharauis para que el pueblo saharaui pueda sobrellevar los ya 50 años de ocupación militar por el Ejército del Reino de Marruecos. Mención especial a las mujeres y niñas de Afganistán, que con la llegada de los talibanes han quedado secuestradas en sus casas, violándoles el derecho a poder trabajar y a las niñas poder acudir al colegio, con lo cual se les niega el derecho a acceder a la educación.
Desde 1857, el día 8 de marzo se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora. En esa fecha cientos de mujeres de una fábrica textil de Nueva York salieron a manifestarse en contra de los bajos salarios, la mitad de los que percibían los hombres por el mismo trabajo. Dos años después de aquel acontecimiento, las trabajadoras fundaron el primer sindicato feminista. Desde entonces, la lucha por los derechos de la mujer sigue vigente.
Hacemos un llamamiento activo a todas las organizaciones de mujeres para que unan esfuerzos y hacer más efectivas las diversas formas de lucha pacífica para obtener, mediante la participación activa, la derrota definitiva de las políticas excluyentes y discriminatorias.
A lo largo de los siglos las mujeres han luchado intensamente, desde diferentes sectores, por la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. El Día Internacional de la Mujer es recordar esa lucha tantas veces ignorada.
Hechos históricos demuestran el proceso de la lucha incansable por parte de las mujeres en el mundo por la reivindicación de sus derechos. Fue en 1908 cuando más de 40.000 trabajadoras de la industria se declararon en huelga para exigir mejoras salariales, reducción de la jornada laboral, abolición del trabajo infantil y derecho a sindicalizarse. Los propietarios de la fábrica Cotton Textile Factory, en la ciudad de Nueva York, el 25 de marzo de 1911, encerraron a sus empleadas para que no se unieran a la huelga, y se desencadenó un incendio que provocó la muerte de 146 obreras (las telas que fabricaban en ese momento eran de color violeta, por eso desde entonces ese color se convirtió en un símbolo de la lucha de la mujer por sus derechos).
En 1909, Nueva York fue de nuevo testigo de la protesta de 15.000 mujeres trabajadoras, bajo el lema “Pan y rosas”, en el que el “pan” simbolizaba la seguridad económica y las “rosas” la calidad de vida. Posteriormente, las mujeres extendieron sus protestas hacia el derecho al voto y hacia el fin de la esclavitud infantil.
El Día Internacional de la Mujer fue propuesto en 1910 por la alemana Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección. En 1975, las Naciones Unidas establecieron el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Este día supone reconocer y valorar la contribución de todas las mujeres del mundo a la construcción de la sociedad, valorar su creatividad, capacidad de trabajo, inteligencia y contribución al logro de las grandes transformaciones sociales de la historia de la humanidad. Las sociedades de hoy no podrían existir sin sus significativos aportes técnicos, científicos, así como su aportación al fortalecimiento de la economía.
A lo largo de la historia, muchas mujeres han sido pioneras en investigación, por el perfeccionamiento en sus labores profesionales o por sus descubrimientos. Sin embargo, muy pocas aparecen en los libros de texto de las materias con las que están relacionadas.
Francisco José Alonso Rodríguez
Politólogo, sociólogo, presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos, del Centro de Estudios Ateneos y del Centro de Estudios Manuel Azaña
